La confluencia de ideas, experiencias y saberes marcaron las mesas de trabajo del Foro de Integración: Economía Moral, Salud, Medio Ambiente, Educación y Justicia para el Plan Nacional de Desarrollo, que se llevó a cabo en la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), organizadora de esta iniciativa junto con la Presidencia de la República.

Las y los relatores designados de entre los asistentes en cada uno de dichos espacios coincidieron en la importancia de incluir una perspectiva colectiva, social y humanista en aspectos relacionados con temas ambientales, educativos, científicos, laborales, alimentarios y de salud.

Al abordar la mesa Democracia, Justicia y Derechos Humanos, Carlos Magaña resaltó la relevancia de construir una cultura crítica de derechos humanos que trascienda las limitaciones impuestas por el modelo neoliberal, desde el cuestionamiento de la cultura de mercantilización de estos derechos.

Asimismo, mencionó que se propuso una perspectiva colectiva y social donde la paz sea entendida como un horizonte cultural y político basado en la justicia y la necesidad de garantizar el derecho humano a la democracia combatiendo el discurso de odio, estereotipos y manipulaciones que vulneran su esencia.

En Justicia Ambiental, Yolanda Pica Granados expuso que se planteó la relevancia de la vigilancia del hábitat como un mecanismo de protección, con el fin de lograr el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sustentable.

Explicó que se instó a impulsar la creación de un sistema de denuncia ciudadana para el reporte y atención de violaciones ambientales vinculado con los mecanismos de rendición de cuentas de las empresas para que integren prácticas sostenibles y que encuentren un fondo financiero adecuado y suficiente para mitigar y evitar la contaminación, así como alianzas con organizaciones, universidades y gobiernos para aminorar los daños al entorno.

En la mesa Protección de la Salud Ambiental, Laboral y Escolar, Partería Tradicional, Alejandro Cabello López comentó que se expuso la necesidad de avanzar en la reforma sobre partería tradicional y garantizar el respeto a los derechos de los pueblos indígenas en torno a este tema.

Además, el reconocimiento de las zonas de emergencia sanitaria y ambiental y la generación de estudios con participación integral para el rescate de la salud y las prácticas tradicionales, incluyendo los conocimientos de personas portadoras de saberes ancestrales y el establecimiento de vínculos con las universidades para crear proyectos educativos y de atención a problemáticas relacionadas con la contaminación en el agua.

Sobre la mesa del Agua, Elena Burns Stuck dijo que se habló de la pertinencia de apoyar procesos de planeación hídrica desde las comunidades para restaurar las cuencas, el tener un buen gobierno en la materia y la premisa de que el vital líquido es uno y, por lo tanto, “sólo puede haber una ley de aguas”.

De la mesa de Soberanía Alimentaria, Karina Jiménez Valle apuntó que se concluyó que la producción de alimentos debe ser agroecológica, comunitaria, sustentable, justa, incluyente y con perspectiva de género.

“Se hizo un llamado imperativo y urgente a la necesidad de garantizar la producción nacional de alimentos libres de transgénicos y otras modificaciones genéticas, principalmente la del maíz como alimento básico para la población mexicana; el impulso de un sistema alimentario que consolide la producción agroecológica nacional y, a la vez, la revalorización de los sistemas autóctonos de producción campesina y tradicional en todo el país”.

Fabiola Moreno Lima relató que en la mesa Participación Social y Comunitaria en la educación se discutió el reto que implica el nuevo modelo de enseñanza y las posibilidades de inclusión educativa para el goce pleno de derechos.

En Producción Social de la Vivienda. Ordenamientos Territoriales, Guillermo Delgado y Bianca López indicaron que reconocer el derecho al suelo como un bien común es esencial para la reproducción de la vida, por lo que cubrir la demanda de vivienda tanto en zonas urbanas y rurales a través de la producción y gestión social de vivienda y el hábitat debe enfocarse en los sectores de la población más desfavorecidos bajo una visión de territorio sostenible e incluyente.

Asimismo, se deben fomentar e implementar normativas que promuevan formas de tenencia colectiva del suelo y la vivienda como cooperativas de usuarios y fideicomisos comunales de tierra; incorporar opciones de financiamiento y apoyo técnico para familias y grupos de atención prioritaria que desarrollen procesos organizativos de producción y gestión social de la vivienda e impulsar una política de actividades productivas y de generación de trabajo.

Por último, en la mesa Soberanía y Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación, Miguel Ángel Andrade Velázquez enfatizó que se debe partir de un paradigma intercultural, pluricultural y sostenible en estos temas, así como incluir el medio ambiente y las comunidades como agentes clave.

“También se abordó el derecho humano a la ciencia como un eje de desarrollo importante y su acceso como un componente central en el Plan Nacional de Desarrollo, lo cual implica garantizar que los beneficios del conocimiento científico sean accesibles para todos y fomentar un humanismo que establezca límites éticos para el desarrollo tecnológico”.

