Las decisiones que toma un arquitecto antes de comenzar una obra pueden determinar cuánto pagarán sus habitantes por energía durante los siguientes 50 años. La orientación, las ventanas, el aislamiento y los materiales influyen en el comportamiento térmico de una vivienda y en los recursos necesarios para mantenerla confortable. Incorporar estos criterios desde la formación universitaria permite vincular la construcción sostenible con una preocupación concreta: el costo y la calidad de vida de quienes ocuparán los espacios.
Esta relación fue el eje del encuentro “Construir el futuro está en tus manos”, organizado por Saint-Gobain, líder mundial en construcción ligera y sostenible, en colaboración con la Universidad Anáhuac. La jornada reunió a estudiantes y especialistas, entre ellos el arquitecto Juan Pablo Serrano, para analizar cómo las decisiones de diseño pueden reducir consumos, aprovechar mejor los materiales y mejorar los edificios existentes.
Durante el encuentro, Luis Alberto Vega, director de comunicación y relaciones institucionales de Saint-Gobain LATAM Norte, ilustró el impacto de estas decisiones: “Una decisión que ocupa poco espacio puede costar mucho durante décadas: en Mexicali y Ciudad Juárez, las ventanas representan apenas el 2% de la superficie de una vivienda, pero concentran el 22% del gasto energético. Esto es un ejemplo de por qué elegir materiales y diseñar exige entender cómo esas decisiones afectan el bolsillo, la salud y el bienestar de quienes habitarán los espacios”.
Evaluar un proyecto con esta perspectiva exige considerar, junto con el presupuesto de construcción, los gastos de operación y mantenimiento durante su vida útil. También implica contar con información sobre los materiales: las declaraciones ambientales de producto (EPD) permiten evaluar sus impactos ambientales, mientras que las declaraciones de salud (HPD) identifican sus ingredientes y los peligros asociados.
La disponibilidad de soluciones también abre oportunidades para aprovechar mejor los recursos. De acuerdo con Saint Gobain, en México existen productos para la construcción con porcentajes de material reciclado que van del 70 al 100%, en categorías como fibra de vidrio y placas de yeso. Ampliar el conocimiento sobre sus características y aplicaciones permite incorporarlos con criterios adecuados a las necesidades de cada proyecto.
Por su parte, Juan Pablo Serrano, director de Serrano Arquitectos, destacó que esta responsabilidad también alcanza a la rehabilitación de inmuebles. “Los arquitectos decidimos hoy cuánto costará habitar un edificio durante los próximos 50 años. Entender el clima, elegir los materiales y diseñar bien su envolvente puede permitir ahorros cercanos al 70% en el consumo, según las condiciones del proyecto. Esa responsabilidad empieza desde el primer trazo y también alcanza a los edificios que heredamos del siglo pasado: podemos medir cómo funcionan y corregir lo que se hizo mal”, declaró.
La jornada incluyó un reto universitario en el que los estudiantes llevaron los conceptos de sostenibilidad a propuestas concretas. El ejercicio vinculó la selección de materiales y las decisiones de diseño con sus efectos sobre el desempeño de los espacios.
Para las nuevas generaciones de arquitectos, integrar estas variables desde la universidad amplía los criterios con los que evaluarán sus proyectos: cuánto costará mantenerlos, cómo responderán al clima y qué condiciones ofrecerán a sus habitantes durante décadas.
