La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) considera que la situación que enfrenta actualmente la industria de la masa y la tortilla confirma una
realidad que venimos observando en todo el pequeño comercio mexicano: los negocios tradicionales están obligados a transformarse para enfrentar un
mercado con menores márgenes, consumidores más cautelosos y nuevas formas de comprar y pagar.
La tortilla es mucho más que un producto de la canasta básica. Es un alimento esencial de la mesa mexicana y al mismo tiempo, uno de los productos de mayor
arraigo y tráfico comercial en nuestras comunidades.
El 84% de la industria utiliza mecanismos de distribución que incluyen tiendas de abarrotes, venta casa por casa y otros puntos de
comercialización.
Desde ANPEC sostenemos que la tienda de barrio no debe verse como un intermediario que resta valor, sino como un aliado estratégico que acerca la
tortilla al consumidor.
La tienda ofrece cercanía, disponibilidad, confianza y conveniencia. En miles de comunidades es precisamente el pequeño comercio el que permite que productos
esenciales lleguen diariamente a las familias mexicanas.
El verdadero desafío está en otro lado: producir, distribuir y vender con rentabilidad en una economía donde los costos operativos aumentan
mientras el consumidor tiene cada vez menor capacidad de compra.
La competencia basada exclusivamente en bajar precios termina debilitando a toda la cadena. Cuando un productor o comerciante vende sin conocer correctamente
sus costos, compromete la calidad del producto, reduce sus márgenes y pone en riesgo la permanencia de su negocio.
Por eso México necesita avanzar hacia una nueva generación de pequeños negocios.
Tortillerías y tiendas de barrio deben modernizarse, digitalizarse y profesionalizar su operación, incorporando herramientas que les permitan
conocer sus costos y ventas, administrar mejor sus inventarios, aceptar pagos electrónicos y comprender los nuevos hábitos del consumidor.
La digitalización del pequeño comercio ya no es un lujo; es una condición para su supervivencia y competitividad.
ANPEC considera que existe una oportunidad para construir una gran alianza entre productores de tortilla y pequeños comerciantes que fortalezca la comercialización
de este alimento esencial, elimine ineficiencias y permita que el valor generado permanezca en los pequeños negocios mexicanos.
No se trata de enfrentar a la tortillería con la tienda de barrio. Se trata de fortalecer a ambos.
Porque cuando una tortillería cierra o una tienda baja la cortina, no solamente desaparece un negocio: la comunidad pierde un punto de abastecimiento,
empleo, economía local y tejido social.
La transformación del canal tradicional debe hacerse con los pequeños comerciantes, no a costa de ellos.
ANPEC: modernizar para permanecer, unir para competir.
