La digitalización comienza a consolidarse como uno de los principales ejes de transformación en la industria de alimentos y bebidas en América Latina, en medio de presiones por elevar la eficiencia, reducir desperdicios y responder a mercados cada vez más exigentes. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cerca del 13.3% de los alimentos producidos a nivel mundial se pierde antes de su comercialización, de acuerdo con su medición más reciente (2023), reflejando fallas en procesos productivos, almacenamiento y logística.

En ese contexto, la adopción de tecnologías digitales está ganando terreno como una respuesta concreta. Así lo demuestra un reciente estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, denominado “Transformación digital productiva”, el cual sostiene que el sector agropecuario regional presenta un alto potencial de digitalización, con estrategias basadas en Internet de las Cosas, automatización y robótica.

Desde la industria, esa transición ya se hace visible. Elmer Henrique Rocha, director regional de Enterprise Software en Rockwell Automation, afirma que “las compañías del sector están avanzando desde esquemas tradicionales de operación hacia modelos más conectados, donde la captura de datos en tiempo real, la automatización de líneas y la integración entre producción, calidad e inventario permiten identificar desviaciones con mayor rapidez”.

También añade que la trazabilidad digital “se ha convertido en un elemento crítico no sólo para responder a exigencias regulatorias y de mercado, sino también para reducir el desperdicio de alimentos y mermas, mejorar la inocuidad y tomar decisiones más precisas en planta”.

De la eficiencia operativa a la estrategia competitiva

El impulso a esta transformación no proviene sólo desde la operación interna. Además, responde a una demanda creciente de consumidores, clientes industriales y mercados de exportación, que exigen mayor transparencia en los procesos y productos con menor huella de residuos, donde la digitalización está pasando a convertirse en parte de una estrategia más amplia de competitividad, resiliencia y eficiencia productiva.

Elmer Rocha explica que “entre las soluciones que están ayudando a acelerar esta transición se encuentran sistemas de gestión de manufactura, automatización industrial, monitoreo de parámetros y herramientas de trazabilidad de extremo a extremo”. Para el experto, finalmente, en una industria donde cada desviación impacta directamente en costos, calidad y desperdicios, el avance hacia modelos más digitalizados comienza a perfilarse como un cambio estructural, el cual permite transformar la operación en una base común de información, ordenando la toma de decisiones y reduciendo la dependencia de respuestas reactivas.

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