Hay vivencias que comienzan muy temprano, cuando todavía no sale el sol. Algunas arrancan frente a un horno, otras entre herramientas y madera; también están las que nacen en una cocina, detrás de un mostrador o en el campo.
Son las experiencias de la comunidad de clientes de Compartamos Banco: hombres y mujeres que todos los días abren las puertas de sus negocios, levantan la cortina y se ponen manos a la obra para sacar adelante a sus familias y construir un mejor futuro.
En su 20.º aniversario, Compartamos Banco celebra a esas personas con la edición 2026 del Premio Emprendedores, un reconocimiento que pone en el centro algo que va mucho más allá de un negocio: el camino, el esfuerzo y los sueños de quienes están detrás de él.
14 historias, 14 formas de salir adelante
Este año, el Premio Emprendedores reconoce 14 trayectorias provenientes de distintos estados y sectores de México.
Está Adela Pinacho, de Oaxaca, quien convirtió su cocina en un espacio donde los sabores de su tierra se encuentran con una forma de construir el sustento de su familia.
En la Ciudad de México, Nancy Rodríguez encontró en su gimnasio una manera de promover el ejercicio, la disciplina y el bienestar entre sus vecinos, mientras hace crecer su negocio.
En Quintana Roo, Araceli Acosta trabaja la madera y transforma un oficio tradicional en nuevas oportunidades para los suyos.
Desde Veracruz, Guadalupe Cabañas representa con su trabajo en la cría de ganado porcino la dedicación de quienes encuentran en el campo una forma de construir un futuro seguro para su familia.
En Tamaulipas, Ceila García pone dulzura a la vida cotidiana de su comunidad desde su negocio, convirtiendo su negocio en un punto de encuentro y celebración para los vecinos. Mientras que en el Estado de México, Antonia Morales Espitia mantiene viva la tradición de los vestuarios folclóricos a través de sus manos, su aguja y un talento que ha pasado de generación en generación.
Isidro Orozco, en Jalisco, hizo de su actividad en el sector de la telefonía una puerta de acceso a la tecnología para las personas de su comunidad.
En Puebla, Jonathan Huerta construyó junto con su familia un espacio que combina trabajo, sabor y orgullo por su localidad. También en Puebla, Socorro Castillo encontró en el café artesanal una manera de convertir la constancia de todos los días en un motor de crecimiento.
En Baja California, Rosalva Verdugo ha llevado su esfuerzo al sector de los productos lácteos, fortaleciendo la economía de su zona y demostrando el valor del trabajo artesanal.
De la familia Yastás, Elvia Serrano, en Michoacán, ha impulsado el crecimiento de una empresa mueblera familiar que abre oportunidades de empleo para su comunidad y Sandra López, quien desde su farmacia en Puebla acerca a las familias de su comunidad productos esenciales para su vida cotidiana.
Junto a ellos, de la familia ConCrédito, Fernando Salazar en Puebla, a través de su papelería y otros negocios, acerca a su comunidad servicios clave para facilitar su día a día, mientras que Delia Gracia, en Durango, brinda en su veterinaria atención y cuidado integral para las mascotas de los vecinos.
Son actividades, oficios y emprendimientos distintos, con caminos propios. Lo que los une no es su tamaño, sino el esfuerzo que hay detrás de cada uno, las oportunidades que han sido capaces de construir y el impacto que generan en sus familias y comunidades.
20 años poniendo a las personas en el centro
“Nuestros clientes son la razón de ser de todo lo que hacemos. Cumplir 20 años con este premio es un homenaje directo a cada cliente que se levanta día con día con la convicción de sacar adelante a su familia y mejorar su comunidad. En Compartamos Banco nos sentimos profundamente honrados de acompañarlos en este camino y reconocer el esfuerzo y la dedicación que hay detrás de cada uno de ellos”, destacó Iván Mancillas, Director General de Compartamos Banco.
Detrás del mostrador de una tienda, una farmacia, una cafetería o un taller ocurren cosas extraordinarias. Aunque para un extraño pasen desapercibidos, para quienes viven cerca son el corazón del vecindario y parte esencial de su día a día.
Esa cercanía también está presente en la red Yastás, cuyos comercios locales funcionan como puntos donde las personas pueden realizar pagos de servicios y otras transacciones sin tener que desplazarse grandes distancias.
Por eso, en esta edición de aniversario, la participación de las y los finalistas de Yastás suma otra mirada a la celebración: la de quienes hacen comunidad desde el mostrador de sus establecimientos.
Al final, hablar de emprendimiento también es hablar de personas: de quienes aprendieron un oficio, de quienes heredaron una tradición, de quienes se animaron a empezar desde cero y de quienes encontraron en sus proyectos una manera de construir algo propio.
Son testimonios de vida que suceden todos los días y en todos los rincones del país.
Para conocer más sobre la 20.ª edición del Premio Emprendedores 2026 y descubrir las experiencias de sus ganadores, visita www.
