Ximena García, directora general de Kent International Academy, señaló que la educación física en México tuvo un momento muy importante de impulso desde el siglo XX, en el que se consolidó como parte fundamental del desarrollo escolar. Sin embargo, considero que en las últimas dos décadas ha perdido parte de la relevancia histórica que tenía dentro de las escuelas, situación que se refleja en que la niñez nacional sea de las que más sobrepeso padece en el continente.
Señaló que la activación física se ha ido diluyendo, en algunos casos dando mayor peso a programas sociales que no necesariamente fortalecen la formación física de manera constante en los colegios. Antes era común que los estudiantes tuvieran una hora de actividad física diaria; actualmente, en muchos casos, se ha reducido a una sola hora a la semana.
Indicó que dicha responsabilidad, recae en la estructura del sistema educativo y en la labor de las y los docentes responsables de la materia, donde existe un gran compromiso, pero no siempre las condiciones o la frecuencia necesaria para generar impacto. Siendo una realidad que los colegios de todo el país, en muchos casos no son aptos para el tema.
“México cuenta con excelentes maestros de educación física, pero el reto está en devolverle a el peso que debe tener esta actividad dentro de la formación integral de los estudiantes. Más allá de cumplir con una clase semanal, el objetivo debería ser construir una cultura permanente de movimiento, salud y hábitos activos desde la infancia”, dijo.
Sobre una nueva realidad, donde los infantes están muy pegados al celular y no tienen mucha actividad física, expresó que es un desafío significativo. “La tecnología tiene muchos beneficios educativos, pero cuando el tiempo frente a las pantallas sustituye el juego, el deporte o la convivencia presencial, favorece el sedentarismo. Esto impacta no sólo la salud física, sino también aspectos emocionales y sociales. El objetivo no es eliminar la tecnología, sino lograr un equilibrio saludable entre el tiempo digital y la actividad física”.
Mencionó que en estas épocas del Mundial 2026, puede ser un buen referente para incrementar la activación física de los infantes y busquen ser como sus referentes deportivos. “Las estrellas deportistas quienes tienen el potencial de inspirar a niños y jóvenes a adoptar estilos de vida más activos y saludables. Su influencia puede convertirse en una plataforma para impulsar programas escolares de activación física, torneos recreativos e iniciativas que acerquen a los estudiantes a la práctica deportiva.
El verdadero reto es lograr que el entusiasmo generado por un evento de esta magnitud trascienda la coyuntura y se traduzca en acciones permanentes, capaces de fortalecer una cultura deportiva sostenible a largo plazo, acotó.
La experta dictaminó que en México, hemos visto que eventos como los Mundiales de fútbol, los Juegos Olímpicos, el Abierto de tenis, así como torneos de basquetbol y natación, que han contribuido a fortalecer programas de deporte escolar y comunitario.
Además, somos un país con una participación importante en competencias regionales como los Juegos Panamericanos, donde históricamente ha tenido buenos resultados en el medallero, lo que también refleja una base deportiva relevante. También contamos con infraestructura pública como albercas y canchas, que en muchos casos permiten acercar a niños y jóvenes a distintas disciplinas.
Sin embargo, lo que realmente marca la diferencia es que estos eventos se integren dentro de una estrategia de largo plazo que incluya infraestructura, capacitación docente y programas de seguimiento. El evento funciona como un detonador de interés, pero la permanencia del deporte en la vida de los niños depende de políticas públicas y acciones sostenidas en el tiempo.
En relación a que existen escuelas que ni patio tienen para la activación física, no debe ser un freno para hacer deportes, pues un niño no necesita mucho espacio para practicar un deporte. Es mas la creatividad y la decisión de hacerlo que el espacio físico. La falta de grandes espacios no debe ser una limitante. Existen actividades que pueden realizarse en áreas reducidas, como circuitos de coordinación, ejercicios funcionales, baile, gimnasia básica o juegos motores. También es importante aprovechar espacios comunitarios cercanos, parques y centros deportivos. Lo fundamental es fomentar el movimiento diario, incluso mediante actividades cortas distribuidas a lo largo de la jornada escolar.
