Los incendios forestales representan un gran reto para las comunidades en México en la actualidad. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), entre enero y abril, más de 81 mil hectáreas fueron devastadas en las 32 entidades federativas, y la temporada de sequía aún no termina. Mientras los incidentes se incrementan año con año, el presupuesto gubernamental para combatir estos desastres se ha reducido un 76% entre 2016 y 2024.

En el centro del país, el estado de Morelos acumula este año 65 incendios, la mayoría en Tepoztlán, una zona apreciada tanto por locales como foráneos por su belleza natural y cultural. La comunidad que habita la zona mantiene un profundo respeto por el Cerro del Tepozteco y lo honra con labores de conservación comunitaria.

Cada barrio tiene brigadas especializadas en combate a incendios, una labor titánica que requiere de una gran capacidad logística, equipo específico y capacitación continua. Su amor por el entorno los mueve, pero no es lo único que necesitan para librar la batalla contra el fuego sin arriesgar su vida.

“Nosotros, los brigadistas voluntarios, somos los primeros en responder. Nuestro tiempo de respuesta puede verse afectado por la falta de transporte, mientras que la falta de equipo básico para protegernos produce accidentes; sin medios de comunicación como radios se puede provocar que brigadas completas no logren tomar una línea de escape a tiempo”, comentó Óscar García Ramírez, líder de la brigada Ocelotes.

Durante años han actuado con los recursos a su alcance para mitigar el fuego, lo que les ha costado incluso vidas humanas. Esta temporada de estiaje se llevó a cabo una acción que cambió por completo la suma de esfuerzos: un grupo de madres, que lideran a sus hijos en acciones colectivas de cuidado ambiental, realizaron una colecta solidaria a través de GoFundMe para cuidar la vida de los brigadistas mientras ellos se encargan de salvar al bosque, un modelo que puede ser replicado en otras partes del país.

Ana María Suárez Obregón, quien lideró esta recaudación, comparte algunas de las claves que hicieron que la iniciativa superara expectativas y dotara a los brigadistas de elementos esenciales para cumplir su labor voluntaria. Su meta inicial era de 20 mil pesos y, en un mes, reunieron 350 mil pesos.

Uno de los aspectos más importantes, según explicó, tiene que ver con informar acerca de las acciones que tomarían. Antes de iniciar la campaña, informaron a los brigadistas que realizarían la colecta de fondos; de esta manera, se corrió la voz y los activistas respaldaron su iniciativa si alguien preguntaba por su legitimidad.

Posteriormente, fueron con cada brigada para saber cuáles eran las necesidades más urgentes, entre ellas, de acuerdo con el recuento hecho por Óscar García, de los Ocelotes están los cascos especiales con lámparas, camisolas, pantalones, escobas metálicas, rastrillos Mcleod, motosierras, radios de comunicación y drones.

El tercer paso —el cual, dijo Ana, marcó la diferencia— fue la constante actualización hecha a la página especial de GoFundMe tras cada adquisición.

“Cada vez que hacíamos una compra, actualizábamos a los donantes y la gente podía ver en qué íbamos gastando. Entonces, esa transparencia también ayudó mucho a que la campaña pudiera seguir viva durante mucho tiempo y que la gente siguiera donando, porque veían los reportes”, narró.

Entre los bienes adquiridos más importantes estuvieron una antena de radiofrecuencia para comunicación, insumos médicos para quemaduras, equipo especializado, desde cascos hasta botas. Parte de los fondos se destinaron a cubrir los gastos médicos de un brigadista que cayó de más de 10 metros.

“La comunidad de Tepoztlán tiene un gran respeto a los y las brigadistas y, pues nada, lo que sea mejor para ellos es lo mejor para la comunidad. Esta campaña ayudó mucho, pero solo es una pequeña parte de las enormes necesidades que enfrentan todo el año”, explicó Ana.

Como líder de la brigada Tejones, Agustín Rodríguez aseguró que es de vital importancia unir esfuerzos para el cuidado de los bosques en todo el territorio nacional, pues la lección que han aprendido en Tepoztlán es que este tipo de acciones le dan fuerza y estructura a una red de participación ciudadana, que de manera autónoma defiende y cuida su territorio. “Y ahora más que nunca es cuando debemos promover esta resiliencia en las comunidades”, finalizó.

Es necesario saber

Aunque los incendios forestales forman parte natural de la regulación de los ecosistemas y tienen múltiples causas, el calentamiento global está creando condiciones propicias para que una sola chispa desencadene siniestros catastróficos, según el Instituto de Recursos Mundiales (World Resources Institute, WRI).

 

En esta misma línea, Amy Duchelle, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), advierte que las proyecciones apuntan a un aumento sustancial en la intensidad, frecuencia y escala de estos incendios en los próximos años.

 

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