El sector hospitalario en México representa el 1.3% del PIB nacional y genera más de 650,000 empleos. Sin embargo, también enfrenta una presión operativa creciente ya que consume alrededor de 2.6 veces más energía que otros edificios comerciales, opera de manera ininterrumpida y debe responder a recortes presupuestales, al encarecimiento de la energía y a una demanda cada vez mayor de servicios.
En ese contexto, la sostenibilidad se convierte en una condición de viabilidad. Para analizar estos desafíos y explorar soluciones concretas, Veolia en México organizó la mesa de análisis “Sustentabilidad en hospitales: Desafíos y oportunidades rumbo a la transformación”, un espacio de diálogo entre líderes del sector hospitalario privado, organismos empresariales y especialistas en gestión energética.
México cuenta con más de 2,700 hospitales privados —casi el doble que los públicos— que concentran el 27% de la capacidad instalada del sistema hospitalario, de acuerdo con el ranking de Mejores Hospitales Privados elaborado por FUNSALUD, Blutitude y Expansión. Se trata de un sector cuya escala exige abandonar modelos de gestión obsoletos y avanzar hacia esquemas más eficientes y resilientes.
En este sentido, el Ing. José Luis Lara, Director Regional de Hospitales MAC, señaló que la base de cualquier transformación hospitalaria está en la operación cotidiana. «Si las instalaciones eléctricas no reciben el mantenimiento adecuado, tienden a consumir más energía y a presentar fallas. Por ello, es fundamental adoptar un enfoque preventivo más que correctivo, ya que puede reducir las fallas en los equipos médicos entre un 30% y 40%. Este porcentaje se traduce en ahorros operativos y, al mismo tiempo, garantiza la disponibilidad de los equipos para la atención de los pacientes.»
El entorno presupuestal del sistema de salud en su conjunto intensifica la presión sobre el sector privado. El gasto público en salud se ubica en 2.6% del PIB para 2026, lejos del 6% sugerido a nivel internacional. Esta brecha impulsa una mayor demanda de servicios privados, en donde seis de cada diez personas se atienden en establecimientos privados o farmacias.
Los hospitales privados absorben esta demanda creciente, muchas veces con infraestructura energética que no fue diseñada para operar bajo estos niveles de exigencia, lo que incrementa los costos y limita su eficiencia operativa.
«Las brechas más críticas del sector hospitalario son sistémicas y de gestión: energía, agua y mantenimiento operan en silos, sin visibilidad cruzada ni decisiones basadas en evidencia, y eso tiene un impacto directo en la calidad clínica. La transformación del sector requiere una cultura de mantenimiento preventivo, modelos donde la inversión se recupera con sus propios ahorros, y una política pública que integre sostenibilidad y calidad clínica como objetivos indivisibles”, destacó Patrick Devlyn, Presidente de la Comisión de Salud del Consejo Coordinador Empresarial.
Los casos internacionales demuestran que el cambio es posible y medible. En el Hospital Universitario Austral, en Argentina, que opera opera Veolia, realizó la implementación de un sistema inteligente de monitoreo permitió reducir 18% el consumo energético y generar ahorros garantizados por 510,000 euros durante la vigencia del contrato.
Al respecto, Francisco Torres Luquin, Director de Operaciones de Energía de Veolia México, advirtió que “un primer paso en esta dirección es realizar una auditoría energética y técnica para evaluar la calidad de la energía, el cumplimiento normativo y el estado real del mantenimiento de los equipos. A partir de ahí, se pueden implementar programas con ahorros garantizados, en los que la inversión —realizada por Veolia— se paga con los ahorros económicos en la factura y, si la escala lo permite, avanzar hacia soluciones de cogeneración que abastezcan al hospital de electricidad, frío, calor y vapor desde una sola fuente.”
De cara a 2030, los especialistas coincidieron en que las prioridades del sector deben enfocarse en la digitalización y el monitoreo continuo de instalaciones, la profesionalización de los modelos de operación y mantenimiento preventivo y predictivo así como la incorporación progresiva de energías renovables. La implementación de estrategias de eficiencia energética puede reducir los costos operativos de un hospital entre 10% y 55%, mientras que la colaboración entre el sector público y privado será clave para acelerar esta transición a escala.
