El suelo es uno de los recursos más valiosos para el desarrollo de las ciudades. Más allá de su función territorial, determina cómo crecen los entornos urbanos, dónde se localizan las actividades económicas y qué tipo de infraestructura puede desarrollarse de manera segura y sostenible.

La planificación urbana y la construcción alineada con el uso de suelo permiten optimizar recursos, reducir riesgos y generar espacios más resilientes.

En el marco del Día Internacional de la Conservación del Suelo (celebrado el 7 de julio de cada año), Saint-Gobain, líder mundial en construcción ligera y sostenible, comparte algunos datos que muestran por qué la correcta gestión del territorio es fundamental para el futuro de las ciudades:

  1. El crecimiento urbano exige una planeación cada vez más estratégica. Según el Informe Mundial de Ciudades 2024, la población urbana mundial será cerca del 68% para 2050. Esta tendencia confirma que el futuro de la humanidad será predominantemente urbano, por lo que la regulación del uso de suelo será un factor clave para garantizar ciudades más ordenadas, funcionales y sostenibles.
  2. América Latina enfrenta el reto de transformar ciudades altamente urbanizadas. ONU-Hábitat estima que la región mantiene una tasa de urbanización cercana al 80%, una de las más elevadas del mundo. Este escenario impulsa la necesidad de implementar estrategias de reurbanización, renovación, revitalización, regeneración y rehabilitación que permitan aprovechar mejor el suelo disponible, fortalecer los barrios existentes y reducir la expansión urbana descontrolada.
  3. La gestión sostenible del suelo mejora el desempeño del territorio construido. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), una gestión sostenible del suelo puede incrementar la productividad hasta en 58%. Esto demuestra que la forma en que se utiliza y administra el suelo impacta directamente la capacidad de los territorios para sostener actividades económicas, infraestructura y desarrollo urbano de largo plazo.
  4. El futuro de la construcción aún está por definirse. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que aproximadamente la mitad de los edificios que existirán en 2050 todavía no han sido construidos. Esta realidad representa una oportunidad para desarrollar proyectos alineados con la vocación del suelo y con criterios de sostenibilidad, incorporando edificios más resilientes, eficientes energéticamente, con bajas emisiones de carbono y capaces de responder a las necesidades de las comunidades futuras.

De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la conservación del suelo y la planificación responsable del territorio son elementos inseparables para construir ciudades más sostenibles. Por ello, una adecuada regulación del uso de suelo, acompañada de soluciones constructivas innovadoras como vidrios de control solar, hojas de yeso de alto desempeño, sistemas de fachadas, aislamientos termoacústicos y aditivos para concreto que contribuyen a disminuir la huella de carbono, permitirá aprovechar mejor los recursos disponibles, incrementar la eficiencia de las edificaciones, fortalecer la resiliencia urbana y mejorar la calidad de vida de las personas.

En este contexto, la construcción sostenible es clave para responder al crecimiento urbano, impulsar un desarrollo más equilibrado y asegurar que las ciudades del futuro sean más eficientes, inclusivas y preparadas para los retos ambientales y sociales de las próximas décadas.

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