Hace algunos años términos como nearshoring, data centers, benchmarking y networking comenzaron a transformar la conversación empresarial y la búsqueda de innovación en México y Latinoamérica. Actualmente con la incorporación de tecnologías como la inteligencia artificial (IA), la verdadera frontera competitiva ya no está solo en innovar, sino en lograr una adopción real, acompañada de adaptación organizacional y capacitación afirma Luis Herrera Rojas, consultor especialista en transformación y crecimiento organizacional.
Según los estudios más recientes presentados por la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) muestran que 7 de cada 10 empresas que invierten en tecnología aumentan ventas, reducen errores o ahorran tiempo gracias a las herramientas digitales, pero advierten que persisten barreras que hacen difícil implementarlas.
Entre estas dificultades se encuentran los altos costos, con 67%; le siguen la falta de conocimiento y preparación, con 41.4%, y los problemas de integración, con 24.9%. A ello se suma la resistencia de los equipos de trabajo, que representa 22.3%.
“La incorporación de tecnología suele asociarse solo con la adquisición de la herramienta digital, pero en la realidad su alcance va mucho más allá. También implica identificar áreas de mejora, rediseñar procesos, desarrollar estrategias y programas de implementación, fortalecer la cultura organizacional e incluso incorporar áreas de comunicación interna que faciliten la adopción de nuevos modelos de trabajo”, afirma Luis Herrera.
Asimismo, el estudio de la ASEM señala que el 38.4% de las empresas encuestadas capacita internamente a sus colaboradores cada tres meses, mientras que el 27.3% no realiza este tipo de capacitación ni tiene intención de hacerlo. Este panorama representa un reto para las organizaciones que buscan adaptarse a las nuevas tendencias y aprovechar las herramientas digitales.
De acuerdo con el experto, para aprovechar realmente la inversión en tecnología, su adopción debe realizarse de manera planificada y con una visión integral de la organización. Una de las vías para lograrlo es contar con asesoría profesional y experiencia que permita diseñar estrategias y programas de adopción acordes con las necesidades de cada empresa, no sólo para incorporar nuevas herramientas, sino para reconfigurar procesos y fortalecer la cultura organizacional, de manera que la actualización tecnológica se traduzca en una verdadera transformación y lleve a la empresa al siguiente nivel.
En este proceso, el éxito de la adopción tecnológica no debería medirse únicamente por las herramientas adquiridas, sino por las capacidades que desarrollan los integrantes de la organización para comprenderlas, utilizarlas e integrarlas de manera efectiva a los procesos productivos. La competitividad, en este sentido, también depende de invertir en el Humanware: desarrollar el talento, fortalecer las habilidades y preparar a las personas para aprovechar la tecnología como un habilitador de innovación, productividad y crecimiento.
Contar con los conocimientos y las capacidades necesarias para conducir una empresa hacia una verdadera cultura de transformación también resulta fundamental, para ello, las conferencias, talleres y programas ejecutivos enfocados en adopción tecnológica pueden contribuir a preparar a la alta dirección y a sus equipos, con el objetivo de convertir la resistencia interna al cambio en una mayor capacidad de adaptación y aceleración tecnológica.
“En este entorno cambiante, el verdadero diferenciador de una compañía no radica en acumular la última herramienta de moda, sino en construir una estructura organizacional inherentemente adaptativa, lista para evolucionar al mismo ritmo que las dinámicas globales”, concluye Luis Herrera.
