El reto de la educación ambiental en la infancia es claro al entender que la teoría en los libros de texto ya no es suficiente. De acuerdo con investigaciones pedagógicas internacionales recientes, el modelo de enseñanza tradicional debe evolucionar hacia el aprendizaje experiencial (learning by doing), una metodología que demuestra que cuando los estudiantes interactúan directamente con su entorno, desarrollan «pensamiento sistémico» y logran un cambio real en sus hábitos.
Entendiendo que cuidar el planeta es también una forma de construir futuro, las Escuelas Ford conmemoran el Día Mundial del Medio Ambiente destacando las acciones que hoy se viven dentro de sus aulas para formar generaciones que dejan huella.
Para la red de Escuelas Ford, la educación se trata de formar conciencia, responsabilidad y un compromiso real con el entorno compartido. Como parte de esta visión, actualmente se impulsa un programa piloto de captación de agua pluvial dentro de sus instalaciones. Así, los estudiantes pueden observar y comprender de primera mano el ciclo hídrico y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales, lo que fomenta una cultura del cuidado del agua mucho más profunda y acelera la construcción de comunidades escolares sostenibles.
A la par, diversas Escuelas Ford han integrado dinámicas de plantación de árboles y cuidado de huertos escolares que promueven activamente el contacto directo con la tierra. Al sembrar, cuidar y cosechar, estas acciones acercan a niñas y niños a la importancia de proteger el medio ambiente a través de experiencias tangibles que fortalecen su vínculo con la naturaleza.
Para las Escuelas Ford, la educación debe trascender el aula, debe formar conciencia, responsabilidad y compromiso con el entorno que compartimos. Porque formar generaciones preparadas también significa formar generaciones conscientes, capaces de generar un impacto positivo en sus comunidades y en el mundo que habitan.