El Foro de Integración: Economía Moral, Salud, Medio Ambiente, Educación y Justicia para el Plan Nacional de Desarrollo reunió diversas perspectivas y experiencias provenientes de múltiples disciplinas para delinear políticas públicas integrales que, al mismo tiempo, sienten las bases de un crecimiento sostenible, a partir del diálogo entre investigadores, líderes sociales, representantes del sector empresarial y funcionarios, con miras a alcanzar objetivos comunes.

Con la participación en esta iniciativa, la UAM reafirma su compromiso con la incidencia social y la generación de conocimiento que contribuye a dotar de rigor académico y fundamentos científicos las propuestas gubernamentales, con el objetivo de atender las necesidades del país desde una perspectiva integral.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You missed

14.8 Millones de vidas iluminadas, pero más de 600 millones de personas aún viven en la oscuridad En el marco del Día Internacional de la Luz de la UNESCO, la Fundación Signify anunció que ha llevado acceso a iluminación sostenible a 14.8 millones de personas en el mundo desde 2017, impulsando proyectos que buscan transformar comunidades a través de acceso seguro y confiable a la luz. Sin embargo, el desafío global sigue siendo enorme. Actualmente, más de 600 millones de personas aún viven sin acceso adecuado a iluminación, una realidad que continúa limitando la seguridad, la educación, la atención médica y las oportunidades económicas de millones de comunidades. En México, la situación también refleja importantes retos de infraestructura básica. De acuerdo con la Encuesta de Caracterización de Asentamientos de TECHO México 2024, sólo 4 de cada 10 familias cuentan con una conexión adecuada a la red eléctrica, limitando condiciones esenciales de seguridad, movilidad, educación y bienestar dentro de las comunidades. Para la Fundación Signify, la iluminación no debe verse únicamente como un servicio complementario, sino como infraestructura esencial para el desarrollo social y económico. “La iluminación suele tratarse como un componente secundario del desarrollo, cuando en realidad es fundamental. Sin ella, las clínicas cierran al atardecer, los niños dejan de estudiar y las mujeres no se sienten seguras al regresar a casa”, afirmó Mario Giordano, Presidente de la Fundación Signify. “La oportunidad que tenemos por delante es integrar sistemáticamente la luz en estrategias más amplias de desarrollo, acción climática e infraestructura pública.” “Hablar de iluminación también es hablar de seguridad, educación, movilidad y bienestar. Cuando una comunidad cuenta con espacios iluminados, las personas pueden extender sus actividades, sentirse más seguras y mejorar su calidad de vida. Ese es el tipo de impacto que buscamos impulsar desde Signify”, señaló José Ávalos, Director de Asuntos Públicos y Relaciones Gubernamentales de Signify México & North Latam. En 2025, las iniciativas de la Fundación abarcaron 22 proyectos en 19 países, beneficiando principalmente a comunidades vulnerables donde la falta de iluminación limita actividades esenciales de la vida diaria. Mujeres y niñas representaron el 52% de las personas impactadas. A través de su programa Brighter Communities, la Fundación impulsa proyectos enfocados en tres áreas prioritarias: ● Brighter Learning: ha iluminado más de 1,000 escuelas, hogares infantiles y parques para crear espacios seguros de aprendizaje y recreación. ● Brighter Health: ha fortalecido la atención médica mediante iluminación confiable en 161 hospitales, centros de salud y clínicas. ● Brighter Living: enfocado en mejorar la seguridad en calles y espacios compartidos mediante iluminación en 152 aldeas y asentamientos informales. Como parte de la alianza entre Signify y TECHO México, las soluciones de vivienda impulsadas en comunidades vulnerables integran luminarias solares que permiten ampliar las actividades cotidianas, fortalecer la seguridad y mejorar las condiciones de habitabilidad desde el primer momento. “La luz transforma mucho más que un espacio físico: transforma la manera en que las personas estudian, se movilizan, conviven y habitan sus comunidades”, señaló TECHO México. De acuerdo con CEPAL, cerrar la brecha de acceso a electricidad mediante energías renovables en América Latina y el Caribe podría reducir cerca de 100 millones de toneladas de emisiones de CO₂ frente a tecnologías tradicionales, además de generar hasta 700 mil nuevos empleos en la región durante la próxima década. En este contexto, la Fundación Signify y TECHO México coinciden en la necesidad de integrar la iluminación sostenible dentro de estrategias más amplias de vivienda, espacio público, servicios básicos y desarrollo comunitario, impulsando soluciones que respondan a las condiciones reales de los territorios y fortalezcan el bienestar de las comunidades. “La iluminación sostenible debe formar parte de una política más amplia de vivienda, espacio público y servicios básicos. Soluciones como las luminarias solares demuestran cómo la tecnología puede responder a las condiciones reales del territorio y contribuir a construir comunidades más seguras, resilientes e inclusivas”, destacó TECHO México. “Cuando los residentes de una comunidad pueden señalar una farola y decir: ‘Nosotros instalamos esto’, el proyecto se convierte en parte de la comunidad, no en una intervención externa”, señaló Yue Cui, Directora de la Fundación Signify. “En este Día Internacional de la Luz, invitamos a aliados del sector público y privado a tratar la iluminación pública como infraestructura esencial que respalda la seguridad, la movilidad y la actividad económica.”