Por Oscar Sosa

El precio de las emisiones de carbono dejó de ser una discusión exclusiva del ámbito federal. Doce estados de la República Mexicana ya cobran impuestos verdes o al carbono, mientras entidades como Querétaro han comenzado a generar ingresos millonarios a partir de estos mecanismos, señaló Eduardo Piquero, director general de MÉXICO₂, durante el arranque del Mexico Carbon Forum 2026.

Desde Aguascalientes, donde este miércoles inició el encuentro que reúne a autoridades, especialistas, empresas e instituciones financieras, Piquero destacó que los impuestos al carbono están adquiriendo un papel cada vez más relevante en la política ambiental mexicana y en la construcción de mercados de carbono.

El caso de Querétaro, dijo, ilustra el alcance económico que pueden tener estos instrumentos: el estado recauda alrededor de 300 millones de pesos por concepto de su impuesto al carbono.

El dato coloca en el centro del debate no solamente la existencia de los gravámenes, sino también el destino de los recursos y su capacidad para convertirse en inversión ambiental.

Del impuesto al crédito de carbono

Piquero explicó que el impuesto al carbono puede vincularse con créditos de carbono, mecanismos que permiten respaldar económicamente proyectos destinados a reducir o capturar emisiones.

Esta conexión está modificando también el interés del sector privado. De acuerdo con el director de MÉXICO₂, grandes empresas tecnológicas como Google y Microsoft están llegando a México en busca de proyectos que puedan financiar y que, al mismo tiempo, les permitan demostrar ante sus consumidores e inversionistas avances en materia de sustentabilidad.

El fenómeno abre una nueva ventana de financiamiento para proyectos mexicanos de reducción de emisiones, pero también plantea el reto de garantizar que los créditos de carbono estén sustentados en reducciones reales, medibles y verificables.

Así, el mercado comienza a conectar tres elementos: los gobiernos estatales que cobran por las emisiones, los proyectos que generan reducciones de carbono y las empresas que buscan financiar acciones climáticas.

Querétaro y Colima, casos que llegan al foro

Dentro de esta discusión, Querétaro y Colima representan dos de las experiencias estatales que serán observadas durante el Mexico Carbon Forum.

Piquero ha señalado que las entidades han desarrollado mecanismos propios para poner precio a las emisiones, aunque existen diferencias en su diseño, aplicación y alcance.

El avance estatal ocurre mientras México continúa construyendo un mercado de carbono con distintas vertientes: los mercados voluntarios, los mecanismos subnacionales y el Sistema de Comercio de Emisiones.

El reto, de acuerdo con la discusión planteada en el foro, será lograr que estos instrumentos puedan coexistir y generar suficientes proyectos y créditos de carbono sin perder de vista el objetivo principal: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Aguascalientes abre la discusión

El debate comenzó durante la inauguración del Mexico Carbon Forum 2026, que por primera vez tiene como sede Aguascalientes y que se desarrolla los días 2 y 3 de septiembre.

La gobernadora Tere Jiménez encabezó la inauguración del encuentro, que reúne a representantes de los sectores público, privado y financiero alrededor de la transición hacia una economía baja en carbono.

También participaron Sarahi Macías, secretaria de Sustentabilidad, Medio Ambiente y Agua de Aguascalientes; Norma Munguía, directora general de Políticas para la Acción Ambiental de la Semarnat; Jorge Alegría, director general de la Bolsa Mexicana de Valores; Alba Aguilar, directora general del Consejo Mexicano de Finanzas Sostenibles, y Eduardo Piquero, director general de MÉXICO₂, entre otros representantes.

Durante las dos jornadas se discutirán los mercados voluntarios de carbono, los impuestos subnacionales, la descarbonización industrial, el financiamiento climático, el Artículo 6 del Acuerdo de París y las oportunidades para desarrollar proyectos de reducción de emisiones.

El nuevo mapa del carbono en México

El avance de los impuestos estatales y la llegada de capital privado para proyectos de carbono muestran que la discusión climática comienza a adquirir una dimensión económica cada vez mayor.

Los 300 millones de pesos que Querétaro obtiene mediante su impuesto al carbono, junto con la presencia de grandes empresas tecnológicas interesadas en financiar proyectos en México, ejemplifican el tamaño de un mercado que busca consolidarse.

La pregunta que queda sobre la mesa en Aguascalientes es qué tan rápido podrá México convertir estos instrumentos financieros y fiscales en reducciones efectivas de emisiones, proyectos ambientales verificables y recursos suficientes para acelerar la transición hacia una economía baja en carbono.

El Mexico Carbon Forum 2026 pone así en el centro de la agenda una realidad que comienza a extenderse por el país: contaminar tiene cada vez más un costo económico y el carbono se está convirtiendo en una pieza central de las decisiones de gobiernos, empresas e inversionistas.

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