El futuro del avance científico en el país depende de transitar de un modelo centrado en la oferta tecnológica a uno orientado a la demanda social, donde la transformación responda a las necesidades del mercado y de la población, aseguró el rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), doctor Gustavo Pacheco López, en el evento Florecimiento y Complejidad Económica: Diálogos Estratégicos en Farmacéutica y Biotecnología.
La UAM participó en el encuentro organizado por la Secretaría de Desarrollo Económico de la Ciudad de México que tuvo como sede las oficinas corporativas de la empresa Bayer, con el fin de promover la alineación entre la academia y la industria.
Al referirse a las acciones de la Institución para atender las necesidades del sector productivo, el doctor Pacheco López destacó la implementación de microcredenciales en gestión de innovación y ciencias de la vida, además de programas de movilidad internacional en colaboración con instituciones y empresas extranjeras, como el Programa de Becas Kospie con apoyo del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD, por sus siglas en alemán).
Hizo hincapié en la importancia de incorporar estándares éticos y regulatorios en el trabajo científico y robustecer el enlace entre universidad y empresariado a través de esquemas de doctorados y cátedras financiadas por la iniciativa privada.
Al ofrecer un panorama del ámbito farmacéutico en México, el Rector General mencionó que ha mantenido durante décadas un crecimiento sostenido de dos dígitos, algo poco común en el resto de la economía. A su vez, subrayó la posición estratégica de este territorio como puerta de entrada a América Latina y socio clave en América del Norte, por la relocalización de cadenas productivas globales.
Resaltó el progreso en materia científica, que ejemplificó con el incremento en la productividad académica, que se ha duplicado en la última década, lo cual se alinea con los objetivos del denominado Plan México, cuyo fin es fortalecer la soberanía en salud a partir del desarrollo de vacunas, dispositivos médicos e modernización de la cadena de productos sanitarios y medicamentos.
“En ese contexto, la Ciudad de México es la capital del conocimiento del continente, al concentrar cerca de un millón de estudiantes universitarios y 30 % de los investigadores de toda la república”, argumentó.
No obstante, consideró que existen cinco retos que limitan la expansión del segmento entre los que se encuentra la desarticulación del ecosistema de innovación, agravada por tensiones entre marcos legales recientes en propiedad manufacturera, educación superior y ciencia y tecnología.
A esto se suma una inversión insuficiente tanto del aparato estatal como del privado y una persistente desconfianza entre agentes clave, lo que reduce los incentivos para modernizar y asumir riesgos compartidos.
Otro de los desafíos es la baja creación de patentes por parte de actores nacionales y el escaso retorno social de la inversión en inventiva, por lo que consideró fundamental aprovechar el bono demográfico, cuyo punto máximo en la CDMX se alcanzará en 2029, antes de iniciar un descenso acelerado.
Invitó a “elevar la participación de mujeres en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) y a reducir la deserción educativa”, que se evidencia en la drástica disminución del alumnado que avanza a niveles superiores.
Por su parte, la maestra Manola Zabalza Aldama, secretaria de Desarrollo Económico de la Ciudad de México, hizo un llamado a establecer una hoja de ruta que permita incrementar la formación de talento especializado y modernizar los mecanismos de transferencia tecnológica.
