Más allá de su ciudad amurallada, balcones coloniales y reconocida escena gastronómica, Cartagena es también la puerta de entrada a algunas de las playas más atractivas del Caribe colombiano. Desde tranquilas bahías en Isla Tierra Bomba hasta extensiones de arena blanca en Barú, cada rincón ofrece una personalidad distinta y puede explorarse fácilmente desde el centro histórico.
Gracias a la ubicación privilegiada de los hoteles, restaurantes y experiencias que integran Nuestra Cartagena, es posible diseñar itinerarios que combinan hospedaje, gastronomía, navegación y descanso, permitiendo descubrir diferentes playas sin alejarse demasiado de la ciudad.
Tierra Bomba: la escapada más cercana al centro histórico
A tan solo 20 a 25 minutos en lancha desde el Muelle La Bodeguita, Isla Tierra Bomba se ha consolidado como uno de los destinos favoritos para quienes buscan playas tranquilas sin realizar largos traslados.
Quienes se hospedan en Townhouse Art Hotel o Casa Lola, pueden llegar al muelle en aproximadamente 10 a 15 minutos en automóvil, para posteriormente abordar la lancha rumbo a la isla.
Dos de los beach clubs más representativos de Tierra Bomba forman parte de Nuestra Cartagena; Blue Apple Beach, reconocido internacionalmente por su enfoque en sostenibilidad y hospitalidad consciente, ofrece beach club, gastronomía de autor, bienestar y actividades como paddle board, cabalgatas y experiencias ambientales. El trayecto desde Cartagena dura alrededor de 25 minutos en lancha.
The Pink Mango, ubicado en Playa Linda, propone un ambiente relajado frente al mar con piscina, cocina de inspiración caribeña y una filosofía enfocada en la regeneración social y ambiental de la isla. Tierra Bomba se encuentra a solo unos minutos de navegación desde Cartagena.
Una excelente manera de recorrer ambos espacios es a través de Boating Cartagena, que organiza excursiones privadas y permite diseñar itinerarios personalizados entre distintos puntos de Tierra Bomba, incluyendo paradas para snorkel o navegación por la bahía.
Barú y Playa Blanca: arena blanca y aguas turquesa
Para quienes desean playas de arena clara y aguas cristalinas, Playa Blanca, en la península de Barú, continúa siendo uno de los grandes íconos del Caribe colombiano.
Desde el Centro Histórico de Cartagena el recorrido por carretera toma aproximadamente 1 hora y también puede realizarse en lancha desde la ciudad.
Una alternativa consiste en partir con Boating Cartagena, navegando por la bahía y disfrutando de un recorrido panorámico antes de llegar a las playas de Barú o combinar la visita con otras islas cercanas.
Islas del Rosario: naturaleza y navegación
A mayor distancia de Cartagena se encuentra el Archipiélago de las Islas del Rosario, reconocido por sus arrecifes coralinos, aguas transparentes y actividades acuáticas como snorkel y buceo.
Una ruta recomendada consiste en salir desde el Centro Histórico con Boating Cartagena, recorrer parte del archipiélago y finalizar la jornada disfrutando de una experiencia gastronómica en alguno de los restaurantes de Nuestra Cartagena al regresar a la ciudad.
Del mar a la mesa
Después de un día de playa, el itinerario puede continuar en algunos de los restaurantes más destacados del centro histórico.
Carmen propone una reinterpretación contemporánea de los ingredientes colombianos con menús degustación y coctelería de autor. Salón Tropical ofrece cocina caribeña contemporánea en un ambiente relajado dentro de Getsemaní y para quienes buscan una propuesta más informal, El Beso combina mariscos, ceviches, tacos y coctelería tropical inspirada en el Caribe.
Más allá de la playa
La experiencia puede complementarse con actividades que permiten conocer otra faceta del destino, en Lunático Experience los visitantes pueden recorrer mercados tradicionales y participar en clases de cocina colombiana con degustaciones de ron y chocolate y quienes desean conocer una de las grandes riquezas naturales del país pueden visitar Lucy Joyería, donde especialistas comparten el proceso de selección y diseño de esmeraldas colombianas.
esde playas de aguas cristalinas hasta hoteles boutique, restaurantes de autor y experiencias que conectan con la cultura local, Cartagena demuestra que el Caribe puede vivirse de muchas maneras. Gracias a la propuesta de Nuestra Cartagena, los viajeros tienen la oportunidad de descubrir un destino donde cada recorrido integra hospitalidad, gastronomía, naturaleza y patrimonio, invitándolos a explorar la ciudad más allá de sus postales y a construir un viaje auténtico a través de algunos de sus espacios más representativos.
