Las bolsas de plástico, las envolturas de botanas y galletas, los empaques de pan y café son residuos habituales en los hogares, pero su recuperación plantea retos particulares por la diversidad de materiales que los componen y las dificultades para separarlos y canalizarlos hacia procesos de aprovechamiento.
Para atender esta necesidad, se inauguró el primer Punto Fijo de Acopio de Empaques Plásticos Flexibles (EPF) en el Centro Cultural Iztapalapa, una iniciativa que busca ofrecer a la población un espacio permanente para entregar estos materiales y facilitar su separación desde el origen.
El proyecto es resultado de la colaboración entre la Alcaldía de Iztapalapa, ALPLA y RECÍCLALO, a la que se sumó ECOCE A.C., organismo que aporta su experiencia en educación ambiental, acopio y articulación de estrategias para la recuperación de residuos de envases y empaques. La iniciativa surgió a partir de las jornadas del programa EcoCanje, donde la participación ciudadana hizo evidente la necesidad de contar con alternativas para recibir los empaques plásticos flexibles, además de los plásticos rígidos que ya se recolectaban.
“En las jornadas de EcoCanje empezamos a ver que las personas también llevaban envolturas de botanas, galletas, golosinas y otros productos. Entonces surgió la pregunta: ¿qué hacemos con estos residuos? Necesitábamos ofrecer a la comunidad una infraestructura permanente donde pudiera entregarlos y separarlos adecuadamente desde el origen”, señaló Ana Mejía, gerente de Acopio de ECOCE.
La representante destacó que la participación de la ciudadanía y la coordinación entre autoridades, industria y organizaciones son fundamentales para desarrollar alternativas de recuperación. Añadió que el objetivo es que este primer punto sea el inicio de una estrategia más amplia, con posibilidades de extenderse a otros espacios de la alcaldía.
Separar desde el origen para facilitar el aprovechamiento
A diferencia de los envases rígidos, los empaques plásticos flexibles presentan retos relacionados con su bajo peso, el volumen que ocupan y la variedad de materiales con los que se fabrican. Algunos están elaborados con un solo tipo de polímero, mientras que otros combinan distintas capas, lo que requiere una separación diferenciada para facilitar su manejo posterior.
El nuevo punto de acopio contará con un módulo de clasificación en tres categorías: POLI, correspondiente a polietilenos como son bolsas de camiseta y de pan de caja; PP, de polipropileno, que corresponde a envolturas de galletas, botanas y chocolates; y MULTI, que agrupa empaques multicapa y laminados como el alimento para mascotas. La infraestructura estará acompañada de señalética y materiales informativos para orientar a las personas sobre la identificación y separación de los residuos.
El propósito es mejorar la calidad del material recibido, reducir su contaminación con otros residuos y facilitar su canalización hacia alternativas de valorización. Para ello, la iniciativa contempla la capacitación de personal operativo y usuarios, así como el seguimiento de los materiales recolectados.
Mejía explicó que ECOCE ha impulsado durante los últimos tres años estrategias para promover el acopio y la separación de empaques flexibles. También señaló que la organización ha comenzado a colaborar con centros de acopio de la zona oriente de la Ciudad de México para fortalecer la clasificación y avanzar en la búsqueda de alternativas de aprovechamiento.
“Los empaques flexibles no tienen porqué verse como un problema; también representan una oportunidad para desarrollar nuevas formas de gestionarlos y encontrar alternativas para darles valor. Para lograrlo necesitamos articular esfuerzos, acercar infraestructura a la población y acompañar el acopio con educación ambiental”, afirmó.
Un espacio permanente para fortalecer la participación ciudadana
La instalación del punto fijo permitirá dar continuidad al trabajo que comenzó con las jornadas itinerantes de EcoCanje. Su permanencia en el Centro Cultural Iztapalapa busca facilitar que las personas entreguen sus empaques de manera recurrente y que la separación se incorpore gradualmente a sus hábitos cotidianos.
Como parte del modelo de operación, se prevén recolecciones semanales y evaluaciones mensuales para dar seguimiento al volumen acopiado, la calidad de la separación y la participación de la comunidad. Uno de los indicadores centrales será la cantidad de empaques que se logre desviar de los rellenos sanitarios y canalizar hacia procesos de aprovechamiento.
Durante el evento inaugural, la representación de la Alcaldía de Iztapalapa, a cargo de la directora general de Desarrollo Sustentable, Adriana Bustamante Castellanos, destacó la importancia de fortalecer las alianzas entre gobierno, empresas y ciudadanía para ampliar las alternativas de recuperación de materiales y promover proyectos ambientales con beneficios para la comunidad.
“Este es un esfuerzo institucional que busca traducirse en beneficios concretos para la ciudadanía. No se trata únicamente de entregar productos, sino de reconocer el compromiso de las personas que separan sus residuos, los recolectan y los llevan a los puntos de acopio. A través de la colaboración con el sector empresarial, buscamos que incluso las pequeñas cantidades de plásticos flexibles que se generan cotidianamente puedan aprovecharse y representar un beneficio para las familias”, señaló la representante de la Alcaldía.
Además de su operación cotidiana, el proyecto contempla revisiones periódicas de la calidad de los materiales, mantenimiento de la infraestructura y reuniones de seguimiento entre los participantes para evaluar resultados y definir mejoras.
La meta es que este primer punto fijo se convierta en una experiencia que permita conocer las necesidades de la población, medir los avances y explorar la instalación de nuevos espacios en coordinación con la Alcaldía.
La iniciativa representa un paso para ampliar las alternativas de recuperación de empaques flexibles en la Ciudad de México. Su continuidad dependerá tanto de la infraestructura y las rutas de manejo como de la participación ciudadana y de la capacidad de los distintos actores para desarrollar opciones viables de aprovechamiento.
