La industria minera se encuentra en una coyuntura donde lo más importante es aprovechar las oportunidades para optimizar la operatividad de sus maquinarias, robustecer su eficiencia energética y fortalecer sus estrategias de rentabilidad y sostenibilidad. En este contexto, los lubricantes de alto desempeño se convierten en aliados estratégicos para prolongar la vida útil de los equipos que no paran bajo tierra.
La minería es uno de los sectores más grandes del mundo al generar 12% del PIB global. En México es un sector estratégico con el 8.6% del PIB industrial nacional, y es fuente de recursos para cadenas de valor de una gran variedad de sectores productivos. Asimismo, según el Latin America Mining Review 2026, México es el segundo mayor productor de América Latina y el quinto a nivel mundial tanto de plomo (237 kt, equivalente al 35.7% de la producción regional) como de zinc (800.1 kt, equivalente al 26.9% de la producción regional), minerales que con frecuencia se extraen junto con la plata.
Ante este panorama, el sector de lubricantes tiene la oportunidad de fortalecer su sinergia con la industria minera para pasar del mero suministro de productos hacia una colaboración y acompañamiento enfocados en el desempeño integral de las operaciones. La selección adecuada de lubricantes, acompañada de servicios técnicos, monitoreo de condición y mejores prácticas de mantenimiento, puede contribuir a incrementar la disponibilidad de los activos y optimizar el costo total de propiedad de los equipos.
De acuerdo con Augusto Fernandes, experto en aplicación de productos de minería para Shell América, es importante aprovechar las oportunidades en el sector para fortalecer las sinergias con las empresas armadoras de maquinarias enfocadas en extraer minerales de la tierra, para ofrecer productos que contribuyan a prolongar la vida útil de los equipos y reducir los costos asociados a la operación y el mantenimiento.
La incorporación de lubricantes de alto desempeño en toda la cadena motriz de los camiones de transporte minero puede contribuir a mejorar la eficiencia energética y reducir los costos operativos. De acuerdo con los resultados presentados por Shell Lubricant Solutions, la sustitución de lubricantes de nivel medio por productos de nivel superior permitió registrar mejoras de eficiencia energética de hasta 5.13% en pruebas de arranque en frío y de 2.37% en condiciones normales de operación. Estos resultados demuestran el potencial de la tecnología de lubricación para optimizar el desempeño de los equipos y contribuir a una operación minera más eficiente.
“Nuestro sector, el de los fluidos funcionales, mueve lo que mueve a México y al mundo, y la minería es hoy más que nunca una industria clave para el desarrollo económico de los países. La relación entre ambos sectores está llamada a evolucionar hacia una colaboración más estratégica, donde el lubricante pase de ser un insumo o el primer eslabón de la cadena a convertirse en una herramienta para eficiencia, disponibilidad, costos y sostenibilidad”, expresó Fernandes.
La eficiencia energética es otro de los espacios donde esta colaboración puede generar valor. En el segmento de maquinaria hidráulica, el lubricante Shell Tellus S4 VE demostró beneficios potenciales para mejorar el desempeño de las palas hidráulicas. Según los datos presentados, su uso permitió alcanzar una mejora de 5% en eficiencia energética y extender hasta 40,000 horas el periodo de cambio de aceite bajo las condiciones de prueba señaladas. Asimismo, se reportó una reducción de hasta 5% en las emisiones de CO₂e asociadas a esta aplicación. Estos resultados destacan el papel de los lubricantes de alto desempeño como una herramienta para impulsar la productividad, prolongar la vida útil de los fluidos y avanzar hacia operaciones mineras con menores costos y emisiones.
A ello se suma la posibilidad de optimizar los intervalos de cambio de aceite mediante el uso combinado de lubricantes de alto desempeño, monitoreo de condición y acompañamiento técnico. Un caso desarrollado en una mina de oro en México permitió incrementar el intervalo de cambio de aceite de 250 a 450 horas en camiones Komatsu HD785-7. El proyecto generó beneficios anuales superiores a 1.7 millones de dólares, una reducción de más de 35,900 litros de lubricante y más de 108 toneladas de CO₂e, además de un incremento superior a 1,400 horas-máquina en disponibilidad física.
Los resultados mencionados muestran que la lubricación puede convertirse en un componente estratégico de la gestión de activos mineros, particularmente cuando se integra con herramientas de monitoreo y análisis de condición. Tecnologías como el monitoreo remoto permiten identificar anomalías, conocer el estado del lubricante y anticipar posibles problemas, facilitando una transición de esquemas de mantenimiento reactivos hacia modelos más predictivos.
La sostenibilidad representa otra oportunidad para profundizar esta colaboración. La industria minera puede incorporar, además de lubricantes que contribuyan a una mayor eficiencia energética, alternativas biodegradables para aplicaciones en zonas sensibles, soluciones para reducir el consumo de producto y esquemas de empaques que disminuyan la huella ambiental. La oportunidad está en abordar la sostenibilidad desde la operación misma, vinculando el desempeño de los equipos con una menor utilización de recursos y una reducción de emisiones.
Para Shell Lubricants, esta visión implica acompañar a las compañías mineras más allá del suministro de lubricantes, mediante soluciones integrales que combinan productos de alto desempeño, soporte técnico, monitoreo de condición, capacitación y proyectos de mejora de valor, con una perspectiva centrada en el costo total de propiedad y en la eficiencia de los activos.
En un contexto en el que la minería enfrenta simultáneamente retos de costos, sostenibilidad, digitalización y disponibilidad de talento especializado, fortalecer la colaboración entre mineras y proveedores de soluciones de lubricación representa una oportunidad para generar eficiencias que impacten directamente la operación. La evolución de esta relación puede contribuir a que los lubricantes dejen de ser considerados únicamente un insumo de mantenimiento y se consoliden como una herramienta para mejorar la productividad, confiabilidad y sostenibilidad de la industria minera.
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