La transición energética está impulsando una demanda sin precedentes de minerales críticos como cobre, litio y níquel, indispensables para electrificar industrias, expandir las energías renovables y acelerar la movilidad eléctrica. Sin embargo, el desafío para la minería ya no consiste únicamente en incrementar la producción: hoy también implica hacerlo con menores emisiones, mayor trazabilidad y cadenas de suministro más resilientes.
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), la concentración de la producción y refinación de minerales críticos continúa representando un reto para la resiliencia de las cadenas de suministro, al tiempo que aumenta la presión sobre la industria para fortalecer la transparencia y la sostenibilidad de sus operaciones. En este contexto, las empresas mineras enfrentan un entorno cada vez más exigente, donde la competitividad dependerá tanto de su capacidad para satisfacer la creciente demanda de minerales como de responder a las expectativas de gobiernos, inversionistas y clientes.
Este cambio también está transformando la naturaleza del reto. Si durante años los esfuerzos de descarbonización se concentraron en optimizar las operaciones dentro de la mina mediante electrificación, automatización y eficiencia energética, hoy una parte importante del desafío se encuentra fuera de ella: en las emisiones generadas a lo largo de la cadena de suministro. Fabricantes de equipos, proveedores de insumos, empresas de transporte y otros socios estratégicos desempeñan un papel cada vez más relevante en la huella ambiental de una operación minera.
Ante este escenario, las compañías necesitan ampliar su capacidad de gestión más allá de sus propios activos. Medir emisiones indirectas, fortalecer la trazabilidad, compartir información con proveedores y construir cadenas de suministro más resilientes se han convertido en elementos estratégicos para avanzar hacia una minería más sostenible. No se trata únicamente de incorporar nuevas tecnologías, sino de transformar la manera en que toda la cadena de valor colabora para responder a los desafíos de la transición energética.
«La minería está entrando en una nueva etapa de transformación. El reto ya no es únicamente hacer más eficientes las operaciones, sino conectar información, personas y procesos a lo largo de toda la cadena de valor para tomar mejores decisiones. Ese es el cambio que hoy está viviendo la industria», señaló Caroline Hoarau, Directora de Automatización Industrial y Usuarios Finales de Schneider Electric.
Como socio tecnológico de la industria minera, Schneider Electric acompaña esta transformación mediante un ecosistema de soluciones que integra electrificación, digitalización y automatización con herramientas para fortalecer la colaboración y la gestión de emisiones en toda la cadena de valor. A ello se suma Materialize, una iniciativa enfocada en apoyar a las compañías del sector de minerales y metales a trabajar de manera colaborativa con sus proveedores para reducir emisiones en la cadena de suministro, fortalecer la medición de emisiones indirectas y acelerar el acceso a energías renovables.
En un contexto donde la transición energética demanda una producción cada vez mayor de minerales críticos, el futuro de la minería dependerá de qué tan preparada esté para transformar toda su cadena de valor y responder a los nuevos desafíos que plantea una economía baja en carbono.
