La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) considera esperanzador el reciente anuncio del Banco de México respecto a la creación de nuevas cuentas bancarias simplificadas N2 Bis, cuentas que buscan acelerar la bancarización del pequeño comercio para su digitalización.
“El pequeño comercio en México es un canal conformado por más de cuatro millones de puntos de venta a lo largo del territorio nacional, por ello es el principal canal de comercialización del país. Es de facto la principal avenida del mercado nacional, el canal de abasto que mayor derrama económica genera, misma que dinamiza las economías locales e impulsa el consumo popular, amén de representar la principal fuente de autoempleo, símbolo del emprendedurismo mexicano”, destacó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.
Por ello, la modernización económica del país necesariamente ha de pasar por la modernización del pequeño comercio. ¿Qué significa esto en los tiempos actuales? Fundamentalmente, su digitalización. Así, el mandato emitido por el Banco de México para que el sistema bancario ofrezca las nuevas cuentas simplificadas N2 Bis, con capacidad para manejar saldos de hasta 130 mil pesos mensuales, representa un paso importante para la bancarización del pequeño comercio. Estas cuentas están diseñadas para que alrededor del 80% de los recursos provengan de operaciones electrónicas y hasta el 20% de depósitos en efectivo, fomentando así una mayor utilización de los medios digitales de pago.
Uno de los aspectos más relevantes es que estas cuentas podrán solicitarse por internet y, de acuerdo con lo anunciado, no será requisito presentar la Constancia de Situación Fiscal para su apertura, con lo que se elimina uno de los principales obstáculos que enfrentaban miles de pequeños comerciantes para incorporarse al sistema financiero formal, que no es otro que el candado del SAT. Asimismo, existe la expectativa de que este esquema contribuya a reducir los costos y en su momento eliminar, por qué no, las comisiones por recibir pagos con tarjeta, una demanda de larga data no tan solo de los pequeños comerciantes, sino también de los consumidores.
“Este anuncio ha generado grandes expectativas entre el gremio de los pequeños comerciantes mexicanos, aunque también prevalece la duda de que, a la hora de la verdad, los bancos terminen incorporando cláusulas en letra chiquita o requisitos adicionales, como es su costumbre, que se conviertan en obstáculos y no permitan acceder a estas cuentas. La implementación de esta nueva oferta bancaria está prevista para finales del año. ANPEC mantendrá una vigilancia permanente en este proceso para verificar que las condiciones en los términos en que fueron anunciadas se cumplan”, destacó Rivera.
Resta un obstáculo más a zanjar para que la mayoría de los pequeños comercios mexicanos puedan aceptar pagos electrónicos de manera cotidiana: la conectividad. Resulta indispensable que las principales empresas de telecomunicaciones del país (TEMLEX-TELCEL) ofrezcan planes de internet accesibles, eficientes y de bajo costo para este sector.
La meta del Banco de México es clara: dar la vuelta a la tortilla en el comercio nacional en donde actualmente cerca del 80% de las operaciones comerciales aún se realizan en efectivo y sólo el 20% con medios electrónicos. El desafío consiste en revertir esa proporción y acercar a México a los niveles de operación comercial de las economías del primer mundo, donde solo una de cada tres operaciones se realiza en efectivo.
Además de facilitar la bancarización y garantizar conectividad asequible, faltaría desarrollar un amplio programa de capacitación y alfabetización digital dirigido al pequeño comercio, gran parte del cual es operado por una ciudadanía otoñal, personas que no crecieron en la era del clic. También será necesaria una intensa campaña de información dirigida tanto a comerciantes como a consumidores para promover las ventajas de utilizar medios electrónicos de pago a la hora de comprar.
En este esfuerzo también deberán participar activamente las empresas productoras de bienes y servicios, promoviendo incentivos, promociones y beneficios comerciales que impulsen la adopción de pagos digitales en las compras y estimulen este nuevo rostro del comercio mexicano.
Es importante señalar que este proceso no ocurrirá de un día para otro, se trata de una estrategia de mediano y largo plazo que demandará talento, paciencia, perseverancia y una evaluación permanente de los resultados para realizar los ajustes necesarios para obtener la fotografía de éxito deseada.
“En esencia, este programa representa una verdadera refundación de la actividad comercial del país, no es una tarea menor; por el contrario, constituye uno de los grandes pendientes para modernizar la economía mexicana y fortalecer su competitividad”, concluyó Rivera.
Esto en el marco de la renegociación del T-MEC y a partir de la postura de Estados Unidos de no refrendarlo por un periodo de 16 años y plantear revisiones anuales. ANPEC considera que no se puede tapar el sol con un dedo, el mensaje que envía nuestro principal socio comercial es que en adelante las reglas del juego cambiarán constantemente, generando un entorno de incertidumbre para las inversiones y los negocios, al que nos deberemos adaptar.
El pequeño comercio, humildemente, puede aportar su valiosa experiencia para enfrentar esta nueva etapa de nuestro comercio con Estados Unidos: aprender a vivir en la cultura del regateo. En el mercado popular, el regateo es una herramienta cotidiana de uso intensivo, consiste en pelear el mejor precio, negociar una y otra vez y adaptarse a condiciones que cambian constantemente a la hora de hacer la compra; corre por nosotros sangre beduina, desde siempre hemos practicado el libre comercio sin red protectora. Hoy, esa misma lógica parece trasladarse a la relación comercial entre México y Estados Unidos; habrá que aprender a negociar permanentemente porque las reglas ya no serán fijas.
