Inmersa en la tecnología, las redes sociales y el uso de dispositivos móviles, la generación Z (aquella nacida entre mediados de los noventa y la primera década del 2000), enfrenta un entorno complejo: los acelerados cambios tecnológicos, la crisis sanitaria global de los últimos tres años y la impredecible realidad inflacionaria en diversos países son los factores que han contribuido a que los también conocidos como centennials tengan una aguda sensación de vulnerabilidad.

Para el casi 30% de la población mundial que representan, estos jóvenes suelen experimentar ansiedad financiera: según datos de Deloitte, menos de la mitad de la generación Z (45%) considera que las empresas tienen un impacto positivo en la sociedad para garantizarles mayor seguridad y estabilidad.

En este sentido, resulta crucial que el ecosistema fintech reconfigure el abanico de opciones que tienen hoy los más jóvenes para tener experiencias digitales placenteras: ellas y ellos son quienes conforman una atractiva base de clientes actuales y futuros, cuyas preferencias no sólo influyen en sus propios hábitos de compra, sino también en los de sus padres.

De acuerdo con cifras proporcionadas por Visa, el 85% de los centennials utilizan diferentes canales de redes sociales para informarse sobre nuevos productos y 44% muestra interés por aportar ideas a los negocios. A continuación, conoce las principales características de los nativos digitales sobre sus preferencias para adquirir servicios y productos, y cómo las fintech pueden responder ante éstas:

Casi todos los centennials cuentan con un smartphone propio o, al menos, tienen acceso a uno; de hecho, más de 6 de cada 10 jóvenes eligieron los dispositivos móviles como el método principal para realizar sus compras, según Logica Research, y tienden a preferir modalidades de pago contactless y BNPL (Buy Now, Pay Later), de tal forma que puedan adquirir productos con pagos fraccionados sin intereses. Si se toma en cuenta que la mayoría de este grupo generacional realiza sus transacciones bancarias y financieras en línea, la industria fintech deberá aprovechar la oportunidad de generar experiencias de compra con recursos 100% digitales.

Gracias a su gran capacidad para conectarse en cualquier momento y a la agilidad para adaptarse a cualquier dispositivo o plataforma, la generación Z puede pasar de estar online a offline fácilmente en cualquier etapa de su experiencia de compra.

Al respecto, los negocios deben ofrecer omnicanalidad, es decir, establecer y mantener contacto con los clientes y prospectos a través de diferentes canales, como las redes sociales, los sitios web o el correo electrónico, brindándoles la posibilidad de cambiar de un canal a otro fácilmente y, de esta manera, unificar la estrategia de atracción de clientes para captar al consumidor de manera oportuna.

Al contrario de otras generaciones, los nativos digitales son más escépticos con respecto a la banca tradicional y se sienten mucho más cómodos utilizando aplicaciones para realizar sus pagos: por ejemplo, según el Reporte Global de Pagos 2022, la billeteras digitales en México representaron el 27% de las transacciones en América Latina. Si bien el efectivo sigue predominando en esta región, cada vez más jóvenes adquieren tarjetas de débito para gestionar sus recursos financieros y es posible que transiten más rápido hacia las tarjetas de crédito. Con base en esto, las fintech tienen la posibilidad de innovar en soluciones P2P (peer-to-peer), es decir, en transferencias de fondos a través de apps que mejoren la interacción con los usuarios.

Resulta indispensable recordar que los también llamados ‘zoomers’ difícilmente se sorprenden con la innovación transaccional: una gran proporción de ellos ya está acostumbrado a realizar un sinnúmero de operaciones desde su teléfono móvil, muchas veces a través de carteras digitales y wearables. Sin embargo, nunca como antes se había visto una generación tan abierta a lo nuevo en la era de la digitalización: es más receptiva al momento de interactuar con aplicaciones que les ofrezcan más seguridad financiera.

Se espera que el poder adquisitivo de la generación Z se multiplique por cinco en 2030 hasta alcanzar los 33 billones dólares, lo que representaría una cuarta parte de los ingresos mundiales.

El gran desafío de las pequeñas y medianas empresas enfocadas al sector fintech será no sólo reaccionar ante sus inquietudes, sino, sobre todo, brindarles soluciones tecnológicas que exigen hiperconectividad, una velocidad de respuesta a su máxima potencia y mayor fluidez desde diferentes canales digitales; serán aquellas que ofrezcan experiencias confortables, rápidas, confiables y con impacto social las que logren prosperar.

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