El crecimiento de la infraestructura industrial y la expansión urbana en México han incrementado la complejidad de las operaciones empresariales y, con ello, la exposición a riesgos de incendio. Más allá de los daños materiales, estos incidentes pueden interrumpir la producción durante semanas o incluso meses, afectar las cadenas de suministro, derivar en incumplimientos contractuales y comprometer la continuidad del negocio.
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), durante el primer semestre de 2025 las aseguradoras pagaron más de 12 mil millones de pesos por siniestros relacionados con incendios. Además, el monto pagado en indemnizaciones por este tipo de eventos aumentó 157% en los últimos dos años, lo que refleja el creciente impacto económico de estos incidentes en empresas y hogares.
En ese contexto, UL Standards & Engagement (ULSE) destaca que la prevención de incendios y la gestión de riesgos no deben considerarse un gasto operativo, sino un componente estratégico de la resiliencia empresarial y de la infraestructura crítica. La adopción de normas técnicas rigurosas constituye una de las herramientas más eficaces para reducir el impacto económico de los incendios y fortalecer la seguridad de quienes responden ante estas emergencias.
Dinámica moderna del fuego: menos tiempo para actuar, mayores riesgos
El perfil de los riesgos industriales y comerciales ha cambiado de manera significativa en las últimas décadas. El mayor uso de materiales sintéticos, componentes electrónicos y nuevas tecnologías energéticas ha modificado el comportamiento del fuego, provocando que los incendios se desarrollen con mayor rapidez y alcancen temperaturas más elevadas.
Investigaciones del grupo de Seguridad contra Incendios de UL Research Institutes muestran un cambio crítico en la dinámica del fuego: mientras que en la década de 1980 el tiempo promedio para escapar de una vivienda en llamas era de aproximadamente diecisiete minutos, hoy esa ventana puede reducirse a dos o tres minutos, dependiendo de los materiales presentes en el entorno.
Esta aceleración reduce drásticamente la capacidad de responder a tiempo para evacuar instalaciones, proteger activos estratégicos y controlar la propagación del fuego. Al mismo tiempo, incrementa los riesgos para los cuerpos de bomberos, que enfrentan temperaturas extremas, posibles colapsos estructurales y exposición al humo y a contaminantes cada vez más complejos.
La prevención como inversión estratégica
“Cuando hablamos de prevención de incendios, no solo hablamos de proteger instalaciones y salvaguardar la continuidad del negocio”, afirma Laura Rojas, Gerente de Proyecto Regional de Estándares de ULSE. “También hablamos de contribuir a proteger a las personas y a quienes responden ante emergencias. La implementación de sistemas de protección contra incendios, como rociadores automáticos, detectores de humo y materiales resistentes al fuego que cumplen con normas técnicas reconocidas, permite ayudar a alertar, comunicar e incrementar las posibilidades de contener los incendios desde sus etapas iniciales, reducir los daños a la infraestructura y disminuir la exposición al riesgo de los equipos de rescate. Por esta razón, la prevención debe entenderse como una inversión estratégica, no como un gasto operativo”, señala Rojas.
Sin embargo, el mayor valor radica en contribuir a evitar que un incidente escale hasta convertirse en una emergencia de gran magnitud.
El papel de la normalización y los comités técnicos en la protección civil
La adopción de normas técnicas impulsa la modernización de la infraestructura urbana en México y genera oportunidades para fortalecer la colaboración entre autoridades de protección civil, cuerpos de bomberos, academia e industria. Para adaptar estas referencias técnicas a las realidades y necesidades locales, ULSE promueve la participación de expertos nacionales en el Comité Técnico de Normalización Nacional de Seguridad Contra Incendios y Dispositivos Salvavidas (CTENNSIDS).
La integración de los equipos de rescate en estos comités contribuye a garantizar que las normas reflejen las condiciones operativas reales del país. Establecer requisitos rigurosos de resistencia al fuego en materiales de construcción y sistemas de contención ayuda a ralentizar la propagación de las llamas, lo que a su vez contribuye a minimizar los riesgos de estrés térmico, inhalación de contaminantes y atrapamiento para las brigadas de emergencia durante las labores de control y rescate.
Como organización global dedicada al desarrollo de normas de seguridad, UL Standards & Engagement apoya la integración de referencias técnicas basadas en consenso en los marcos regulatorios locales como un elemento clave para avanzar hacia entornos más seguros, resilientes y sostenibles.
Acerca de UL Standards & Engagement
UL Standards & Engagement es una organización sin fines de lucro que transforma la ciencia de la seguridad en acción mediante el desarrollo de normas, alianzas y actividades de incidencia. Desde 1903, ha desarrollado cerca de 1,700 normas y documentos de orientación para productos que van desde puertas cortafuego hasta vehículos autónomos, contribuyendo a un futuro más seguro y sostenible.
