Las vacaciones de verano representan una de las temporadas de mayor exposición a la radiación ultravioleta (UV) para millones de familias mexicanas, por lo que debemos tomar medidas para proteger nuestra piel, sobre todo de los más pequeños, recomendó la doctora Daniela Bañuelos.
Y es que acudir a las albercas, playas, parques y realizar actividades al aire libre incrementa significativamente la dosis de radiación que recibe la piel, un daño acumulativo que puede manifestarse años después en forma de envejecimiento prematuro, lesiones cutáneas e incluso cáncer de piel.
«La piel tiene memoria y generalmente se cree que una quemadura solar desaparece cuando deja de verse roja; en realidad deja una huella biológica permanente que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de piel en la vida adulta», afirmó la dermatóloga y tricóloga Daniela Bañuelos.
Por ello, agregó que la prevención es fundamental porque hasta 80% de la exposición acumulada al sol ocurre antes de los 18 años, aunado a que entre 50% y 90% de los cánceres de piel están relacionados con la radiación ultravioleta.
Recordó que el cáncer de piel es el tipo de cáncer más frecuente en el mundo y nuestro país registra índices UV muy altos o extremos durante buena parte del año por lo que la tendencia es proteger la piel sin alterar su equilibrio natural.
“La dermatología moderna busca protectores solares que, además de ofrecer protección de amplio espectro frente a rayos UVA, UVB y luz azul, respeten la barrera cutánea, el microbioma y la fisiología natural de la piel”.
Destacó que la fotoprotección mineral gana terreno porque es una alternativa de alta tolerancia para niños, personas con piel sensible, pacientes con acné, rosácea o bajo tratamientos dermatológicos.
Incluso firmas mexicanas como Panalab impulsa soluciones de fotoprotección mineral desarrolladas para brindar protección eficaz con excelente tolerancia dermatológica.
Para la temporada vacacional, la especialista recomienda:
- Aplicar protector solar 15 a 30 minutos antes de salir.
- Reaplicarlo cada dos horas y después de nadar.
- Usar sombreros, ropa protectora y lentes con filtro UV.
- Buscar sombra entre las 11:00 y las 16:00 horas.
- Enseñar desde la infancia hábitos permanentes de fotoprotección.
«La mejor protección solar no comienza cuando llegamos a la playa. Comienza todos los días antes de salir de casa. Cada aplicación de protector solar es una decisión preventiva que puede evitar enfermedades décadas después», concluyó la doctora Daniela Bañuelos.
