Fundación Diez Morodo, la Universidad Iberoamericana y SecondMuse abrieron la convocatoria del Premio por el Futuro del Agua, que reconocerá a 10 ganadores con 1.4 millones de pesos cada uno y a 10 finalistas con 50 mil pesos cada uno, con su bolsa de 14.5 millones de pesos. Podrán participar personas, colectivos, organizaciones, empresas y gobiernos locales cuyas soluciones o visiones ya estén haciendo frente a los retos hídricos de México. Las propuestas se reciben hasta el 30 de noviembre de 2026 en alaguamx.org.
Los diagnósticos más recientes revelan que la crisis hídrica no es solo de escasez, sino de gestión. El Programa Nacional Hídrico 2026-2030 reconoce un problema simultáneo de disponibilidad, distribución, contaminación y gobernanza: casi 3 de cada 10 entidades del país tratan menos de la mitad de sus aguas residuales.
Los problemas de gestión son diferenciados. Según ese documento, el Censo de Población y Vivienda 2020 ubica la cobertura nacional de agua potable en 96.1%, pero la brecha se concentra en el campo: 51% de las viviendas rurales carece de infraestructura hidráulica dentro de la casa, según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 del INEGI.
Bajo tierra, la situación se agrava. Conagua contabilizó 114 acuíferos sobreexplotados en 2023, frente a 32 en 1975, lo que equivale a 17.5% de los 653 acuíferos del país. El propio Programa Nacional Hídrico añade que 286 de esos 653 acuíferos carecen de disponibilidad. En la superficie, la Red Nacional de Medición de la Calidad del Agua (Renameca) de Conagua reporta que 59.1% de los 4,233 sitios que monitorea, entre ríos, lagos, presas y zonas costeras, presentan algún grado de contaminación.
También se deteriora el territorio donde el agua se capta y se infiltra. El Sistema Nacional de Monitoreo Forestal de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) acumula cerca de 4.6 millones de hectáreas deforestadas entre 2001 y 2024, que equivale a 6.4 millones de canchas de fútbol.
El campo es el mayor usuario del recurso. El Programa Nacional Hídrico indica que la agricultura consume 76.3% del agua concesionada y que predominan los sistemas de riego por gravedad o inundación, con eficiencias de entre 33% y 55%.
La respuesta, coinciden especialistas, tiene que ser local. «La resiliencia no puede ser global; impacta de manera local», señaló Jorge Alberto Arriaga, integrante del jurado del premio y coordinador ejecutivo del Centro Regional de Seguridad Hídrica de la UNESCO. Advirtió que las comunidades periurbanas no suelen ser consideradas en la resolución de los problemas relacionados con el agua. Por eso el premio está interesado en recibir propuestas de todo México que dejen impactos positivos en sus comunidades.
Detrás de los números hay también un problema de conocimiento. «Se debe construir una nueva narrativa que informe a la gente de lo que son realmente los problemas del agua», afirmó Eugenio Barrios, integrante del jurado y director de agua de Fundación Río Arronte.
Para los organizadores, el fondo del problema es una relación económica, estructural y cultural insostenible con el agua. Por eso, el premio busca encontrar a las personas, comunidades y organizaciones que ya ensayan otras formas de vincularse con ella.
El Premio por el Futuro del Agua se caracteriza por contar con dos rutas de postulación y tres áreas de enfoque (que se vinculan con todos los datos presentados):
La ruta de visiones abarca ideas, miradas y planes que imaginan y orientan el futuro del agua en México y pueden inspirar a otras personas a actuar. Mientras que la ruta de soluciones contempla acciones nuevas o existentes dedicadas a resolver un problema hídrico concreto, y requiere un prototipo funcional, un piloto en marcha o una implementación demostrada en territorio. En ambos casos, no se aceptan ideas que aún no hayan sido desarrolladas o llevadas a la práctica en alguna medida.
Si bien todas las temáticas son bienvenidas, es importante que se relacionen con una o más de las áreas de enfoque: 1) servicios y gestión del agua: ¿cómo hacemos que el agua llegue y se gestione de manera digna, segura y justa?; 2) restauración del ciclo hídrico:¿cómo colaboramos con el territorio para regenerar el agua?; y 3) Agua y producción: ¿cómo colaboramos con el territorio para regenerar el agua?
10 ganadores: 1.4 millones de pesos por propuesta.
10 finalistas: 50 mil pesos por propuesta.
Bolsa total: hasta 14.5 millones de pesos.
Los diez premios se otorgarán entre las rutas Visiones y Soluciones, según la evaluación del jurado y sin cuotas por ruta ni por área de enfoque. Toda propuesta se evalúa con los mismos seis criterios: reto e impacto hídrico, potencial transformador e innovador, impacto y beneficio comunitario, evidencia y viabilidad, capacidad del equipo, y alcance y poder de movilización.
Quién puede postular
Colectivos comunitarios, organizaciones de la sociedad civil, emprendedores y startups, personas académicas e investigadoras, jóvenes y universitarios, emprendedores sociales, y administraciones locales y municipales, entre otros, con o sin figura moral formalmente registrada.
Jurado del premio
Por lo pronto, el jurado está conformado por un grupo de personas con perspectivas diversas sobre la problemática del agua en México: