La vivienda social en México atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. Mientras el crecimiento demográfico y la urbanización mantienen una demanda constante de nuevos hogares, la oferta de vivienda formal de interés social continúa disminuyendo, obligando a millones de familias a construir por cuenta propia.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Vivienda (ENVI) del INEGI, 57.3% de las viviendas del país fueron autoproducidas, es decir, construidas por sus propietarios o bajo su supervisión directa, sin la participación de un desarrollador formal. En entidades con alta presión urbana, este porcentaje supera el 65%, consolidando a la autoconstrucción como el modelo predominante para acceder a un patrimonio.
La situación responde, en buena medida, a una oferta insuficiente de vivienda económica. Datos de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) estiman que México enfrenta un rezago habitacional superior a los 8.9 millones de viviendas, considerando hogares con necesidades de mejoramiento, ampliación o sustitución de materiales precarios. Al mismo tiempo, la Sociedad Hipotecaria Federal reportó que durante 2025 el precio promedio de la vivienda aumentó más de 8%, reduciendo aún más la capacidad de compra de miles de familias.
El resultado es evidente: las familias construyen conforme pueden.
Primero levantan una habitación, después una cocina, más adelante un segundo nivel y, en muchos casos, la vivienda permanece en construcción durante años. Sin embargo, este modelo también enfrenta un desafío crítico: la falta de capacitación técnica.
La informalidad también se construye
El problema no radica únicamente en la informalidad laboral, sino en la informalidad del conocimiento.
De acuerdo con Data México, plataforma de la Secretaría de Economía, en el país existen más de 1.87 millones de albañiles y trabajadores especializados en edificación, de los cuales 91.4% trabaja en condiciones de informalidad. Su escolaridad promedio es de apenas 7.5 años, equivalente al primer grado de secundaria.
Aunque miles de maestros de obra poseen una enorme experiencia práctica, gran parte nunca ha recibido capacitación formal sobre nuevos sistemas constructivos, eficiencia de materiales, normatividad, resistencia estructural o soluciones de construcción sustentable.
A ello se suma otro dato poco difundido: según la ENVI, más del 70% de las viviendas autoproducidas fueron edificadas por etapas, lo que implica múltiples intervenciones constructivas a lo largo del tiempo, muchas veces realizadas sin asesoría técnica y utilizando distintos materiales y procedimientos.
Las consecuencias impactan directamente en la calidad del parque habitacional: desperdicio de materiales, costos adicionales, menor eficiencia energética, reparaciones frecuentes y un desempeño estructural inferior frente a fenómenos naturales.
Paradójicamente, mientras la industria de la construcción ha incorporado tecnologías de alto desempeño, buena parte de la vivienda autoproducida continúa edificándose bajo métodos transmitidos de generación en generación.
Del mostrador al aula
Ante este escenario, algunas empresas proveedoras de materiales han comenzado a redefinir su papel dentro de la cadena de valor. Más allá de vender cemento, block o acero, hoy buscan convertirse en centros de transferencia de conocimiento para quienes construyen la mayor parte de las viviendas del país.
Ese es el caso de Materiales San Cayetano Express, empresa mexicana especializada en soluciones para la autoconstrucción, que ha convertido sus ocho sucursales en espacios permanentes de capacitación para albañiles, maestros de obra, contratistas y familias que construyen su patrimonio.
En colaboración con fabricantes líderes del sector, la empresa desarrolla jornadas técnicas donde los asistentes conocen desde la correcta aplicación de mezclas listas, adhesivos especializados hasta sistemas de instalación, reducción de desperdicios, innovación en materiales y mejores prácticas constructivas.
Este modelo permite acercar tecnologías que tradicionalmente llegaban únicamente a grandes desarrollos inmobiliarios hacia el segmento que concentra el mayor volumen de construcción en México.
«La autoconstrucción no debe verse como un problema, sino como una enorme oportunidad para elevar la calidad de la vivienda en México. Si capacitamos a quienes construyen todos los días, podemos reducir errores, optimizar recursos y ofrecer hogares más seguros y duraderos para millones de familias. En Materiales San Cayetano Express creemos que el conocimiento es el material más importante de cualquier obra«, afirma el Ing. Óscar Montoya, Director General de Materiales San Cayetano .
La nueva política pública empieza en la capacitación
Especialistas en vivienda coinciden en que el déficit habitacional difícilmente podrá resolverse únicamente mediante programas de construcción de vivienda nueva. La magnitud del rezago exige fortalecer la autoproducción asistida, impulsar la capacitación técnica y facilitar el acceso a materiales de calidad.
En ese contexto, las empresas privadas tienen la posibilidad de convertirse en aliados estratégicos de la política pública, acercando conocimiento, innovación y acompañamiento técnico a quienes, día con día, edifican la infraestructura doméstica del país.
Porque si más de la mitad de las viviendas mexicanas seguirán construyéndose mediante autoconstrucción, el verdadero desafío ya no es evitar ese modelo, sino profesionalizarlo.Y esa transformación comienza mucho antes de colocar el primer ladrillo: comienza cuando el conocimiento llega a la obra.
