Bernardo López, subdirector de Consultoría Actuarial de Lockton México, detalla que los sistemas de pensiones en México tiene cierta atomización con las cuentas públicas existentes, como es el sistema a trabajadores del Estado y el del Seguro Social (IMSS), que suman a poco más de 28 millones de personas aseguradas y que con las reformas federales a establecer se debe homologar para establecer nuevos esquemas de orden en las cuentas establecidas.

Se estima que existen unas 75 millones de cuentas para pensiones o afores, que es poco analizada por las autoridades, y saber cuáles son reales, repetidas, inactivas, etc.,  para ser dadas de baja o reactivadas con aportaciones voluntarias. Ello, es posible con la formalización del trabajo, un enorme reto para el país, pues la llegada de olas de migrantes que hacen el trabajo de la base social, no exigen prestaciones a las pymes o medianas empresas (encargadas del empleo de 90 por ciento de los mexicanos) y pues eso ahondará en el empleo informal.

Sin embargo, los mexicanos tienen que tener conciencia de qué van a vivir de viejos y aceptar que el ambiente laboral actual no le asegura un futuro desahogado sino que tienen que apostar por las aportaciones voluntarias a su afore o pensiones. “Se sabe que sólo 1.15 por ciento del salario es destinado a la Afore y el patrón al año 2030 tendrá que aumentar en sus aportaciones a la pensión hasta en un 30 por ciento, situación que debe saberse aprovechar adecuadamente.

Añadió que es una realidad que los mexicanos no aportan a sus fondos de pensiones, ya que, sólo un 2 por ciento de las finanzas de las Afores es de aportación voluntaria. Se estima que sólo un 5 a 7 por ciento de los mexicanos es consciente del futuro y sus finanzas”.

A través de una modificación al artículo 123 de la Constitución, se pretende establecer el derecho a recibir una pensión del 100 por ciento del salario, hasta por un monto equivalente a 16,777.68 para aquellos trabajadores que cumplan con los siguientes requisitos: que su primera cotización sea posterior al primero de julio de 1997; que tengan 65 años o más al solicitar su pensión; que la pensión calculada conforme a la Ley sea menor que su salario.

De ser aprobada, la iniciativa de ley tal y como se presentó al Congreso, tendría los siguientes efectos: Con base a datos del Seguro Social a diciembre de 2023, la población asegurada que gana 5 unidades mínimas de salario (Umas) o menos es del orden del 75 por ciento.

Al cierre de 2023, la población afiliada al IMSS era del orden de 22 millones de trabajadores, de los cuales el 75 por ciento iniciaron a realizar sus aportaciones a partir del primero de julio de 1997; como se mencionó anteriormente para obtener este beneficio es necesario esperar a recibir la pensión a partir de los 65 años.

Mencionó que la reforma al sistema de los aportantes después de 1997 conlleva a que las personas en determinado momento al jubilarse podrán tener pensiones debajo o alrededor de los 16 mil pesos, aunque, el gran promedio de la población que comenzó a cotizar pasada la fecha mencionada, tendrá pensiones de unos 10 mil pesos.

Cabe recordar que las modificaciones legislativas en las pensiones dan a entender que el primer grupo de personas que podrá jubilarse con las cantidades mencionadas serían más o menos unas 345 mil personas en el año 2035, situación que es muy soportable para la masa laboral de esa época, pero al paso de los años, con la modificación de la base poblacional se puede convertir en una bola de nieve con graves problemas para obtener los recursos financieros necesarios.

“La ley en pensiones es viable para la siguiente década, pues se tiene un fondo de hasta 64 mil millones de pesos como capital semilla. Sin embargo, se tiene que ser muy analíticos de los datos de año con año, en tema de dinero como de personas a jubilarse y no esperar a que sólo sea responsabilidad de las autoridades en una década o más adelante”.

“Por ello, es esencial que la población actual desde quienes tengan unos 50 años de edad, así como los jóvenes de 20 años, tengan una mejor cultura del ahorro voluntario a sus cuentas de afore y pensiones, lo esencial es que lleguen a la vejez con una bolsa financiera adecuada y que no corran los riesgos de no alcanzar una pensión adecuada para el costo de vida en una década”, dijo.

En estos momentos, se tiene una pléyade de personas entre los 40 a 45 años que oscila arriba de los 40 millones de individuos y que no son objeto alguno de apoyo federal, es momento que se tengan sistemas de apoyo a esta masa poblacional.

En el caso de las responsabilidades de los Estados, como es el bajío que es la zona de mayor crecimiento poblacional es establecer los sistemas que una población envejecida va a necesitar en las siguientes dos décadas, como son sistemas de salud, entre otros servicios.

Aconseja a sus clientes que deben tener un retiro digno; que se puede supeditar en aportaciones a una cuenta individual (Afore) en la cual sus recursos se van invirtiendo y al llegar al retiro el recurso acumulado determinará la pensión a la que tendrá derecho como asegurados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Las aportaciones a la Afore se realizan de tres fuentes 1) Aportaciones patronales, 2) Aportaciones del Gobierno Federal, 3) Aportaciones del Empleado. Si la pensión calculada no es suficiente para obtener una pensión garantizada, los recursos se quedan en la Afore y ésta paga al pensionado el equivalente a una pensión garantizada. Esta pensión se determina con base en la edad, semanas de cotización y salario promedio de cotización de toda la vida del trabajador.

La Afore paga la pensión garantizada hasta que se agote la cuenta individual y solicita al Gobierno Federal la transferencia de recursos necesarios para continuar con el pago de la pensión.

De la población que adquiere el derecho a retirarse por Cesantía en edad avanzada (es decir entre los 60 y 64 años), aproximadamente el 90 por ciento ejerce su derecho, solo el 10 por ciento espera a recibir su pensión a la edad de 65 o más; con base en cálculos de Lockton, la pensión beneficiará a aquellos que ganen menos de 23 UMAS (el 97 por ciento de la población); no otorgará el mismo beneficio a todos los niveles salariales.

“De acuerdo con cálculos de Lockton aquellos trabajadores que por ejemplo,  coticen al IMSS durante 25 años y su salario sea menor a 14 UMAS, recibirán una pensión garantizada equivalente a 10,300 pesos. Estas pensiones garantizadas se incrementarían a 16,177, es decir, la pensión se incrementará en el orden del 63 por ciento. En el siguiente cuadro se muestra el incremento estimado para los distintos niveles de salario de cotización”, dijo Bernardo López, Subdirector de Consultoría Actuarial de Lockton México.

De acuerdo con la consultora Lockton es importante definir, dentro de la iniciativa de ley, un periodo para determinar el último salario, por ejemplo, si un trabajador se da de alta en un bimestre ante el IMSS con un salario de 16,777 pesos, aún y cuando haya cotizado con el mínimo durante periodos previos no se especifica si su pensión se calculará con este sueldo o con el de periodos previos.

Si bien la iniciativa plantea un esfuerzo para mejorar las pensiones de los trabajadores, aquellos que reciben un salario superior a las 5 UMAS tendrían una pensión, en el mejor de los casos  equivalente al 40-50 por ciento de su último salario.

Por ello, se recomienda iniciar acciones relacionadas con el ahorro, para garantizar un retiro digno y contar con mayores recursos durante esta etapa. Existen diversas herramientas que permiten no solamente ahorrar sino obtener rendimientos, además de beneficios fiscales.

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