Con la convicción de que al crear las condiciones propicias para el desarrollo de las micro y pequeñas empresas se genera un efecto cascada positivo para todo un país y una región, se presentó el capítulo mexicano del Índice de Burocracia en América Latina 2022. La presentación fue auspiciada por México Evalúa, Atlas Network y Coparmex, que aportó los resultados de su estudio #Data Coparmex 2.0 al tercer cuatrimestre de 2022.

Cumplir con el conjunto de trámites burocráticos exigidos para mantener una empresa en funcionamiento (ya no sólo para hacerla nacer) resulta una onerosa carga, medida en tiempo y dinero. Y lo es aún más para las micro y pequeñas empresas, que tienen recursos tan limitados. El Índice de Burocracia presenta una metodología para conocer con precisión esa carga en 11 países latinoamericanos.

Las micro y pequeñas empresas generan el 60% del empleo formal y aportan el 25% del PIB de los países de Latinoamérica. Con la imposición de cargas burocráticas desproporcionadas se les impide generar valor a largo plazo, y también se crean incentivos para la corrupción, lo que debilita la confianza y la cohesión social.

A pesar de que “todos ganamos con el éxito de un emprendedor”, pues encarnan el principio de la destrucción creativa en la sociedad (lo innovador sustituye a lo viejo), “las condiciones de los microempresarios están invisibilizadas, y hay muy pocas políticas públicas para diseñar marcos regulatorios acordes con la realidad”, advirtió Edna Jaime, directora de México Evalúa, en las palabras introductorias de la presentación. “El Estado, en los momentos críticos (…) y cuando los mercados fallan, debe realizar intervenciones inteligentes”. Pero, por lo demás, “debe crear las condiciones que nos dejen ser”. Eso es parte del contrato social, recordó Jaime, al tiempo que refrendó la intención de México Evalúa de ayudar a impulsar cambios positivos para las microempresas del país.

Roberto Salinas, director ejecutivo del Centro Latinoamericano de Atlas Network, abogó por la creación de “leyes sencillas para un mundo complicado”, y explicó que el Índice, más allá de perfiles ideológicos, aporta visiones encaminadas a que “los gobiernos den facilidades para que el microempresario pueda disminuir sus costos de oportunidad”. Es lo que está detrás del #DéjameTrabajar, lema que inspira la labor de investigación.

Ana Lilia Moreno, coordinadora del programa de Competencia Económica de México Evalúa, y líder del equipo que produjo el capítulo mexicano del Índice (basado en entrevistas con microempresarios de todas las regiones y sectores), afirmó que la mayor parte de las microempresas en México sufren por la sobrerregulación, los efectos de prácticas monopólicas en diversos mercados y de la presencia de barreras a la competencia y al comercio. Además, el Gobierno federal “ha ralentizado la capacidad de las dependencias federales para liberar las autorizaciones para el comercio exterior”, sobre todo en el sector agropecuario. Moreno resumió los indicadores más relevantes del estudio:

Los pequeños negocios en México toman en promedio 506 horas al año para cumplir con trámites burocráticos y obligaciones regulatorias.

Las obligaciones relacionadas con trámites de empleo y seguridad social absorben las dos terceras partes de este tiempo.

El cumplimiento de trámites relacionados con la operación del negocio absorben un tercio del tiempo.

Estos datos están en línea con los que presentó Mauricio Núñez, presidente del Comité de Micro y Pequeñas Empresas de Coparmex Nacional, derivados del levantamiento de #Data Coparmex 2.0. Resulta llamativo (y preocupante) que en 2022, el 53.5% de los 2,315 socios Coparmex encuestados hayan tenido problemas al realizar trámites gubernamentales, un aumento de 6.1 puntos porcentuales en comparación con 2021. Los cinco estados donde se encontraron un mayor índice de problemas son Colima, Baja California, Quintana Roo, Yucatán y Zacatecas. Donde se encontraron en menor grado fueron Aguascalientes, Coahuila, Guanajuato, Morelos y Tabasco.

