En México, las empresas adoptan cada vez más un enfoque de Inteligencia Artificial, integrando tecnologías avanzadas en cada aspecto de sus operaciones, no obstante, el 64 por ciento de las organizaciones no tiene un presupuesto destinado para ciberseguridad.

Además que el 31 por ciento de Las empresas no cuenta con personal asignado para dicho fin y 35 por ciento solo cuenta con una persona especializada, según los resultados del Tercer Estudio de Ciberseguridad en México 2023, de la Asociación Mexicana de Internet (AIMX).

Además, las amenazas cibernéticas en el país crecen año con año. Datos de la Universidad de Guadalajara y de la Dirección General Científica de la Guardia Nacional revelan que de septiembre de 2020 a abril de 2022 se atendieron 34,000 reportes ciudadanos en materia de ciberseguridad, principalmente relacionados con secuestro de datos bancarios, institucionales o personales.

Ante este panorama, la necesidad de medidas robustas de seguridad de datos nunca ha sido tan crítica. La rápida evolución de las tecnologías de IA, particularmente los Modelos de Lenguaje Grandes (LLMs) como ChatGPT, presenta nuevos desafíos y oportunidades en la gestión y seguridad de datos.

De acuerdo con una reciente publicación de la multinacional EPAM Systems, hay aspectos esenciales que las empresas deben tener en cuenta para salvaguardar su información en el tránsito hacia la optimización de sus procesos con IA.

Los sistemas informáticos tradicionales se basan en los fundamentos de la repetibilidad y la predictibilidad. Sin embargo, los LLMs, debido a su naturaleza compleja, a menudo producen resultados que no son fácilmente reproducibles, planteando preocupaciones significativas sobre la confiabilidad y la integridad de los datos.

El uso de LLMs implica el procesamiento de vastas cantidades de datos, incluida información sensible y personalmente identificable. Esto plantea preguntas apremiantes sobre la privacidad de los datos y el riesgo de exposición. Los problemas críticos incluyen:

La integración de la IA en los procesos empresariales no es solo una oportunidad, es una necesidad para mantenerse competitivo. Sin embargo, esto debe ir acompañado de estrategias que garanticen la integridad, confidencialidad y cumplimiento de los datos con las regulaciones en constante evolución.

Por ello, el cambio hacia la IA requiere un cambio de paradigma en cómo se percibe la seguridad de datos y la gestión de riesgos. Es crucial para las empresas: a) tener en cuenta aceptar la naturaleza de «escala de grises» de la seguridad de IA, reconociendo que las visiones binarias de la seguridad de los datos son insuficientes

Equilibrar la innovación con la mitigación de riesgos, asegurando que las exploraciones en IA no comprometan la seguridad de los datos; c) revisar Estrategias de Seguridad: Adoptar enfoques de ciberseguridad multifacéticos y ágiles que evolucionen con la tecnología.

 

 

 

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