México cerró 2025 con casi US$665 mil millones en exportaciones, el nivel más alto registrado hasta ahora, de acuerdo con la Secretaría de Economía. Este dinamismo refuerza la participación del país en las cadenas de suministro de Norteamérica, pero también plantea un desafío financiero para las compañías que deben producir, entregar sus mercancías y esperar el pago de sus compradores antes de recuperar el capital utilizado en cada operación.
En este contexto, Credlix, fintech especializada en financiamiento al comercio, prevé destinar más de US$100 millones a empresas exportadoras mexicanas al cierre de 2026. La compañía identifica una oportunidad particularmente relevante entre los proveedores que venden a Estados Unidos, donde los plazos de pago pueden generar una presión importante sobre la liquidez de empresas pequeñas y medianas.
El reto es especialmente relevante para las compañías que forman parte de cadenas de suministro internacionales. Una empresa puede contar con un pedido confirmado y tener capacidad para producirlo, pero necesitar recursos adicionales para adquirir insumos, cubrir gastos operativos y mantener su producción hasta recibir el pago. Cuando los ciclos de cobro se prolongan, esa diferencia puede convertirse en una limitante para aceptar nuevos contratos o incrementar la capacidad productiva.
“La conversación sobre nearshoring suele concentrarse en las nuevas inversiones, las grandes plantas y la llegada de empresas internacionales. Sin embargo, detrás de cada operación existe una red de proveedores que necesita capital para responder a esa demanda. El acceso oportuno a financiamiento será cada vez más importante para que las empresas mexicanas puedan aprovechar las oportunidades que está generando la integración de Norteamérica”, señaló Rahul Garg, fundador y CEO de Credlix.
El capital de trabajo se convierte en un factor de competitividad
Una de las alternativas para atender esta necesidad es el factoraje de exportación, mediante el cual una empresa puede obtener liquidez anticipada sobre sus cuentas por cobrar, sin tener que esperar hasta el vencimiento de las facturas.
La compañía analiza cada operación de manera individual y considera variables como el comprador, la industria, el origen y el destino de los productos. La compañía utiliza modelos de inteligencia artificial como parte de su evaluación de riesgo y establece las condiciones de financiamiento de acuerdo con las características de cada transacción.
Este mecanismo permite que los recursos generados por una venta internacional regresen antes al ciclo productivo de la compañía. Para un proveedor, disponer de ese capital puede significar la posibilidad de comprar materia prima, mantener su operación, aceptar un pedido adicional o aumentar su producción sin depender exclusivamente de otras fuentes de crédito.
De India a México: una experiencia aplicada a las cadenas de suministro
Credlix desarrolló su modelo en India, donde ha financiado a empresas exportadoras vinculadas con cadenas internacionales de suministro. Entre los sectores atendidos se encuentran la manufactura de cables y la industria aeroespacial. La experiencia resulta relevante para México por la similitud entre ambos mercados: economías manufactureras con una fuerte orientación exportadora y una relación estrecha con compradores estadounidenses. Actualmente, Credlix trabaja con más de 100 empresas en Estados Unidos que importan productos mexicanos y busca ampliar su participación en el mercado nacional.
“México tiene una posición estratégica dentro de Norteamérica y una base de proveedores capaz de responder a una mayor demanda. El reto es que las empresas tengan acceso a las herramientas financieras que necesitan para convertir esa oportunidad comercial en crecimiento”, señaló Genette Herrera, Head de Credlix en México.
Con su previsión de destinar más de US$100 millones durante 2026, Credlix busca ampliar las alternativas de financiamiento disponibles para empresas mexicanas que participan en las cadenas de suministro de Estados Unidos, en un momento en que el crecimiento del comercio exterior está elevando la necesidad de capital para sostener la actividad productiva.
