El cuidado de un automóvil es una prioridad para millones de conductores mexicanos; prolongar su funcionamiento representa casi una norma para quienes transitan a diario por estas unidades y para lograrlo, el uso de herramientas y productos como el lubricante cumple una función importante.
Para entender la magnitud de esto, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reporta que diariamente circulan más de 36 millones de vehículos en el país. A la par, datos de la Industria Nacional de Autopartes (INA) revelan que la edad promedio de nuestro parque vehicular supera los 16 años.
Existen creencias sobre la asistencia que requiere un vehículo, principalmente cuando ya llegó a cierto kilometraje. Una de las más comunes se relaciona con las unidades que alcanzan los 100 mil kilómetros y que menciona que en este punto es necesario cambiar el lubricante, con la intención de prolongar la vida del motor.
Cruzar esta barrera de kilometraje marca el inicio de una nueva etapa para el motor, el cual comienza a experimentar un desgaste natural por el paso del tiempo. Es precisamente aquí donde surgen las dudas y, sobre todo, los mitos populares sobre su mantenimiento.
Uno de los tabúes más comunes frente al mostrador de la refaccionaria es pedir un «lubricante más grueso porque el coche ya es antiguo». Sin embargo, tomar esta decisión por costumbre deja de lado un concepto vital para la ingeniería del auto: la viscosidad adecuada.
Aunque la salud de un motor depende de múltiples factores, como los hábitos de manejo y el mantenimiento general, alterar por costumbre la viscosidad puede comprometer la formación de la película protectora entre los metales. Esto podría contribuir a una mayor fricción o hacer que la máquina trabaje forzada.
Antes de pensar en cambiar tu lubricante o hacer algún otro cambio en tu vehículo, lo más recomendable es consultar el manual del fabricante, que es la guía definitiva sobre la viscosidad que el vehículo requiere estructuralmente para operar de forma óptima.
Sabiendo esto, el secreto no radica en alterar la viscosidad de un producto, sino en elegir una tecnología superior. Apalancarse en el respaldo y la experiencia de una marca líder permite al conductor encontrar exactamente lo que su manual dicta, pero con mayores beneficios.
Mobil cuenta con un portafolio integral de tecnología, destacando familias de productos como Mobil Super Anti-Friction, Mobil 1, Mobil Super Synthetic y Mobil Super Extengine, cuyas formulaciones están diseñadas para ayudar a proteger contra el desgaste continuo, contribuir a la limpieza interna y cuidar los componentes clave. Así, combinar la sabiduría del manual con la tecnología adecuada se convierte en la mejor decisión informada para acompañar a tu auto en sus próximos kilómetros.
