Cada minuto, miles de envases y empaques con potencial de reciclaje terminan contaminados, mezclados con otros residuos o enviados incorrectamente a disposición final. En México, el desafío del reciclaje ya no se limita a contar con infraestructura o capacidad industrial; hoy, el verdadero punto de quiebre está en la separación adecuada de residuos desde su origen.
En el marco del Día Mundial del Reciclaje, ECOCE hace un llamado a fortalecer la cultura de separación y valorización de residuos en el país, al advertir que sin una correcta disposición desde hogares, oficinas y espacios públicos, incluso los sistemas más avanzados de reciclaje pierden eficiencia.
“Sin separación no hay reciclaje. Y sin reciclaje, no hay economía circular. Hoy el mayor desafío no es únicamente tecnológico o industrial, sino cultural. Necesitamos entender que cada envase mal separado representa un recurso perdido y una oportunidad desperdiciada para el país”, señaló Jorge Terrazas, Director General de ECOCE.
Actualmente, México genera más de 120 mil toneladas de residuos sólidos urbanos cada día, de las cuales se recolecta alrededor del 88.6%. Sin embargo, una parte importante de los materiales reciclables pierde valor o posibilidad de recuperación debido a una separación inadecuada. Se estima que, aproximadamente el 10.3% de estos residuos corresponde a envases y empaques plásticos reciclables, como PET, PEAD, PEBD y otros materiales valorizables que podrían reincorporarse a nuevos procesos productivos si son manejados correctamente.
El reciclaje, sin embargo, no depende de un solo factor. Se trata de un sistema multifactorial que involucra separación en origen, recolección, acopio, infraestructura, capacidad industrial y demanda de materiales reciclados. Por ello, medir su evolución a partir de un solo indicador puede resultar insuficiente.
El comportamiento del reciclaje está directamente influenciado por variables globales como precios internacionales, demanda de material reciclado y regulaciones ambientales, lo que impacta su desempeño año con año. En ese sentido, su variación anual no necesariamente representa por sí misma un avance o retroceso del sistema, sino el comportamiento de un mercado global en constante evolución.
En este contexto, México se ha consolidado como líder en reciclaje de PET en el continente americano, ubicándose por encima de Estados Unidos, Canadá y Brasil. Este liderazgo es resultado de una cadena de valor consolidada, una red de recuperación desarrollada y una industria nacional que ha fortalecido su capacidad de procesamiento en las últimas décadas.
Actualmente, el país cuenta con aproximadamente 81% de capacidad instalada para reciclar el PET que se consume, lo que refleja una infraestructura robusta y con potencial de crecimiento. Esto permite reincorporar materiales al ciclo productivo y reducir el uso de recursos vírgenes, habilitando modelos de economía circular en distintas industrias.
Materiales como el PET —utilizado en botellas de agua y refrescos—, el PEAD —empleado en envases rígidos de productos como leche, detergentes y artículos de limpieza—, así como empaques plásticos flexibles utilizados en botanas, chocolates, galletas y productos de consumo cotidiano, pueden reciclarse y convertirse en nuevos productos. Pero esto solo es posible cuando son separados correctamente desde su origen.
“Durante años pensamos que reciclar era únicamente responsabilidad de la industria o del gobierno. Hoy sabemos que la economía circular empieza mucho antes: en la decisión cotidiana de cada persona al separar correctamente sus residuos”, agregó Terrazas.
En este sistema, ECOCE desempeña un papel clave como articulador entre industria, recicladores, autoridades y ciudadanía. Además de impulsar la recuperación de materiales reciclables, la asociación genera información técnica y métricas que permiten entender el comportamiento del sistema y fortalecer su desarrollo.
Asimismo, ECOCE promueve la participación ciudadana mediante programas de educación ambiental, campañas de comunicación y proyectos comunitarios, escolares, institucionales y deportivos orientados a fomentar una cultura de separación y reciclaje.
La organización opera bajo un modelo de corresponsabilidad que busca conectar a todos los actores de la cadena de valor para impulsar soluciones de largo plazo y evitar que materiales con valor terminen en rellenos sanitarios o ecosistemas.
Para ECOCE, el Día Mundial del Reciclaje no debe entenderse solo como una fecha conmemorativa, sino como una oportunidad para reflexionar sobre el modelo de consumo y el papel que cada persona tiene dentro de la economía circular.
Porque en un país que cuenta con la infraestructura y la experiencia para reciclar, el mayor reto está en que la cadena no se rompa. La participación de todos es escencial.

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