La cunicultura mexicana se encuentra ante una oportunidad de crecimiento que pasa por fortalecer la eficiencia productiva, la tecnificación y la profesionalización de la cadena de valor. De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), México produce más de 15 mil toneladas de carne de conejo al año, con una actividad concentrada principalmente en entidades como Puebla, Tlaxcala, Morelos, Ciudad de México, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Jalisco y Estado de México.
Más allá de su volumen de producción, la cunicultura representa una actividad con potencial para consolidarse como una alternativa dentro de la oferta de proteína de origen animal en el país. Sin embargo, para aprovechar esta oportunidad, el sector enfrenta retos relacionados con la productividad, los costos de operación, la sanidad, la comercialización y la necesidad de incorporar mayores niveles de tecnificación.
En este escenario, la nutrición se posiciona como uno de los factores con mayor impacto en la eficiencia de las granjas. La alimentación puede representar entre 50% y 75% de los costos operativos de una unidad de producción cunícola, por lo que contar con una estrategia nutricional adecuada puede contribuir a mejorar el aprovechamiento de los nutrientes, favorecer el desempeño de los animales y optimizar los recursos destinados a la alimentación.
“En una actividad donde la alimentación representa una parte importante de los costos, hablar de nutrición es también hablar de eficiencia y rentabilidad. El reto está en desarrollar estrategias que respondan a las necesidades de cada etapa productiva y que, al mismo tiempo, permitan al productor aprovechar mejor sus recursos”, señaló Genaro Santiago, vicepresidente divisional, Pecuarios y Acuacultura para ADM México.
Nutrición: un factor clave para la eficiencia productiva
La alimentación de los conejos no debe entenderse únicamente como un insumo necesario para el crecimiento, sino como parte de una estrategia integral que puede incidir directamente en diferentes indicadores de la producción.
Para los productores, esto adquiere especial importancia al buscar un equilibrio entre desempeño, calidad y costos. Una estrategia nutricional eficiente puede ayudar a reducir pérdidas, favorecer un desarrollo consistente y contribuir a que los animales alcancen los parámetros productivos esperados.
Desde esta perspectiva, la formulación de alimentos y el acompañamiento técnico son de gran valor, ya que no existe una única estrategia que responda de la misma manera a las condiciones de todas las explotaciones. La escala de producción, las características de la granja, la etapa productiva y los objetivos del productor son variables que deben considerarse para tomar decisiones nutricionales. Para ADM, esta visión forma parte de un enfoque integral de nutrición animal, basado en el desarrollo de soluciones que buscan acompañar las necesidades específicas de los productores y contribuir a mejorar la eficiencia de sus operaciones.
Tecnificación y profesionalización para fortalecer la cadena
Además de la nutrición, la tecnificación representa una de las principales oportunidades para el desarrollo de la cunicultura mexicana. La incorporación de mejores prácticas productivas, herramientas de gestión, controles sanitarios y procesos más estandarizados puede contribuir a elevar la productividad y fortalecer la capacidad de los productores para responder a las exigencias del mercado.
Aunado a esto, la calidad también se ha convertido en un elemento diferenciador para la cadena. Factores como la sanidad, el bienestar animal, la inocuidad, trazabilidad y presentación del producto adquieren mayor relevancia a medida que la actividad busca consolidar nuevos canales de comercialización y acercarse a más consumidores. En este proceso, la capacitación y el acompañamiento técnico pueden ser determinantes, particularmente para las pequeñas y medianas unidades de producción.
Una proteína con potencial hacia una producción más sostenible
La carne de conejo también cuenta con características que pueden favorecer su integración a sistemas de producción orientados hacia un uso más eficiente de los recursos. Su capacidad productiva y el potencial de aprovechamiento de los recursos disponibles posicionan a la cunicultura como una actividad con oportunidades para contribuir a la diversificación de las fuentes de proteína.
Para consolidar este potencial, el sector deberá continuar avanzando en la profesionalización de los productores, la tecnificación de las unidades de producción, la mejora de las estrategias nutricionales y el fortalecimiento de los canales de comercialización.
“El futuro de la cunicultura no depende de un solo factor. Requiere integrar nutrición, manejo, sanidad, tecnología y conocimiento para que cada decisión dentro de la granja contribuya a una producción más eficiente. Desde ADM, buscamos acompañar esta evolución poniendo nuestra experiencia en nutrición animal al servicio de productores que buscan mejorar su desempeño y construir operaciones más competitivas y sostenibles”, concluyó Santiago.
