El 78% de los mexicanos consideró que un colaborador feliz puede desempeñarse mejor incluso en contextos de presión, principalmente porque la alegría activa la creatividad, la motivación y la capacidad de resolución, reveló una encuesta realizada por Research Land y Zeus.

En el contexto del Día Mundial de la Felicidad, que se conmemora el 20 de marzo, estos resultados reflejan cómo el bienestar emocional comienza a ganar peso dentro de la forma en que las organizaciones comprenden el desempeño de sus equipos y que no solo impacta la experiencia individual en el trabajo, sino también la productividad y la sostenibilidad de las empresas. De hecho, el 47% de los encuestados señaló que, aunque la presión puede generar resultados rápidos, el bienestar suele producir resultados más duraderos.

El estudio también identificó que el 57% de las personas afirmó que tener un propósito claro fortalece su conexión con el trabajo, mientras que el 48% consideró que uno de los principales errores de las empresas es asumir que el dinero y los bonos son suficientes para generar satisfacción laboral.

“Las organizaciones están transitando hacia un modelo donde el bienestar deja de ser un concepto abstracto y se convierte en un indicador medible. Esto permite entender mejor cómo factores emocionales y culturales impactan el desempeño, la permanencia y el compromiso”, explicó Pedro Brarda, Director General de Zeus, la plataforma de gestión de capital humano.

La digitalización de la gestión de talento acompaña este proceso. Herramientas tecnológicas permiten integrar tanto la operación diaria como la medición de variables asociadas al bienestar, como la percepción del entorno, la alineación organizacional y el sentido de pertenencia.

Ello, a su vez, modifica la lectura del desempeño organizacional dado que elementos como la claridad en la estructura, el acceso a la información o la interacción cotidiana dejan de analizarse de forma aislada y comienzan a entenderse como parte de un sistema que impacta directamente en la experiencia del colaborador.

“El reto actual no es únicamente administrar procesos, sino comprender la experiencia completa del colaborador. Cuando las organizaciones pueden medir factores como el bienestar, el propósito o el nivel de conexión con la empresa, cuentan con información más precisa para fortalecer su cultura y anticipar dinámicas internas”, añadió Pedro Brarda.

En línea con esta tendencia, 3 de cada 10 encuestados consideró que medir el bienestar fue una de las acciones más relevantes que pudieron implementar las empresas para mejorar resultados, lo que refuerza la necesidad de traducir la experiencia laboral en indicadores concretos.

¿Qué es lo que realmente esperan los colaboradores?

Más allá del diagnóstico, los datos también muestran una brecha entre lo que las empresas suelen priorizar y lo que los colaboradores consideran efectivo para impulsar su bienestar.

El 38% afirmó que invertir en beneficios como gimnasios o snacks es la medida más efectiva para mejorar su experiencia laboral, lo que confirma que los incentivos tangibles mantienen un peso relevante. Sin embargo, el 26% señaló que medir el bienestar permitiría mejorar los resultados del negocio, apuntando a una visión más estratégica y menos superficial.

En paralelo, el 21% apuntó al aumento de sueldos como un factor clave para mantener la satisfacción laboral, mientras que el 15% indicó que reducir el estrés en el entorno de trabajo habría sido determinante.

Estos resultados reflejan que la felicidad laboral no responde a una sola palanca, sino que se construye a partir de una combinación de factores que integran compensación, entorno organizacional y gestión activa del bienestar.

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