Michael Oliveira, coordinador de América Latina para Iniciativas Sistémicas en la Fundación Ellen MacArthur, detalló que el estudio “Economía Circular de los Alimentos”, revela la urgencia de establecer un sistema de alimentos ecológico que permita mitigar el impacto ambiental de una cadena lineal de comida.
Situación que redunda en beneficios económicos, pues cada dólar invertido en alimentos sostenibles, brinda 2 dólares de ahorro en costo ambiental para la humanidad. “Se aprovechan las plantas, se hace buen uso del suelo, se debe establecer un sistema adecuado de recolección de residuos y no se gasta la tierra, no se generan emisiones contaminantes, no se utilizan plaguicidas, etc.”, son los mayores beneficios de contar con un sistema circular para los alimentos, acotó.
Una economía circular para los alimentos regenerará activamente la naturaleza. A diferencia de otras actividades humanas, la agricultura tiene el potencial de regenerar activamente la naturaleza al evitar hasta un 37% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEIs), fomentar la biodiversidad y mantener limpios el aire y el agua.
Enfatizó que en la actualidad, 10 por ciento de la humanidad padece hambre y la pandemia provocará que desde el 2021 crezca este porcentaje, por ello, se necesita un sistema adecuado para el aprovechamiento de los alimentos y todos sus nutrientes. Expuso que este trabajo no se acota sólo a los campos agrícolas, sino a las propias ciudades donde se ubica casi un 70 por ciento de la población humana.
En entrevista con este reportero, explicó que esta investigación señala que las prácticas agrícolas industriales han convertido la agricultura en una de las principales fuentes de emisiones de GEIs e intensifican el Cambio Climático.
“La cadena de alimentos lineal se produce basada en técnicas retrogradas con el tradicionalismo de la revolución verde y no se ha modificado; urge modificar esta realidad. La gente en la nueva normalidad no puede vivir con este régimen actual”, señaló.

El experto internacional relató que los productores agrícolas son la parte más frágil de la cadena de alimentos y no será fácil modificar sus tradiciones y llevarlos al agroecología.
Cada año la agricultura contribuye a la degradación de un área del tamaño de Inglaterra. Se estima que un tercio de los alimentos que se producen en el mundo se desperdician, mientras que el 9% de la población mundial está desnutrida. En la actualidad, un 40% de los cultivos que alimentan a la gente se ubican a 20 kilómetros a la redonda.
Las ciudades ocupan menos del 1 por ciento de la superficie del planeta, albergan a más de la mitad de la población, una cifra que aumentará a dos tercios hacia 2050. Para ese año, se estima que 80 por ciento de los alimentos se consumirán en las ciudades.
“Por ello, necesitamos de ciudades pioneras, que sean líderes en economía circular. En estos momentos, establecimos un programa piloto en San Paulo, Brasil; Nueva York, Estados Unidos y Londres, Inglaterra, para impulsar un nuevo esquema de alimentación, que comience con una adecuada agroecología”, dijo.
Michael Oliveira expuso que conforme a los resultados del programa, se podrá ampliar a las metrópolis de Ciudad de México, Buenos Aires, Santiago, Bogotá, Río de Janeiro y El Salvador, pues el tamaño de las metrópolis latinoamericanas les provoca tener grandes retos en aglomeraciones humanas, distancias, acceso a alimentos, contaminación, etc.

“En relación a ciudades de tamaño mediano, como son Querétaro y Guanajuato, los problemas son similares a la capital mexicana, pero un punto similar que deben impulsar es acercar a las personas a su cadena de alimentos y consumir lo local”, subrayó.
“Aunado a que no se debe olvidar que el COVID-19, demostró que la actual cadena lineal de alimentos es frágil y no está soportando el impacto de la pandemia. Se debe modificar y soportar las exigencias sociales y apostar por lo local”, aceptó.
Por su parte, Víctor Villalobos, titular de la Secretaría de Agricultura (SADER), comentó a periódico AM de Querétaro que la pérdida de alimentos en México y en el mundo, es una realidad apremiante que requiere de un adecuado sistema de cadenas postcosecha.
“Debemos establecer sistemas alternativos de la cadena agroalimentaria, en este caso, lo que estamos impulsando es acercar los alimentos a los mercados, como es el caso del estado de Puebla, Morelos y Tlaxcala, que recibirán apoyos en cultivos de hortalizas que se expenden en el Valle de México; es decir, acercar la comida al consumidor”, acotó.
