Cristian Gascón, representante de Torres Brandy, señaló que el Zero Challenge, que no es solo compartir una vendida sino es toda una cultura y se brinda para la vida. Detalló que alguna vez se ha preguntado la gente de cuánto contamina un brindis que conlleva agua, transporte, cultivos, etc., que conlleva a liderar un cambio hacia la sustentabilidad y tras un año de existencia de este brandy español.

Por ello este certamen busca en hacer que la cadena de una bebida alcohólica sea sustentable; por ello, se necesitan ideas para cambiar la idea del consumo ambiental con soluciones reales y no solo ideas al aire, es establecer modelos energéticos, ahorro de residuos, manejo de insumos, etc., que permite ser responsables al futuro.

La sustentabilidad no es un extra sino un estándar de operación de todos los negocios y es cosa de imaginar el impacto que conllevaría que todos los bares del mundo redijeran su impacto ambiental, es todo un reto.

Entre las participantes de su cuarto certamen de Zero Challenge, los participantes son:

Elisa Villarreal, que trabaja en mezcal y su impacto como su modo de vida. Su proyecto es Agave Loop, que consta de un trabajo en Oaxaca para uso sustentable del bagazo de este vegetal y detalla que no existe un censo de agaves usados para mezcal. Se estima que son 4 millones de litros de mezcal que generan 100 mil toneladas de bagazo que en muchas ocasiones no se sabe qué hacer con el mismo.

Su iniciativa es triturar el bagazo y compactarlo para embolsarlos y ponerlos a la venta para ser usado en parrillas y hoteles para ser usado en parrillas. De esta manera, los productores apreciarán que es un insumo que es útil con un retorno económico adicional. Con un ahorro de emisiones contaminantes.

Señaló que se espera tener una inversión de 11,500 dólares de inversión para una máquina de triturado para ser llevado a centros de distribución para este tipo de nuevo carbón natural. Se tendrás bolsas de 2.5 kilogramo para ser vendidos en 10 pesos.

Detalló que en Jalisco se tiene un proceso similar de tratamiento de bagazo del agave tequilero y ahora se requiere algo similar en Oaxaca.

Jorge León, detalló que su proyecto de Oaxaca consta de un sistema de sanitario ecológico con inodoros secos que se distingue con uso de plástico reciclado, no uso de agua,  que se une a biofiltros que cuenta con pozos de absorción para al final distinta el desecho para el sector agricultura que puede ser instalado en bares o restaurantes.

Se llamo que este proyecto se busca ser replicable en la industria del servicio se puede apoyar en la instalación de un auto lavado con agua de lluvia anexo al local.

Daniel Delgado, con su proyecto que comenzó en el estado de Guanajuato, versa en manejo de que un 70 por ciento de los más de 600 mil restaurantes de México no maneja adecuadamente sus residuos y se trabajará en separación de los mismos de buen manera con una finalidad adecuada de la basura, en especial de los orgánicos.

Abundó que llevan trabajos en manejo de desechos y también se colabora en ayudar a disminuir la rotación de personal y que no se retroceda en estos puntos. En este proyector a facturar de 1.7 millones de pesos en 10 de trabajo y hasta un 70 por ciento se ha reinvertido, siendo esencial el trabajo en los jóvenes.

Una forma de finanzas este proyecto se lleva acabo con la elaboración de jarabes para cocteles y que ya tiene ventas.

Esteban Cabrera, con el proyecto Enzo, detalló que impulsan la regeneración productiva con el producto de bambú. Un solo objeto puede tener una mayor huella ambiental en su uso y el modelo actual ya no es sostenible.

Esta alternativa es viable y no es solo una moda o algo no adecuado. Al hacer cambios de materiales los clientes se adaptan. Añadió que 400 metros cuadrados plantados de bambú permiten el ahorro de 1.2 toneladas de CO2 y de dejar de usar 2 toneladas de tanto de vidrio y plástico.

Detalló que la inversión es de 100 mil pesos por un terreno de 400 metros cuadrados; un taller estructural de 60 mil pesos; paneles solares de 110 mil pesos; maquinaria por 60 mil pesos; sueldos y gastos por 160 mil pesos. Se espera una ganancia anual de 210 mil pesos y en tres años se recupera la inversión inicial.

Lucía González y Audrey Haanz, con la iniciativa Brindemos Bienestar, señalaron que La coctelería necesita más responsabilidad y estructura organizacional y se padece de pérdida de productividad. Por ello, se requiere de recuperar la rentabilidad y un sistema que ayude a evitar los problemas de equidad y respeto. Su plataforma busca tener una estrategia adecuada para que esta industria sea un ámbito de ayuda social.

Se ofrece un sistema de alerta para que un corporativo sepa de los hechos y se capacite al personal y se tengan rutas claras de respeto social. También se pueda empoderar a las audiencias. En su caso ya tienen experiencia con varios centros de consumo para que su personal esté capacitado para prevenir riesgos al personal o la clientela.

Buscan un financiamiento de 30 mil euros para implementar a nivel nacional este esquema de ventas con 80 centros de consumo en el país. Además de ser escalable y se replique en todos los rincones empresariales.

Finalmente, se dio a conocer que predomina la idea, la sustentabilidad, la hoja de ruta y futuro crecimiento, como ejes para dar al triunfador de la iniciativa ganadora, que fue la de Elisa Villarreal con su sistema de uso del bagazo como un biocombustible. El galardón le permitirá ir a Barcelona a representar a México en el certamen global de la marca española.

 

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