Las zoonosis, enfermedades que pueden transmitirse entre animales y seres humanos, continúan siendo uno de los principales desafíos para la salud pública y la producción pecuaria. En México, factores como la movilización de animales, el comercio internacional, los cambios ambientales y el avance de la resistencia a los antimicrobianos refuerzan la necesidad de impulsar la investigación, fortalecer las capacidades de los laboratorios y generar mayor conocimiento sobre los agentes de relevancia veterinaria.
En este contexto, las herramientas moleculares pueden contribuir a la investigación al permitir el análisis de material genético de virus, bacterias y otros agentes, así como apoyar estudios de diferenciación molecular, coinfecciones y marcadores asociados con la resistencia a los antimicrobianos. Los resultados obtenidos en proyectos de investigación deben interpretarse dentro del diseño experimental correspondiente y no sustituyen los métodos oficiales ni las pruebas veterinarias autorizadas para fines diagnósticos, regulatorios o de vigilancia sanitaria.
Según Adriana Vega, Gerente de Producto de Life Science de QIAGEN, la sensibilidad analítica, la reproducibilidad y la capacidad de cuantificación de estas tecnologías pueden ampliar las posibilidades de investigación sobre enfermedades que impactan tanto la salud animal como la humana.
“La caracterización molecular de los agentes infecciosos es un componente importante de la investigación en salud animal. Estas herramientas permiten estudiar material genético, explorar coinfecciones y analizar marcadores relacionados con la resistencia a los antimicrobianos. También amplían las posibilidades de investigación en reproducción y genética animal, al facilitar estudios de linaje y parentesco, identificación y caracterización de razas, diversidad genética, enfermedades hereditarias, marcadores asociados con características reproductivas o productivas y programas de mejoramiento genético. Cuando esta información se integra con datos clínicos, epidemiológicos, reproductivos y productivos dentro de protocolos de investigación adecuadamente diseñados, puede contribuir a generar conocimiento y a desarrollar nuevos métodos de análisis”, afirma.
Entre los agentes de interés para la investigación pecuaria se encuentran los virus asociados al complejo respiratorio bovino, el virus de la diarrea viral bovina y el virus de la leucosis bovina, además de bacterias como Leptospira, Brucella y Mycobacterium bovis. Dependiendo del objetivo del estudio, del ensayo, de la matriz analizada y de la normativa aplicable, las metodologías moleculares también pueden utilizarse en proyectos sobre parásitos, coinfecciones, diversidad genética y genes relacionados con la resistencia a los antimicrobianos.
“QIAGEN ofrece instrumentación para distintas etapas del flujo de trabajo de investigación, desde la recolección y estabilización de muestras hasta la extracción de ácidos nucleicos y el análisis mediante PCR en tiempo real y PCR digital. Entre ellas se encuentra la plataforma QIAcuity, que permite realizar cuantificación absoluta del material genético y estudiar objetivos presentes en baja abundancia. El desempeño de cada método y su idoneidad para una aplicación específica deben ser establecidos y validados por el laboratorio usuario”, agrega Adriana.
“El avance de estas herramientas está alineado con el concepto One Health, que reconoce la interdependencia entre la salud humana, la salud animal y el medio ambiente. La investigación molecular puede contribuir a comprender mejor la circulación de agentes infecciosos, su diversidad y su relación con distintos entornos, generando evidencia útil para el desarrollo de estrategias de salud pública, producción animal e inocuidad de los alimentos”, concluye.
