Durante eventos masivos deportivos como el próximo Mundial 2026, el consumo de alimentos suele incrementarse significativamente. Reuniones en casa, pedidos a domicilio, botanas, carnes, bebidas y compras de último minuto forman parte de una dinámica que convierte cada partido en una experiencia colectiva. Sin embargo, detrás de este aumento en el consumo existe un tema del que pocas veces se habla: el desperdicio de alimentos.
De acuerdo a un reciente informe de Rappi, durante eventos deportivos, las categorías de botanas, bebidas y productos de conveniencia pueden crecer hasta 40%. Aunque este aumento responde a la convivencia y el entretenimiento alrededor de los partidos, también evidencia un consumo acelerado que puede traducirse en compras excesivas, sobrantes y desperdicio de alimentos.
Además del impacto económico para las familias, el desperdicio de alimentos también tiene consecuencias ambientales importantes. Cada alimento que termina en la basura representa recursos desperdiciados como agua, energía y procesos de producción. De acuerdo con el programa Pacto por la Comida, perteneciente a la Red BAMX, cada año se desperdician más de 40 mil millones de metros cúbicos de agua asociados a alimentos que nunca se consumen.
En este contexto, organizaciones como 123IAP (Unidos Distribuimos y Transformamos) banco de alimentos integrante de la Red BAMX ubicado en la Central de Abasto de la Ciudad de México, trabajan en el rescate y redistribución de alimentos aptos para consumo que ya no alcanzan a comercializarse por razones estéticas, logísticas o de caducidad próxima.
“El desperdicio muchas veces ocurre por falta de planeación o conciencia sobre el consumo”, explica Cristina Vázquez, Gerente de Alianzas Estratégicas de 123IAP.
Ante eventos masivos como el Mundial, 123IAP recomienda algunas acciones sencillas para reducir desperdicio durante reuniones:
Planear cantidades según el número de asistentes: es importante considerar cuántas personas asistirán y qué tipo de alimentos realmente se consumirá. Esto ayuda a evitar compras impulsivas o porciones excesivas que terminan convirtiéndose en desperdicio al finalizar la reunión.
Conservar adecuadamente los alimentos sobrantes: refrigerar los alimentos a tiempo y almacenarlos correctamente puede extender su vida útil y evitar que deban desecharse. Muchas veces, los sobrantes se desperdician no porque ya no sean aptos para consumo, sino por una mala conservación después de las reuniones.
Reutilizar ingredientes en otras preparaciones: pueden aprovecharse en nuevas recetas o comidas posteriores. Verduras, carnes, panes o botanas pueden transformarse fácilmente en otros platillos, fomentando un mejor aprovechamiento y reduciendo el desperdicio en el hogar.
Compartir excedentes antes de desecharlos: cuando la cantidad de comida supera lo necesario, compartirla con familiares, vecinos u organizaciones como 123IAP puede ser una alternativa sencilla para evitar que termine en la basura. Pequeñas acciones de redistribución también forman parte de un consumo más responsable.
Más allá del entretenimiento y la convivencia, eventos como el Mundial también representan unaoportunidad para reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo y la manera en que pequeñas acciones pueden generar un impacto colectivo. Reducir el desperdicio de alimentos no implica dejar de disfrutar estos encuentros, sino aprender a hacerlo de manera más consciente y sostenible.
