También se debe mencionar el caso de EcoScience Lab, que es una startup (estado de Guanajuato) de base científica dedicada a la innovación biotecnológica en el sector agrícola; que ha desarrollado soluciones basadas en microorganismos extremófilos, capaces de adaptarse a condiciones adversas, ayudando a los cultivos a resistir climas difíciles, disminuir su consumo de fertilizantes y mejorar la salud del suelo.
Sus trabajos en el bajío y Guanajuato se han centrado en la regeneración de suelos agrícolas, trabajando codo a codo con productores locales para revertir la degradación causada por prácticas intensivas. Aunado a implementar tecnologías para la regeneración del suelo, optimizando el aprovechamiento de nutrientes e incrementando la resiliencia de los cultivos.
Su trabajo les permite que la biotecnología de microorganismos que utilizan sea un desarrollo propio y propiedad intelectual propio. “Además del bajío, hemos aplicado estas soluciones en diversas regiones agrícolas del norte y centro del país que enfrentan condiciones de estrés hídrico y degradación de suelos, validando su eficacia en distintos ecosistemas y cultivos”.
Se especifica que los beneficios principales incluyen: la restauración de la fertilidad natural del suelo, una mayor eficiencia en la absorción de nutrientes, la reducción en la dependencia de fertilizantes sintéticos, una mejora significativa en la retención de humedad y el potencial para la captura de carbono en el suelo, contribuyendo a la resiliencia climática del campo y transformándolo en una herramienta clave contra el cambio climático.
Dicha labor es esencial, debido a que en el bajío, los suelos agrícolas tienen grandes retos, pues padecen de la sobreexplotación de mantos acuíferos, la pérdida de materia orgánica, la salinización por uso excesivo de agroquímicos y la vulnerabilidad ante cambios climáticos extremos. Estos factores ponen en riesgo la sostenibilidad productiva de la región a mediano y largo plazo.
Para este emprendimiento del bajío, su participación en el certamen Heineken Green Challenge – All Stars’, les permite el validar técnica y operativa de su biotecnología dentro de su cadena de suministro de cebada, orientada a mejorar la disponibilidad de nutrientes y a medir su impacto positivo en la captura de carbono.
Dicha biotecnología se explica que ayuda indirectamente al reducir la necesidad de insumos químicos que a menudo generan residuos lixiviados al suelo. “Al promover un suelo sano y más eficiente, ayudamos a que el ciclo productivo sea más circular, minimizando el impacto negativo de los residuos agroquímicos en los ecosistemas locales”.
Se debe transformar el campo mexicano hacia sistemas sostenibles; no como opción de mercado, sino una necesidad de seguridad alimentaria y resiliencia climática para garantizar la viabilidad del campo ante el cambio global.
Aunque, se debe enfrentar a diversas adversidades, como son los productores de la vieja guardia que son muy reacios a los cambios. El sector agrícola es tradicional y cauteloso con razón, pues su sustento depende de la cosecha. Sin embargo, su estrategia ha sido demostrar resultados en campo, generar evidencia sólida y trabajar con aliados como Heineken para reducir la percepción de riesgo y demostrar la rentabilidad de las prácticas sostenibles.
Sin dejar de notar que el sector agroalimentario está altamente presionado. Si bien es una potencia productiva el campo nacional, arrastra décadas de uso intensivo de insumos externos que han deteriorado la calidad del suelo. Es imperativo modificar el enfoque hacia uno regenerativo, donde la biotecnología y la ciencia de datos permitan producir más y mejor, pero respetando los ciclos naturales.
Por ello, es urgente la transición a la agricultura regenerativa. “No se trata solo de eliminar daños, sino de reconstruir la salud del sistema agrícola. Con la adopción de tecnología adecuada, el campo puede pasar de ser parte del problema climático a convertirse en parte central de la solución”.
El enfoque parte del desarrollo de biomoléculas obtenidas a partir de distintos organismos como microalgas, bacterias y hongos. Estas moléculas se aplican directamente a las plantas y buscan incrementar su productividad, reducir el consumo de fertilizantes y aumentar su resistencia a condiciones adversas como la falta de agua o el exceso de temperatura. Pero el componente diferenciador está en su impacto climático.
El proceso se basa en potenciar la fotosíntesis, mediante la cual las plantas absorben dióxido de carbono de la atmósfera. “Lo que nosotros hacemos con estos procesos es hacer que la fotosíntesis se incremente, de esta forma hacemos que las plantas respiren mucho más”, detalla el directivo.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que alrededor de 33% de los suelos del mundo están degradados por erosión, salinización y uso intensivo de agroquímicos, lo que genera un círculo vicioso de menor fertilidad, mayor dependencia de insumos y pérdida del principal activo de los agricultores: la tierra.
En conclusión de su labor con Heineken México, se detalla que su objetivo es validar su biotecnología, demostrando que es posible restaurar la salud del suelo y mejorar la productividad de la cebada de manera sostenible, consolidando un modelo escalable que pueda ser replicado en toda la cadena de valor de la cervecería.
SE REQUIERE CONTROLAR LOS DESECHOS EN CAMPOS AGRICOLAS
Para Bioram, la acumulación de residuos sin tratar a los costados de los cultivos degrada el suelo, genera contaminación por escurrimientos y desaprovecha nutrientes valiosos. En este caso, la solución de este emprendimiento demuestra que estos residuos biológicos pueden y deben ser valorizados, reincorporándolos al ciclo productivo para evitar la degradación ambiental y fortalecer la sustentabilidad del suelo agrícola.
Mientras que para EcoScience Lab, el control de los desechos en los campos agrícolas, son un síntoma de un modelo lineal agotado. Estos residuos no solo degradan el paisaje, sino que pueden ser fuentes de contaminación de suelos y mantos freáticos si no se gestionan. La transición a la sustentabilidad implica integrar estos residuos a ciclos productivos, donde lo que hoy es «desecho», se convierta en una oportunidad de valorización o compostaje.
ESENCIAL EL PROTEGER LA PRODUCTIVIDAD AGRICOLA
El Heineken Green Challenge ha evolucionado conforme han madurado tanto el programa como las startups que forman parte de su portafolio. Además de identificar y fortalecer soluciones, en los últimos años hemos incorporado mecanismos de validación en entornos operativos reales, un camino que comenzó en la edición de descarbonización y que hoy se profundiza y estructura con All Stars.
Para la empresa es de suma importancia y forma parte central de su estrategia EverGreen y de su propósito de «Brindar un Mundo Mejor». Buscar que las comunidades prosperen por cuenta propia, transformando la inversión social en un motor de autonomía y resiliencia de largo plazo.
Para la cervecera, su cadena productiva no empieza en la fábrica, sino en el campo. Dado que cerca del 95% de sus materias primas son nacionales y la cebada es el insumo principal, la resiliencia y sustentabilidad agrícola en regiones como el Bajío es crítica. El uso de biotecnología para optimizar la salud del suelo, restaurar nutrientes y promover prácticas agrícolas sustentables frente al cambio climático es fundamental para asegurar el futuro de la productividad y de las comunidades agrícolas.
