El intenso flujo de mercancías ha colocado a la logística carretera en el centro de la estrategia económica de México, al mover el 60% de la carga en el país. Información estadística de la Subsecretaría de Comunicaciones y Transportes revela que durante 2025 esta industria trasladó 577.3 millones de toneladas dentro del territorio nacional, peso equivalente a 1500 edificios del Empire State en Nueva York.
Esta magnitud operativa expone a la cadena de suministro a un entorno de alta volatilidad. Factores que van desde accidentes carreteros y volcaduras por condiciones climatológicas o fallas mecánicas, hasta la inseguridad por robo de mercancía en tránsito, representan un riesgo financiero en cada embarque. Ante esta realidad, depender únicamente de la suerte o de la responsabilidad básica de las empresas de flete resulta en un riesgo para propietarios de mercancías, fabricantes y distribuidores.
«Un contenedor perdido por accidente o robo sin seguro, puede descapitalizar a una pequeña o mediana empresa. Por eso, contar con un respaldo que indemnice el valor real de la mercancía permite a las organizaciones absorber el impacto, reponer el inventario y mantener viva la cadena de suministro”, afirma Alain Rosas, Director de Operaciones en GMX Seguros, aseguradora 100% mexicana especializada en Responsabilidad Civil y Daños.
Esquemas financieros adaptados a la operación logística
Para responder a la diversidad de flujos comerciales, la gestión moderna del riesgo logístico requiere instrumentos financieros que se ajusten al ritmo operativo de cada organización, adaptándose a las necesidades del mercado a través de distintas modalidades de contratación.
En el mercado se han desarrollado distintas soluciones de cobertura, como:
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Póliza específica por viaje: diseñada para embarques eventuales, únicos o de volumen extraordinario. Ampara la mercancía desde el punto de partida hasta su destino final, ideal para empresas con movimientos logísticos no recurrentes.
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Póliza anual a pronóstico con declaración mensual: creada para empresas con un flujo continuo y dinámico de mercancías. La organización declara mes a mes el valor real transportado, lo que permite ajustar las primas de manera precisa a la operación operativa real.
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Póliza anual a pronóstico con ajuste final de la vigencia: pensada para negocios con proyecciones de transporte anuales estables. Se fija una estimación inicial de ventas o traslados y se realiza la regularización o ajuste financiero al término del año de cobertura.
En este sentido, la urgencia de un blindaje patrimonial en las carreteras mexicanas se respalda en cifras de la industria. De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), entre julio de 2025 y junio de 2026 se reportó el robo de 8,246 unidades de transporte pesado aseguradas.
«Las cifras de la AMIS nos demuestran que, aunque hay avances en la contención de estos delitos en México, el riesgo en nuestras carreteras persiste; pero también, que estar asegurados representa la diferencia entre una pérdida total y la continuidad financiera de los negocios. De aquí que el seguro de transporte de carga ya no deba verse como un trámite administrativo o un costo adicional, sino como una garantía que protege la liquidez y la reputación de entrega de una empresa», añade Alain.
La adaptación de estos mecanismos de aseguramiento a la realidad del autotransporte es necesaria para fortalecer la resiliencia del sector y garantizar que el flujo de mercancías continúe siendo un motor de desarrollo sostenible en el país. Para conocer más sobre el Seguro de Carga en Tránsito de GMX Seguros, visita: https://www.gmx.com.mx/ seguros/transportes-y- aviacion/carga-en-transito. html.
