En México, el cuidado de la salud venosa ocurre en un contexto marcado por el sedentarismo y las largas jornadas laborales. De acuerdo con el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), hasta 70% de quienes acuden a consulta en la institución presenta algún nivel de insuficiencia venosa crónica. A ello se suma que, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2025 solo 44.5% de la población adulta urbana realizó actividad física en su tiempo libre, mientras que 23.2% de la población ocupada trabajó más de 48 horas a la semana durante el primer trimestre de 2026.

En este escenario, síntomas como pesadez, cansancio, hinchazón o dolor en las piernas pueden terminar incorporándose a la rutina y ser considerados “normales”, especialmente entre quienes pasan muchas horas sentados, de pie, frente a una computadora, durante traslados o en jornadas laboraies extensas. Sin embargo, detrás de estas molestias también persisten prejuicios que pueden retrasar la consulta y el cuidado oportuno.

Hablar de várices, arañitas o molestias en las piernas sigue siendo incómodo para muchas personas. Algunas prefieren ocultarlas, evitar determinadas prendas o incluso posponer una consulta médica por considerar que se trata únicamente de un problema estético. Otras rechazan las medias de compresión por asociarlas con edad avanzada, enfermedad o falta de atractivo.

JOBST, marca de terapia de compresión de Essity, busca contribuir a cambiar esta percepción y abrir una conversación más cotidiana sobre la salud de las piernas, poniendo el foco no solo en los síntomas físicos, sino también en las barreras emocionales y sociales que pueden influir en las decisiones de cuidado.

Una de ellas es precisamente la vergüenza. Para algunas personas, mostrar várices o arañitas puede generar inseguridad al utilizar determinadas prendas, acudir a la playa, practicar ejercicio o participar en actividades sociales. Por ello, hablar de terapia de compresión también implica abordar aspectos como confianza, autoestima y libertad para cuidar el cuerpo sin sentir que es necesario esconder una condición.

Los mitos que todavía rodean a las medias de compresión

A pesar de que la terapia de compresión puede formar parte del manejo de determinadas molestias y condiciones venosas cuando es indicada por un profesional de la salud, persisten ideas que pueden convertirse en una barrera para su uso.

  • Son solo para adultos mayores

La edad puede ser un factor asociado con los problemas venosos, pero las várices, arañitas, pesadez o hinchazón también pueden presentarse en personas jóvenes. Los antecedentes familiares, el sedentarismo, el embarazo, los viajes frecuentes y las jornadas prolongadas de pie o sentadas son algunos de los factores que pueden influir.

  • Si las uso significa que tengo una enfermedad grave

El uso de medias de compresión no necesariamente significa que exista una condición avanzada. Cuando un profesional de la salud las recomienda, pueden formar parte del manejo de molestias como hinchazón, cansancio o sensación de pesadez, de acuerdo con las necesidades de cada persona.

  • Se ven mal o me harán sentir mayor

La percepción estética continúa siendo uno de los obstáculos para adoptar esta alternativa de cuidado. Sin embargo, existen diferentes opciones diseñadas para responder a distintas necesidades, rutinas y estilos de vida.

  • Las várices y arañitas son únicamente un problema estético

Aunque su apariencia suele ser la primera preocupación, pueden estar acompañadas de síntomas como dolor, hinchazón, hormigueo o sensación de pesadez. Reconocer estas señales puede ayudar a que las personas busquen orientación profesional.

  • Es normal que las piernas duelan al final del día

Después de trabajar, viajar o permanecer durante muchas horas en una misma posición, es común atribuir el cansancio o la hinchazón a la rutina. Cuando estas molestias son frecuentes, recurrentes o intensas, es recomendable buscar orientación de un profesional de la salud.

“Todavía existe una barrera emocional muy fuerte alrededor de las medias de compresión. Muchas personas sienten que usarlas las hace ver mayores, enfermas o limitadas, cuando en realidad pueden ser parte de una rutina de cuidado, prevención y bienestar. Nuestro propósito es ayudar a derribar esos prejuicios y acompañar a los pacientes con soluciones que se adapten mejor a su vida diaria”, afirmó Alexandra Zurcher, Marketing Manager Regional de Terapia Compresiva de Essity.

El contexto laboral y los hábitos cotidianos hacen especialmente relevante prestar atención a la salud de las piernas. Permanecer muchas horas sentado o de pie, realizar viajes prolongados o tener antecedentes familiares pueden ser factores asociados con molestias venosas. Por ello, identificar cambios persistentes y consultar a un profesional puede ser un primer paso para determinar las alternativas de cuidado adecuadas.

 

En este sentido, las medias de compresión pueden convertirse en una herramienta dentro del manejo de determinadas condiciones o molestias, siempre que su uso responda a una recomendación profesional y a una elección adecuada de talla, nivel de compresión y tipo de producto.

 

Más que esconder las medias de compresión, el reto está en cambiar la conversación alrededor de ellas. Así como hoy existe mayor apertura para hablar sobre salud mental, alimentación, actividad física y otros aspectos del bienestar, la salud de las piernas también merece formar parte de una conversación cotidiana y libre de prejuicios.

 

Reconocer una molestia, consultar y seguir una recomendación profesional no debería interpretarse como una señal de debilidad o envejecimiento, sino como una decisión de autocuidado.

 

Con este mensaje, JOBST busca contribuir a que más personas dejen de vivir en silencio las várices, las arañitas y otras molestias en las piernas, y comiencen a abordarlas desde la información, la prevención y el acompañamiento adecuado de profesionales de la salud.

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