Al opinar sobre el programa nacional de activación física que promueve el gobierno mexicano, menciona que toda iniciativa que busque combatir el sedentarismo y promover hábitos saludables es positiva. La actividad física debe ser una prioridad de salud pública. Sin embargo, la actividad física no necesariamente conduce por sí sola a una cultura del deporte.
Para lograr resultados sostenibles en el tema de activación física es importante que estos programas tengan continuidad, medición de resultados y una coordinación efectiva entre autoridades, escuelas y familias. En cuanto a la cultura del deporte, es necesario hacer un sano replanteamiento, ya que ha disminuido la difusión de estas actividades.
También es importante el cuidado de la sana alimentación de los niños y niñas, que es parte de los componentes inseparables del bienestar infantil. No basta con promover el ejercicio si no existe una adecuada educación nutricional, y tampoco es suficiente mejorar la alimentación sin incentivar el movimiento. Ambas estrategias se complementan y contribuyen a prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida.
Ejemplificó que Kent International Academy impulsa el talento deportivo con una visión integral del desarrollo infantil y considerando que el deporte es una herramienta educativa que fortalece la salud física, el bienestar emocional, las habilidades sociales y valores como la disciplina, el respeto y la perseverancia. “Nuestra propuesta busca que la actividad física forme parte del desarrollo de los estudiantes, siempre respetando su edad, intereses y características individuales”.
Abundó que ya cuentan con trabajos en México, con familias y estudiantes, impulsando modelos educativos enfocados en el desarrollo integral. Dentro de esta visión, promovemos hábitos saludables y la importancia de la actividad física como parte de la formación de niñas, niños y adolescentes.
“Tenemos actividades deportivas extracurriculares. Alumnos de Kent han participado en torneos internacionales de hockey, esgrima, baloncesto, voleibol, natación y fútbol, por ejemplo, impulsados desde la propia institución. Cada niño tiene capacidades diferentes, lo cual puede dar pauta sobre qué deporte practicar. Hay niños, por ejemplo, que juegan hockey desde los 3 años, o quienes practican gimnasia olímpica a muy temprana edad. Aunque también hay otros que no soportan el rigor de una maestra o de la disciplina.
El desarrollo del deporte a diferentes edades también va acompañado de los intereses de los padres. En ese sentido, la familia es la principal encargada de fomentar el deporte en sus hijos. Cada etapa del desarrollo tiene necesidades distintas. En edades tempranas es recomendable enfocarse en actividades que desarrollen coordinación, equilibrio y habilidades motrices básicas mediante el juego.
En referencia al fomento a la educación física en escuelas de ciudades medias como Querétaro a diferencia de la Ciudad de México, señala que las diferencias suelen estar más relacionadas con las condiciones de cada escuela que con la ciudad en sí. En algunas ciudades como Querétaro existe mayor acceso a espacios abiertos, mientras que en grandes urbes puede haber limitaciones de espacio.
Sin embargo, en ambos casos encontramos escuelas comprometidas con la promoción de hábitos saludables. El reto es garantizar que todos los estudiantes tengan oportunidades de mantenerse activos independientemente de su contexto. Los padres también son un factor determinante en el impulso del deporte infantil.
“Considero que uno de los principales retos es la familia. Vivimos en un entorno donde existen muchas distracciones y donde el tiempo sedentario ha aumentado considerablemente. Además, si las familias no motivan a sus hijos, o si un niño tiene capacidades para un deporte y no lo impulsan, no se explora su potencial.
La escuela es un semillero, pero la responsabilidad de fomentar el deporte recae en los padres. Otro reto es la falta de promoción deportiva. En México no hay scouting de talentos como en otras partes del mundo. Por eso los niños dependen mucho de sus padres para fomentar su crecimiento y talento deportivo”, detalló.
