Iniciativa Climática de México (ICM) inauguró la “Pre-COP31: de las metas a la acción”, un encuentro que reúne a representantes diplomáticos, autoridades, especialistas internacionales, academia y sociedad civil para analizar las prioridades de la próxima cumbre climática, que se celebrará del 9 al 30 de noviembre en Antalya, Türkiye, y los retos de México para cumplir sus compromisos de reducción de emisiones y adaptación al cambio climático.

Durante la inauguración, representantes de Türkiye y Australia, países que conducirán la COP31, destacaron la necesidad de fortalecer la cooperación internacional, el financiamiento y la transición energética para acelerar la implementación del Acuerdo de París. Xóchitl Ramírez, coordinadora general de Sustentabilidad y Resiliencia Climática, de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, expuso los desafíos del sector agroalimentario para reducir emisiones y avanzar hacia una ganadería libre de deforestación sin comprometer la producción de alimentos.

Por su parte, Adrián Fernández Bremauntz, director ejecutivo de ICM, aseguró que los dos temas más importantes que México debe anunciar en la COP31 de Antalya, es el impulso que el actual gobierno está dando a las energías renovables con esquemas de inversión privada y mixtos. El segundo es que México está en el proceso de preparación de una Plataforma País de inversiones que fije prioridades de financiamiento para avanzar en la implementación de las metas climáticas del país. “Ha quedado claro que sólo hay una agenda que guíe los planes y oportunidades de México: la agenda de desarrollo y clima”.

En el panel centrado en el análisis de las prioridades y expectativas de la COP31, especialistas internacionales señalaron que la cumbre deberá impulsar avances en financiamiento, adaptación, transición energética justa y reducción del uso de combustibles fósiles. Destacaron que las iniciativas de implementación deben complementar las negociaciones formales y que, para América Latina, será fundamental mejorar el acceso a recursos y vincular la acción climática con el desarrollo económico y social.

“La acción climática sigue avanzando porque tiene pleno sentido económico: puede fortalecer la competitividad, generar empleos, promover la innovación y reducir vulnerabilidades. La sostenibilidad y la acción climática son fundamentales para cualquier estrategia de desarrollo de largo plazo”, señaló Patricia Espinosa, enviada especial para América Latina y el Caribe de la COP30.

Uno de los momentos centrales del evento fue la presentación del reporte Rebasar el 1.5 °C, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en el que los especialistas advirtieron que superar este umbral de calentamiento global incrementa los riesgos de daños irreversibles para los ecosistemas y las sociedades. En el caso de México, Francisco Estrada, investigador de la UNAM, presentó estimaciones según las cuales los costos económicos de los impactos del cambio climático a lo largo del siglo podrían alcanzar un monto equivalente a seis veces el PIB nacional de 2024. Los especialistas insistieron en que reducir las emisiones y fortalecer la adaptación resulta indispensable para limitar los daños y evitar mayores pérdidas económicas.

“Por cada dólar que se invierte en soluciones basadas en la naturaleza, se destinan otros 30 dólares a actividades que la destruyen. El problema no es únicamente la falta de capital, sino hacia dónde se dirige”, advirtió Mirey Atallah, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

En materia de financiamiento, representantes del gobierno y organizaciones especializadas advirtieron sobre las dificultades de acceso a fondos internacionales y el predominio de préstamos que incrementan el endeudamiento de los países en desarrollo. Subrayaron la necesidad de alinear el presupuesto público con los compromisos climáticos de México, movilizar inversión privada y fortalecer los mecanismos para que los recursos lleguen a las comunidades y territorios donde deben implementarse las acciones de mitigación y adaptación.

En el panel centrado en mitigación, Jorge Villarreal, director de Política Climática de ICM, señaló que México enfrenta una brecha estimada de 225 millones de toneladas de CO₂ equivalente para cumplir su meta de reducción de emisiones hacia 2030, según las modelaciones del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático. Entre las medidas prioritarias para cerrarla destacó el manejo forestal sustentable, la eficiencia energética, la electrificación y la reducción de emisiones en el transporte, la industria y el sector energético. Los especialistas también analizaron el potencial de los mercados de carbono y del sistema nacional de comercio de emisiones para movilizar inversiones y acelerar la mitigación, siempre que estos mecanismos garanticen reducciones verificables y salvaguardas ambientales y sociales.

En la conferencia magistral “La ciencia climática como base para la toma de decisiones”, Andreas Fischlin, exvicepresidente del Grupo de Trabajo II del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, advirtió que el calentamiento global incrementa el riesgo de daños irreversibles y de alcanzar puntos de inflexión en los sistemas naturales. Destacó que la adaptación tiene límites y que las tecnologías de captura de dióxido de carbono todavía enfrentan desafíos de costo y escala, por lo que reducir las emisiones sigue siendo indispensable. Asimismo, llamó a fortalecer el vínculo entre la evidencia científica y las decisiones de política pública.

La “Pre-COP31: de las metas a la acción” continuará este viernes 16 de octubre, con sesiones sobre adaptación, participación ciudadana, acción climática de estados y municipios, transición energética justa y la propuesta de una Plataforma País para movilizar inversiones que contribuyan al cumplimiento de los compromisos climáticos de México.

 

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