Cempasúchil, negro, morado, encaje y flores: los códigos de una de las celebraciones más representativas de México también pueden convertirse en inspiración para vestir durante noviembre, sin necesidad de comprar un look de una sola ocasión.

Día de Muertos tiene una relación histórica con la forma de vestir. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señala que, tradicionalmente, las personas acudían a los panteones con sus mejores galas y, generalmente, con ropa nueva. La vestimenta se convertía así en parte de la manera de vivir y acompañar esta celebración.

Hoy, esa relación puede verse desde otra perspectiva: no se trata de estrenar, sino de encontrar nuevas formas de usar lo que ya existe.

Del cempasúchil al clóset

El naranja y amarillo del cempasúchil son probablemente los colores más reconocibles de la temporada. Una camisa naranja con jeans, una falda amarilla con una blusa negra o un bolso en tonos azafrán pueden llevar esta referencia a un look cotidiano sin necesidad de que parezca temático.

El negro, por su parte, conecta directamente con la estética de La Catrina. Un vestido negro de encaje, una falda larga, un blazer estructurado o unas botas pueden convertirse en piezas clave para construir un look inspirado en esta celebración. La diferencia está en cómo se combinan: un vestido negro vintage con joyería dorada y flores en el cabello puede tener una lectura completamente distinta al mismo vestido llevado con tenis y una chaqueta de mezclilla.

Y ahí aparece uno de los códigos más interesantes del Día de Muertos: las flores. No solo en el cabello. Un estampado floral, un pañuelo, unos aretes o un bolso pueden convertirse en ese elemento protagonista que transforma una combinación básica.

La Catrina también está en el clóset

La estética de La Catrina ha evolucionado desde la Calavera Garbancera de José Guadalupe Posada hasta convertirse en uno de los grandes símbolos visuales de México. Su posterior representación por Diego Rivera, vestida elegantemente, terminó de construir la imagen que hoy reconocemos.

Su influencia puede encontrarse en prendas que no necesitan quedarse guardadas después de noviembre: encajes, vestidos largos, blusas con mangas protagonistas, sombreros, botas, accesorios florales y piezas de inspiración vintage.

“Día de Muertos tiene una estética muy poderosa porque permite jugar con prendas que ya existen y darles una nueva lectura. Desde encontrar un vestido vintage y combinarlo con piezas actuales hasta rescatar una prenda que llevaba meses en el clóset, la moda second hand permite construir looks únicos sin pensar en la ropa como algo que se usa una sola vez”, explica Aloma García, Country Manager de GoTrendier México.

Vestir la celebración sin comprar para una sola fecha

La paleta de Día de Muertos abre además posibilidades para mezclar colores que normalmente no se encuentran juntos: naranja con morado, amarillo con negro, rojo con rosa o verde con cempasúchil. La clave está en elegir una pieza protagonista y construir alrededor de ella.

Una falda estampada puede volver a usarse con una camisa blanca; un blazer morado puede pasar de un look de noviembre a uno de oficina; y una blusa bordada puede combinarse con denim para darle un giro cotidiano.

En este sentido, el second hand amplía las posibilidades del clóset: permite encontrar piezas con estampados, texturas, siluetas y épocas diferentes para crear combinaciones que difícilmente salen de un armario construido siguiendo una sola temporada.

Porque si Día de Muertos celebra las historias que permanecen, una prenda también puede hacerlo: cambiar de combinación, de ocasión y de persona sin dejar de contar su historia.

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