Mientras que alrededor del 86% de los hombres heterosexuales reportan alcanzar el orgasmo «siempre o casi siempre» durante un encuentro sexual, esta cifra desciende a 62% entre las mujeres heterosexuales, de acuerdo con un estudio publicado por Archives of Sexual Behavior, 2025. En contraste, las mujeres que tienen relaciones sexuales con otras mujeres reportan una frecuencia de orgasmos significativamente mayor, lo que ha llevado a especialistas a cuestionar si el problema radica en el cuerpo femenino o en la forma en que entendemos y vivimos la sexualidad.

En el marco del Día Internacional del Orgasmo Femenino, esta fecha invita a visibilizar el ‘’Orgasm Gap’’ (brecha del orgasmo), una desigualdad que impacta el bienestar y la salud sexual de millones de mujeres. La evidencia científica señala que esta diferencia no responde a cuestiones biológicas, sino a factores culturales, educativos y de comunicación.

Con base en las investigaciones más recientes, Denisse Flores, educadora sexual y Coordinadora de Programas Sociales en DKT México y Condones Prudence, comparte cinco retos que aún mantienen viva esta brecha:

  1. Cambiar el «guión» de la sexualidad: Durante años se ha normalizado una visión donde la penetración ocupa el centro del encuentro y el orgasmo masculino marca su final. Este modelo deja poco espacio para reconocer que el placer femenino requiere tiempos, estímulos y dinámicas diferentes. Cómo estimular los senos y pezones, vulva, o sexo oral.

  2. Dar al clítoris el lugar que merece: El 96% de las mujeres identifica la estimulación del clítoris, sola o acompañada de penetración, como la vía más confiable para alcanzar el orgasmo. Sin embargo, sigue siendo una práctica poco priorizada en muchos encuentros sexuales. Prudence cuenta con una línea de juguetes sexuales diseñada para acompañar el autoconocimiento y la exploración del placer, ofreciendo alternativas que ayudan a integrar la estimulación del clítoris de forma segura, individual o en pareja.

  3. Hablar más sobre el placer: Expresar deseos, preferencias y límites sigue siendo un desafío para muchas parejas. La comunicación abierta favorece relaciones más satisfactorias y ayuda a que el placer sea una experiencia compartida. 

  4. Entender que el placer también es responsabilidad de ambos: Las mujeres tienen mayores probabilidades de alcanzar el orgasmo cuando perciben que su pareja también está comprometida con su placer. La satisfacción sexual se construye en conjunto, no depende únicamente del autoconocimiento. 

  5. Hablar de placer también es educación sexual: Durante mucho tiempo la educación sexual se enfocó en prevenir embarazos e infecciones, dejando de lado temas como el placer, el consentimiento y el conocimiento del cuerpo. Incorporarlos es fundamental para construir relaciones más equitativas y satisfactorias. 

«Durante mucho tiempo aprendimos que la sexualidad debía seguir un mismo guión, donde el orgasmo masculino marcaba el final del encuentro. Hoy sabemos que esa idea deja fuera las necesidades y el placer de muchas mujeres. El Orgasm Gap no habla de una diferencia biológica, sino de la oportunidad que tenemos de transformar la manera en que vivimos la sexualidad: con más información, más comunicación y entendiendo que el placer femenino también es un indicador de bienestar y de salud. Hablar del orgasmo femenino no es un tabú, es una conversación necesaria para construir relaciones más equitativas y satisfactorias,» finalizó Denisse Flores.

En ese sentido, Prudence hace un llamado a seguir impulsando la educación sexual basada en evidencia, derribar los mitos que aún limitan el placer femenino y promover una visión integral de la salud sexual. Porque una vida sexual saludable no solo implica prevenir riesgos, sino también garantizar que todas las personas puedan vivir su sexualidad de manera plena, informada y en igualdad de condiciones.

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