Por Jimena Rodríguez, directora de Comunicación de Arcos Dorados México
En una época hiperconectada, donde los contenidos digitales saturan la atención de los más pequeños de forma inmediata, fomentar la lectura infantil se ha vuelto una tarea prioritaria e inspiradora. No se trata de imponer la lectura como una obligación escolar rigurosa, sino de presentarla como una aventura cotidiana, un espacio de juego, descubrimiento y complicidad compartida entre padres e hijos.
Cuando una niña o un niño sostiene un libro entre sus manos, no solo descubre palabras nuevas o fortalece sus habilidades de lenguaje; también aprende a cuestionar su entorno, a soñar despierto y a entender realidades distintas a la suya. Por eso, el acceso a la literatura no debería ser un privilegio reservado para unos cuantos, sino una oportunidad accesible para todas las familias. Democratizar la lectura infantil implica derribar barreras y llevar los libros a aquellos espacios cotidianos donde la vida familiar sucede de manera natural.
Bajo este compromiso social, en Arcos Dorados entendimos hace más de una década que podíamos ser un catalizador positivo para el desarrollo de la niñez en América Latina y el Caribe. Así nació en 2013 la iniciativa Cajita Feliz Libros. La tradicional Cajita Feliz, cuyo origen se remonta a finales de la década de 1970, fue transformándose con los años para convertirse en una experiencia integral que hoy combina nutrición equilibrada, conciencia ambiental y educación. Al ofrecer a las familias la posibilidad de elegir un libro junto con su menú infantil, abrimos una puerta constante hacia la literatura en millones de hogares.
Los resultados de este esfuerzo demuestran que, cuando se ofrece la alternativa adecuada, la respuesta de la sociedad puede ser extraordinaria. En México, tan solo entre enero de 2024 y junio de 2026, logramos colocar alrededor de 450 mil ejemplares en manos de pequeñas lectoras y lectores. Cada uno de esos libros representa un momento de reunión en la mesa, un cuento leído antes de dormir y una biblioteca personal que comienza a dar sus primeros pasos.
Y la necesidad de seguir acercando estas oportunidades es clara. De acuerdo con la UNESCO, en 2024 se estimaba que solo 44% de las niñas y niños menores de 15 años en México contaban con habilidades básicas de lectura, escritura y matemáticas. Además, uno de cada tres estudiantes al concluir segundo de primaria aún no había consolidado el principio alfabético. Estos datos nos recuerdan que aprender a leer no es un proceso que debamos dar por sentado y que cada oportunidad para acercar un libro puede contribuir a hacer de la lectura una experiencia más presente desde los primeros años.
Más allá de la cifra, estos resultados muestran que acercar los libros a espacios cotidianos puede convertir la lectura en una experiencia accesible, cercana y capaz de acompañar a las nuevas generaciones desde sus primeros años.
Y es justamente ahí donde la lectura puede encontrar nuevos caminos fuera de los espacios tradicionales. Este año, Cajita Feliz Libros llegó por primera vez a la Feria Internacional del Libro de Monterrey (FIL MTY) con una colección desarrollada junto con Grupo Chespirito: cinco libros y diez historias coleccionables inspiradas en El Chavo Animado, un universo que forma parte del imaginario y la memoria afectiva de varias generaciones en México y América Latina.
Revisitar estos personajes a través de las páginas nos recuerda que una buena historia también puede tender puentes entre generaciones: mientras los adultos reconocen en ella recuerdos de su infancia, las niñas y los niños de hoy los descubren con una mirada nueva, curiosa y llena de entusiasmo. Y quizá ahí radica el verdadero poder de la lectura: en su capacidad de quedarse con nosotros mucho después de cerrar un libro y de abrir, al mismo tiempo, nuevas posibilidades para imaginar, preguntar y entender el mundo.
Porque hacer de la lectura un hábito no siempre comienza en un salón de clases; puede empezar en casa, alrededor de una mesa, en una feria del libro o, simplemente, cuando una historia llega a las manos de un niño y despierta en él las ganas de saber qué viene en la siguiente página.
