Hay deportes en los que el reto está en ir más rápido, más lejos o más alto. En el freediving o apnea, la lógica es diferente: el objetivo es alcanzar el máximo rendimiento utilizando la menor cantidad posible de energía, sin respirar. Cada movimiento consume un recurso limitado, por lo que el atleta debe aprender a administrar el oxígeno disponible en una sola respiración, controlar su cuerpo y mantener la mente en calma.

Esta disciplina combina técnica con una preparación física muy completa. El entrenamiento puede incluir trabajo aeróbico, anaeróbico y de fuerza, además de ejercicios específicos de apnea, movilidad y recuperación. A ello se suma un componente mental fundamental: concentración, relajación, control emocional y prácticas como la meditación ayudan al atleta a reducir movimientos innecesarios y afrontar de manera controlada las sensaciones que aparecen durante la falta de respiración.

Para Stefano Spicca, atleta competitivo de apnea, México se ha convertido en el lugar donde ha desarrollado buena parte de su trayectoria deportiva. Su preparación está enfocada principalmente en las disciplinas de piscina, con participación en competencias nacionales e internacionales. Entre sus resultados destacan podios y victorias en competencias como AIDA Pool Competition CDMX, Cozumel Freediving Pool Competition, Tropical Blue, Zanka Open y Horizontal Blue. En 2025, además, recibió el reconocimiento como Overall Best Italian AIDA Athlete (Wildcard).

Parte de lo que hace posible este deporte se encuentra en la propia fisiología humana. Al igual que otros mamíferos, incluidos los mamíferos marinos, las personas presentan una serie de respuestas fisiológicas asociadas a la inmersión.

“Nuestro cuerpo tiene mecanismos sorprendentes para adaptarse a la apnea. Compartimos con los mamíferos marinos el llamado reflejo de inmersión. Durante una apnea, el organismo puede disminuir la frecuencia cardiaca y generar vasoconstricción periférica, reduciendo el flujo sanguíneo hacia algunas extremidades para priorizar órganos vitales como el cerebro y el corazón. Con el entrenamiento aprendemos a trabajar con estas respuestas naturales del cuerpo y, sobre todo, a mantener la calma cuando aumenta la necesidad de respirar”, explica Spicca.

Sin embargo, tener estas respuestas fisiológicas no elimina los riesgos de la apnea ni sustituye una preparación adecuada. El entrenamiento busca desarrollar progresivamente la eficiencia, la técnica y la tolerancia a las sensaciones producidas por el aumento del dióxido de carbono y la disminución del oxígeno.

La evolución de Spicca da una idea de las exigencias de esta preparación. Actualmente registra marcas personales de 7 minutos con 10 segundos en apnea estática (STA), 166 metros en dinámica (DYN) y 179 metros en dinámica con bialetas (DYNB). Su principal objetivo competitivo es continuar acercándose a los récords nacionales italianos AIDA en piscina y desarrollar paralelamente su experiencia en las disciplinas de profundidad.

Aunque la apnea competitiva es una disciplina relativamente joven frente a otros deportes consolidados, su crecimiento plantea nuevas necesidades en materia de preparación y seguimiento especializado. En este proceso, Universidad AMERIKE acompaña el desarrollo deportivo de Spicca mediante infraestructura y herramientas complementarias a su entrenamiento, incluyendo gimnasio, evaluación del rendimiento y apoyo de fisioterapia.

Este acompañamiento permite integrar diferentes áreas de preparación. La fuerza desarrollada en gimnasio, el acondicionamiento aeróbico y anaeróbico, la técnica específica en el agua, la recuperación y el seguimiento físico forman parte de un mismo proceso orientado a mejorar el rendimiento de manera progresiva.

Para Spicca, uno de los mensajes más importantes es que la apnea no debe entenderse como una actividad reservada únicamente para atletas capaces de permanecer varios minutos sin respirar.

“Muchas personas pueden aprender y entrenar apnea. No se empieza intentando aguantar cinco o siete minutos; se empieza aprendiendo a respirar, relajarse, moverse eficientemente y conocer las respuestas del propio cuerpo. Lo importante es acercarse a instructores calificados y aprender los protocolos de seguridad desde el principio. La regla fundamental es muy sencilla: nunca practicar apnea en el agua estando solo.”, añade.

Para las nuevas generaciones, historias como la de Stefano muestran otra dimensión del alto rendimiento: un deporte en el que progresar no significa necesariamente hacer más esfuerzo, sino aprender a ser cada vez más eficiente física y mentalmente. También ponen sobre la mesa la importancia de contar con entrenadores, instalaciones y programas de preparación capaces de acompañar las necesidades particulares de atletas especializados.

En este camino, AMERIKE ha apostado por acompañar el desarrollo de atletas como Stefano Spicca, vinculando su infraestructura y conocimiento en el ámbito deportivo con disciplinas emergentes. Su trayectoria en México refleja cómo un deporte que durante años permaneció lejos de los reflectores comienza a encontrar nuevos espacios y demuestra hasta dónde pueden llegar el cuerpo y la mente cuando técnica, ciencia, preparación y control trabajan en conjunto.

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