La Global Initiative Against Transnational Organized Crime (GI-TOC) presentó el día 7 de octubre el primer número de su Monitor de Fentanilo y Drogas Sintéticas. El informe analiza más de tres décadas de operaciones antidrogas del Ejército mexicano (1990-2024), obtenidas por transparencia, y datos de análisis de sustancias en Canadá, Estados Unidos y México. Su conclusión central: decomisar más y desmantelar laboratorios no ha reducido la oferta de drogas ni responde a las necesidades de salud de la población.

Principales hallazgos

  • Se decomisa cannabis; se pide tratamiento por metanfetamina. En 1999 el cannabis representaba el 85,1 % de las incautaciones de drogas en México; en 2024 seguía siendo el 41,8 %. Mientras tanto, la metanfetamina es hoy la sustancia por la que más personas buscan tratamiento, y su consumo creció 400% entre 2013 y 2023. En el Bajío, una dosis de ‘cristal’ cuesta entre 75 y 100 pesos, un precio estable desde 2020.
  • Cerrar laboratorios no mueve el mercado. En 2023 el Ejército aseguró un récord de 945 laboratorios de metanfetamina, y Sinaloa acumula 2,448 en total. Aun así, el precio del cristal no subió ni siquiera tras el mega laboratorio desmantelado en Zacatecas en marzo de 2025. El informe atribuye parte de esta resiliencia al modelo de franquicias del Cártel de Jalisco Nueva Generación, que presta su nombre a grupos locales a cambio de cuotas.
  • “Cheques y balas”, no “abrazos, no balazos”. Durante el sexenio 2018-2024, las operaciones antidrogas se concentraron en Sinaloa. Ahí, el 30.5% de la población dijo recibir apoyos sociales federales, frente al 15.4% nacional y apenas 4% en Chiapas.
  • El fentanilo se decomisa en el noroeste. El 83.8% del fentanilo incautado se asegura en estados del norte, encabezados por Baja California (30%), Sonora (28%) y Sinaloa (15%). El decomiso típico ronda las 5,400 pastillas, una escala de tráfico, no de consumo personal.
  • Alerta regional: sedantes que la naloxona no revierte. La medetomidina, un sedante veterinario, y el bromazolam, una benzodiazepina sin uso médico autorizado, se mezclan cada vez más con fentanilo en EE. UU. y Canadá. Hasta ahora no se han detectado en México. Los autores advierten que restringir precursores químicos podría estar incentivando mezclas más potentes.
  • Menos muertes, pero no para todos. Las sobredosis bajaron en Canadá y EE. UU., y los homicidios en México pasaron de 25.8 a 21.4 por cada 100,000 habitantes. Sin embargo, en Columbia Británica las Naciones Originarias mueren por sobredosis a una tasa 5.4 veces mayor que el resto de la población. Además, se estima que 4 millones de niñas, niños y adolescentes realizan actividades para grupos delictivos en México.

Recomendación

GI-TOC propone dejar de medir el éxito de la política de drogas por volumen decomisado y apoyarse en tres décadas de evidencia para impulsar una política trilateral más proactiva, centrada en las personas y en la salud pública.

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