La presentación también contó con los testimonios de un par de funcionarios del Ayuntamiento de Puebla: Alejandro Castañeda y Felipe Velázquez. En tal demarcación se llevaron a cabo varias iniciativas inspiradas en los estándares y buenas prácticas recomendadas por la OCDE, como la “ventanilla digital” de trámites y la agilización de aperturas de negocios.

Sary Levy-Carciente, la coordinadora del Índice de Burocracia en América Latina 2022, lanzó un mensaje final: “Sólo es posible la competitividad empresarial, la creación de riqueza y la prosperidad social en entornos libres”.

En México, una micro o pequeña empresa dedica en promedio simple 543 horas/año, y 506 horas/año en promedio ponderado por pesos sectoriales, para cumplimentar con todos los trámites burocráticos establecidos por los distintos niveles de gobierno.

En un promedio ponderado, los trámites de administración del empleo toman 298 horas/año, mientras que los trámites de administración de operaciones toman 149 horas/año. Observamos algunos problemas específicos en la burocracia mexicana. Un ejemplo es el de la digitalización de trámites, un área en la que México estaba avanzando.

Sin embargo, la autoridad fiscal, el Servicio de Administración Tributaria (SAT), volvió a requerir de manera presencial algunos trámites. Este es quizás uno de los motivos por los que se observa un incremento generalizado en la tardanza de los trámites en esta instancia.

La saturación generalizada en el sistema de citas del SAT, y la falta de personal calificado para la atención al cliente han ocasionado el retraso del cumplimiento de obligaciones de los contribuyentes.

Este problema fue señalado por todos nuestros entrevistados. La burocracia en México en el 2022 presenta una variación del 11 % aproximada respecto al 2021. Aunque la pandemia generó datos bastante relevantes respecto a la supervivencia de las empresas que fueron recientemente publicados.

De 2019 a 2020 sobrevivieron únicamente el 63 % de empresas formales y el 68 % de informales. Sorprende en especial que estos porcentajes tengan una diferencia del 5 %; es decir, las empresas murieron prácticamente igual por la pandemia ya fueran formales o informales, de acuerdo con elINEGI.

Lo anterior podría ser una ventana para trabajar en los incentivos de las micro y pequeñas empresas para su formalidad. Por otro lado, en el caso de trámites sectoriales, se observan áreas de oportunidad especialmente para el sector primario, donde se dedican más de 150 horas adicionales (620 horas/año) que en el sector secundario (467 horas/año) o terciario (541 horas/año).

Destacan los casos de la ganadería y agricultura en materia de cumplimiento de requisitos fitosanitarios que, de acuerdo con los microempresarios, pueden retrasar las transacciones comerciales por la complejidad de la tramitología.

Asimismo, en la industria de la gestión de espacios publicitarios en el sector de la radiodifusión se observaron fuertes cargas regulatorias que se traducen en altos costos para los empresarios que no se pueden traducir en oportunidades de ingresos para las empresas, más bien, impiden que las empresas puedan expandir su potencial comercial al estar obligadas a ceder de forma gratuita tiempos oficiales so pena de ser severamente sancionadas.

Finalmente, para considerar como un dato de referencia interesante, laConfederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), la cámara empresarial más importantes de México, realizó una encuesta sobre cargas regulatorias de sus agremiados. En los resultados, las empresas consultadas, de no más de diez empleados, revelaron que en promedio dedican 49 horas al mes a cumplir el marco regulatorio.

Esto da al año un total aproximado de 588 horas, es decir, 4 horas a la semana más que lo que calculamos para este estudio. De lo anterior se desprende que, de acuerdo a nuestro análisis y a los datos recabados por PwC y por Coparmex son equivalentes, dentro de los márgenes de error tolerables.

 

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