¿Qué sucede cuando la muerte de una madre nos obliga a enfrentarnos no sólo con su ausencia, sino también con la persona que somos? A partir de esta pregunta, Las dos Cassandras propone un viaje vertiginoso por la memoria, el duelo y la identidad a través de una puesta en escena de teatro físico que combina humor negro, furia, caos y confusión. La obra explora la compleja relación entre madre e hija en un mundo en el que la mirada que define quiénes somos o debemos ser continúa siendo predominantemente masculina.
Cassandra recibe la noticia de que su madre ha muerto. Como es escritora, su familia espera que sea ella quien escriba algo y hable sobre su madre durante el funeral, además de encargarse de organizarlo. Pero Cassandra está afónica. Y ése será apenas el menor de sus problemas: al intentar escribir sobre su madre, descubre que en realidad está escribiendo sobre sí misma.
El intento por recuperar su voz la llevará a adentrarse en sus recuerdos y a confrontar el conflicto entre las dos Cassandras: la mujer progresista y la mujer tradicional; la madre y la hija; aquello que realmente quiere y es frente a lo que los demás esperan de ella. Así, la obra convierte el cuerpo, la voz y la memoria en territorios donde se revela una identidad que busca reconocerse y nombrarse desde sí misma.
En palabras de Vicky Araico, actriz y responsable de la traducción y adaptación, las palabras resultan insuficientes para describir el caos que provoca la muerte de la propia madre. “El cuerpo se vuelve el universo que abraza esta historia y la atraviesa, porque es en el cuerpo de la madre donde encontramos el origen del propio cuerpo”, señala. En el centro de la obra se encuentra también el ejercicio de recordar y nombrar a la madre, así como la experiencia de habitar un duelo doble: el de la madre que murió y el de la madre que se deseó haber tenido.
El viaje que propone Las dos Cassandras es físico, vocal y emocional. La puesta busca llevar al espectador al encuentro con una voz que pueda reconocerse como propia, mientras cuestiona las expectativas sociales que moldean la identidad y las relaciones familiares. El resultado es una experiencia escénica en la que movimiento, música, voz y actuación se entrelazan para hacer del cuerpo el principal vehículo de la historia.
Amy Nostbakken y Norah Sadava son las autoras de esta obra, la dirección escénica, composición y dirección musical son de Amy Nostbakken, la traducción y adaptación de Vicky Araico Casas, la supervisión y dirección musical durante ensayos y montaje corrió a cargo de Dave Pineda, el diseño de espacio e iluminación son de Xóchitl González, la coreografía de bailes es de Vicky Araico Casas, en la asesoría en dramaturgia de movimiento estuvo Norah Sadava, el diseño sonoro es de Rodrigo Castillo Filomarino y el de vestuario de Grétel Malagamba, la traducción y adaptación musical de Analí Sánchez Neri, Sergio Cano y Vicky Araico Casas.
Después de dos exitosas temporadas, Las dos Cassandras, presentada por El Ingenio del Caldero, regresa a la capital en una corta temporada en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, con funciones los lunes y martes a las 20:00 horas, del 16 de noviembre al 15 de diciembre. Los boletos tienen un costo de $389 pesos. Actualmente hay una preventa del 50 por ciento de descuento al comprar en taquilla y en línea https://teatrohelenico.
