por: Sandra Hernández García

Durante la presentación del informe Planeta Vivo 2026, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) expuso que las poblaciones de vertebrados monitoreadas en el mundo disminuyeron un 73% entre 1970 y 2022, una cifra preocupante que evidencia la urgencia de fortalecer las estrategias de conservación.

María José Villanueva, directora general de WWF México, explicó que el informe analiza las tendencias de las especies con el objetivo de identificar oportunidades para detener y revertir su declive. La clave, señaló, radica en la implementación de soluciones científicas, políticas públicas sólidas y acciones colectivas.

México: Lecciones de recuperación y retos actuales

Dentro del evento se destacaron experiencias nacionales donde la intervención coordinada entre comunidades, autoridades u organizaciones ha marcado la diferencia.

En la década de 1970, la población de esta especie en el norte de México se redujo a apenas 45 ejemplares el borrego cimarrón. Frente a esta situación, se impulsaron esfuerzos colectivos de reintroducción y medidas legales para reforzar su protección silvestre.

Otras especies y recursos clave

También se abordaron los retos vinculados al comercio ilegal del cocodrilo, la conservación y aprovechamiento de la candelilla, y la protección de la mariposa monarca.

Casos internacionales y transformación de sistemas

WWF enfatizó que la recuperación de especies exige objetivos claros, estrategias adaptables y esfuerzos sostenidos a largo plazo. Como prueba de que la conservación funciona, la organización citó avances internacionales concretos.

La recuperación de las poblaciones de tigres.

El repunte del atún aleta azul del Pacífico.

Los progresos en la conservación de la tortuga verde.

Asimismo, la organización hizo un llamado a transformar los sistemas de producción de alimentos, reducir el desperdicio y promover prácticas sostenibles que disminuyan la presión sobre los hábitats naturales.

El mensaje central del informe Planeta Vivo 2026 concluye que el deterioro de la naturaleza no es irreversible: con ciencia, compromiso político y participación comunitaria, es posible proteger las especies y preservar los ecosistemas para las próximas generaciones.

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