Fenómenos meteorológicos como el Súper Niño representan una amenaza para la pesca y la seguridad alimentaria de México, al provocar cambios en las condiciones del océano que pueden modificar la distribución, reproducción y disponibilidad de especies de interés pesquero, señaló Oceana, organización de la sociedad civil dedicada a la protección de los océanos.
“Para las personas pescadoras, esto significa recorrer mayores distancias, consumir más combustible, invertir más tiempo en el mar y enfrentar una mayor incertidumbre sobre dónde encontrar peces”, explicó Antar Pérez, especialista en Ciencia de Oceana.
El Niño es un patrón climático natural que se origina en el océano y se caracteriza por un aumento en la temperatura del mar en el Pacífico. Cuando este fenómeno alcanza una intensidad excepcional lo llamamos Súper Niño y puede modificar los patrones de lluvia, provocar sequías e inundaciones y alterar las condiciones del océano y en consecuencia la pesca.
Los cambios en las condiciones del océano ya representan retos para las comunidades pesqueras. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha documentado que los eventos intensos de El Niño modifican la disponibilidad de hábitat para numerosas especies comerciales y alteran significativamente la productividad pesquera en el mundo.
Antar Pérez precisó que “la pesca depende de un principio muy simple: donde existe alimento, existe vida. Cuando el océano
“Es urgente fortalecer las políticas públicas que permitan recuperar las pesquerías y aumentar su resiliencia frente a fenómenos como el Súper Niño. Los planes de manejo pesquero, construidos con la participación de las y los pescadores e información científica, son herramientas fundamentales para tener un aprovechamiento pesquero eficiente, dinámico y capaz de responder a las nuevas condiciones ambientales, y así garantizar la presencia de pescados y mariscos en los platos de las familias mexicanas”, finalizó Antar Pérez.
