BIM (Building Information Modelling) avanza en el ámbito de la construcción con datos geoespaciales, estándares abiertos y otras tecnologías utilizadas para conocer y gestionar los activos construidos, mientras los estándares internacionales amplían su alcance hacia ámbitos como la salud y la seguridad durante todo el ciclo de vida de edificios e infraestructura.

Esta evolución impulsa el reto para empresas, propietarios y responsables de infraestructura en México sobre cómo conservar información confiable cuando termina el proyecto y comienza la operación del activo.

En enero de 2025 se publicó ISO 19650-6:2025, enfocada en la gestión colaborativa de información estructurada sobre salud y seguridad, cuyo alcance comprende las distintas etapas del ciclo de vida de proyectos y activos, desde el diseño y la construcción hasta su utilización, mantenimiento y fin de vida.

Esta incorporación es importante porque parte de la información generada durante una obra mantiene su utilidad durante años. Riesgos identificados en el diseño o la construcción, modificaciones, características técnicas y otras decisiones pueden ser necesarios posteriormente para trabajos de inspección, mantenimiento, rehabilitación o desmantelamiento.

“Durante la ejecución de un proyecto se genera una cantidad considerable de información técnica. El reto consiste en determinar cuál seguirá siendo necesaria y conseguir que conserve contexto, trazabilidad y criterios claros de uso cuando el activo entre en operación. Esto requiere pensar en la información desde las primeras etapas del proyecto”, explicó Víctor Camargo, BIM Commercial Leader America de BSI Group.

Una carretera, aeropuerto, hospital, planta industrial o edificio puede permanecer en servicio durante décadas y cambiar de operadores, contratistas y responsables de mantenimiento. En esas transiciones existe el riesgo de perder conocimiento, por ejemplo, planos que no incorporan las últimas modificaciones, componentes registrados de manera incompleta, decisiones de ingeniería sin suficiente trazabilidad o información distribuida entre diferentes plataformas.

Los datos utilizados para diseñar y construir pueden conservar valor para planear mantenimiento, evaluar modificaciones y conocer las condiciones bajo las cuales fue ejecutada una obra. La información, al igual que el activo, tiene un ciclo de vida.

En México, BIM cuenta además con un marco específico dentro de la infraestructura pública federal. Desde febrero de 2024, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) dispone de una Norma Técnica que regula el Modelado de Información de la Construcción en proyectos de obra pública de la Secretaría. El documento contempla ISO 19650 para estructurar la gestión de información y el estándar ISO 16739, Industry Foundation Classes (IFC), para el intercambio de información mediante estructuras de datos abiertas.

La integración con información geoespacial representa otro frente de desarrollo. GeoBIM combina BIM con Sistemas de Información Geográfica (SIG/GIS) para relacionar las características de un activo con su entorno territorial y ampliar las posibilidades de análisis durante su operación.

Durante 2026, el Instituto Mexicano del Transporte (IMT), órgano administrativo desconcentrado de la SICT, incluyó GeoBIM en su programa de formación sobre geointeligencia para la gestión de infraestructura del transporte, específicamente como integración de tecnologías geoespaciales y modelado de información para la construcción aplicado a proyectos de infraestructura carretera.

El programa contempla además sistemas de información geográfica, drones, Internet de las Cosas, inteligencia artificial, realidad aumentada y virtual, así como servicios en la nube, acorde a la creciente convergencia entre los modelos de información y otras fuentes digitales utilizadas en la infraestructura.

Esa convergencia también se observa en los estándares internacionales de interoperabilidad como IFC 4.3, publicado como ISO 16739-1:2024, que amplió la cobertura del intercambio abierto de información BIM hacia infraestructura como puentes, carreteras, ferrocarriles, vías navegables y puertos. Esto permite que información creada en distintas aplicaciones pueda mantenerse disponible mediante estructuras comunes y reducir la dependencia de una sola plataforma tecnológica.

En la relación entre BIM e inteligencia artificial, investigaciones difundidas en 2026 por el Open Geospatial Consortium exploran el uso de IA para localizar y consultar información dentro de modelos BIM que pueden almacenar un mismo dato bajo diferentes estructuras, propiedades o convenciones. Estas aplicaciones permanecen en desarrollo y ponen sobre la mesa la condición esencial de que las respuestas requieren información de calidad, trazabilidad y mecanismos que permitan verificar cómo fueron obtenidas.

La incorporación de distintas fuentes digitales crea nuevas exigencias de interoperabilidad, trazabilidad, responsabilidades y control de datos. La serie ISO 19650 proporciona un marco internacional para definir requisitos de información, responsabilidades y procesos de intercambio entre los participantes de un proyecto.

“Cada nueva fuente de información puede aportar conocimiento, pero también introduce responsabilidades. El reto consiste en saber qué información está vigente, quién la generó, en qué condiciones puede utilizarse y cómo conservarla durante la vida útil del activo”, concluyó Camargo.

Para BSI en su representación para México y Latinoamérica, la evolución de BIM estará vinculada con la capacidad de las organizaciones para preservar, verificar y utilizar el conocimiento generado alrededor de sus activos. Gestionar esa información desde las primeras etapas permite mantenerla disponible para la operación, el mantenimiento, la gestión de riesgos y la toma de decisiones durante los años posteriores a la construcción.

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