En el marco del Día Mundial del Turismo, Ecolab destaca la importancia de fortalecer la gestión eficiente del agua en la industria hotelera mexicana. En un contexto marcado por el crecimiento del turismo, la presión sobre los recursos hídricos y una mayor exigencia por parte de los viajeros, el agua se ha convertido en un elemento estratégico para la operación y el futuro del sector.
El turismo aporta más del 8% del PIB nacional y genera alrededor de 4.5 millones de empleos directos e indirectos. Sin embargo, gran parte de su crecimiento ocurre en destinos que enfrentan distintos niveles de estrés hídrico, lo que plantea un desafío cada vez más relevante para hoteles y complejos turísticos: mantener experiencias de alta calidad para los huéspedes mientras optimizan el uso de recursos críticos.
De acuerdo con la Organización Mundial del Turismo, la hotelería se encuentra entre las actividades turísticas con mayor consumo de agua. Un huésped en un hotel de lujo puede utilizar entre 400 y 1,000 litros por noche, mientras que en establecimientos de menor tamaño el consumo oscila entre 100 y 300 litros. Este escenario hace evidente la necesidad de evolucionar hacia modelos que permitan medir, gestionar y reducir el consumo sin afectar el servicio.
«El turismo depende de los recursos naturales de los destinos donde opera. Por eso, la gestión eficiente del agua ya no debe verse únicamente como una iniciativa ambiental; es una decisión estratégica que influye en la continuidad operativa, la eficiencia de costos, la experiencia del huésped y la resiliencia de los negocios frente a un entorno cada vez más desafiante», señaló Montserrat Martínez, líder de la división Institucional de Ecolab México.
Las expectativas de los viajeros también están acelerando esta transformación. De acuerdo con el Travel & Sustainability Report 2025 de Booking.com, el 84% de los viajeros considera importante viajar de manera más sostenible. Esta tendencia está impulsando a los hoteles a incorporar prácticas que les permitan operar de forma más eficiente y responder a una demanda creciente por experiencias responsables.
En este escenario, la gestión inteligente del agua se vuelve una ventaja competitiva. Gracias al uso de tecnología, análisis de datos y monitoreo en tiempo real, los hoteles pueden tomar decisiones más informadas, optimizar recursos y reducir riesgos operativos. Estas capacidades, sumadas a estrategias de reutilización y recuperación de agua, permiten mejorar la eficiencia, fortalecer la resiliencia de las operaciones y responder a las crecientes expectativas de huéspedes e inversionistas en materia de sostenibilidad.
De cara a 2030, la hotelería mexicana tiene la oportunidad de demostrar que crecimiento y sostenibilidad pueden avanzar de la mano. Convertir la eficiencia hídrica en un componente central de la estrategia de negocio será clave para fortalecer la competitividad del sector y contribuir a la conservación de uno de los recursos más valiosos para el turismo.
«La sostenibilidad en el turismo no se limita a reducir impactos. También implica fortalecer la resiliencia de los destinos y de las empresas que forman parte de ellos. El uso inteligente del agua, respaldado por innovación y conocimiento, será fundamental para que la industria continúe creciendo y generando valor sin comprometer los recursos que hacen posible la actividad turística», concluyó Martínez.
