¿Qué sucede con los envases y empaques después de que consumimos un producto? Aunque cada vez existe mayor conciencia sobre la importancia de separar los residuos, todavía queda un largo camino para conseguir que los materiales aprovechables tengan una segunda vida y no terminen en rellenos sanitarios.
Este es uno de los principales desafíos que enfrenta México ante la implementación de la nueva Ley General de Economía Circular y que fue abordado por Jorge Alberto Terrazas Ornelas, director general de ECOCE, durante su participación en la Convención AMEXIGAPA 2026, en el panel “Economía Circular: de la Regulación a la Acción, Retos y Oportunidades para la Industria de alimentos y bebidas(A&B)”.
Durante el encuentro, el directivo señaló que el reto no consiste solamente en establecer nuevas obligaciones para las empresas, sino en conseguir que existan las condiciones para recuperar los materiales, aprovecharlos y reincorporarlos a la producción.
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), México genera cerca de 140 mil toneladas de residuos sólidos urbanos al día y alrededor de 72% no cuenta con procesos de valorización. Esta realidad muestra que separar los residuos es indispensable, pero no suficiente: también se necesitan mejores sistemas de recolección, infraestructura para procesarlos y empresas que puedan aprovecharlos nuevamente.
“La economía circular no se construye solamente con una regulación ni con el compromiso de separar los residuos. Necesitamos que todo lo que viene después funcione: que los materiales se recolecten, se clasifiquen, se procesen y encuentren una nueva oportunidad de uso. Cuando logramos conectar todos esos esfuerzos, lo que antes considerábamos basura puede convertirse nuevamente en un recurso”, señaló Jorge Terrazas.
En este proceso, el diseño de los empaques también tiene un papel importante. En la industria de alimentos y bebidas, estos cumplen funciones esenciales para conservar los productos, proteger su calidad y garantizar que lleguen en buenas condiciones a los consumidores. Por ello, el desafío consiste en encontrar alternativas que mantengan estas características y, al mismo tiempo, faciliten su recuperación y aprovechamiento después de su uso.
Sin embargo, el directivo hizo hincapié en una diferencia importante: que un empaque pueda reciclarse no significa necesariamente que existan los sistemas para recolectarlo y procesarlo. De ahí la importancia de que las decisiones de diseño vayan acompañadas de infraestructura, tecnología y mecanismos que hagan posible su aprovechamiento.
De la experiencia del PET a nuevos retos de reciclaje
México cuenta con una experiencia importante en la recuperación de envases de PET. Durante más de dos décadas, la colaboración entre empresas, autoridades, recicladores y organizaciones especializadas ha permitido desarrollar una cadena de acopio y reciclaje que recupera más de la mitad de los envases de este material que se ponen en el mercado nacional, con avances en su reincorporación para fabricar nuevos envases.
Para ECOCE, esta experiencia demuestra que los resultados son posibles cuando los distintos actores trabajan de manera coordinada y existen condiciones para que los materiales recuperados tengan un destino y un valor.
El siguiente desafío es ampliar estas oportunidades a otros materiales, particularmente los empaques plásticos flexibles, que por sus características requieren soluciones diferentes para su recolección y aprovechamiento.
En este ámbito, ECOCE trabaja en la exploración de alternativas y nuevas tecnologías, así como en la colaboración con aliados especializados, entre ellos Greenback, para contribuir al desarrollo de opciones que permitan recuperar materiales que históricamente han enfrentado mayores dificultades de reciclaje.
La economía circular necesita de todos
Otro de los puntos abordados durante el panel fue la responsabilidad compartida entre autoridades, empresas, academia y sociedad. Cada sector tiene una contribución que hacer: las autoridades deben establecer condiciones que den certidumbre y faciliten la inversión; las empresas, impulsar mejores prácticas y soluciones; la academia, aportar conocimiento e investigación, y los ciudadanos, participar en la separación de residuos desde sus hogares.
En este sentido, ECOCE destacó la importancia de fortalecer la colaboración entre todos los eslabones, pues ningún esfuerzo aislado será suficiente para transformar la manera en que se producen, consumen y aprovechan los materiales.
De cara a 2030, el objetivo es avanzar hacia una industria de alimentos y bebidas que incorpore la circularidad en sus decisiones, utilice de manera más eficiente los recursos y cuente con mayores posibilidades para recuperar y aprovechar sus empaques.
México tiene experiencia y capacidades para avanzar en esta dirección, pero será necesario ampliar la infraestructura, fortalecer la educación ambiental y generar condiciones para que los materiales recuperados encuentren nuevos usos.
La participación de ECOCE tuvo lugar en un panel moderado por Adrián Estrada Montemayor, presidente de la Comisión de Economía Circular de CONCAMIN, en el que también participaron Carolina Vega, gerente senior de Empaques Sustentables de PepsiCo; Jimena Hernández, directora global de Sustentabilidad de Grupo Bimbo, y Alonso Aguilar Ibarra, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.
Durante la conversación se abordaron los principales retos para llevar la economía circular a la práctica, desde la innovación en empaques y la colaboración entre los distintos actores de la cadena de valor, hasta la inversión, el desarrollo de infraestructura y las perspectivas para avanzar hacia un modelo más circular.
Con su participación, ECOCE refrendó la importancia de sumar esfuerzos para que la economía circular deje de ser solamente un objetivo en las políticas públicas y se traduzca en cambios concretos en la producción, el consumo y el manejo de los residuos.
Porque el verdadero avance no está solamente en generar menos residuos, sino en aprovechar mejor los recursos y lograr que los materiales puedan tener una nueva vida.
